Jorge Sharp en Valparaíso: la emergencia de la izquierda neoreformista en Chile
por Vicente Mellado (Chile)
9 años atrás 8 min lectura
Sábado 19 de noviembre

El fenómeno Sharp
El 23 de octubre de 2016 Jorge Sharp —miembro del Movimiento Autonomista del diputado Gabriel Boric que integra el Frente Amplio— resultó electo como Alcalde de Valparaíso. Su triunfo fue avasallador sobre las otras candidaturas. No obstante la alta abstención electoral en la región, Sharp obtuvo mayor votación —53,9%— que los candidatos del duopolio empresarial —Nueva Mayoría y Chile Vamos con 22,56% y 22,23% de los votos respectivamente.
Sharp hundió a las dos coaliciones neoliberales que gobernaron durante décadas el otrora puerto obrero de Valparaíso. El triunfo del candidato autonomista es concebido por miles de trabajadores, desempleados, comerciantes y estudiantes universitarios como su propio triunfo contra la corrupción y la miseria que viven a diario. El apoyo de estas amplias capas de la población es completamente legítimo y comprensible.
Sin embargo, debemos dejar en claro que junto a Sharp existe una estrategia política compartida por un movimiento político que tiene un diputado en el Congreso (http://revistalabatalla.cl/ediciones-anteriores/numero-6/la-estrategia-autonomista-izquierda-autonoma-y-su-practica-parlamentaria/). Los autonomistas han llegado al municipio porteño proponiendo una estrategia y un programa político para satisfacer las demandas de la población explotada y precarizada de la ciudad. Nosotros queremos abrir la reflexión a los trabajadores y pueblo de Valparaíso de si la estrategia autonomista logrará responder a sus demandas.
La estrategia neo reformista del Movimiento Autonomista (Frente Amplio)
Por estrategia política se define la elaboración de un plan para cumplir un objetivo político. La concreción de la estrategia se manifiesta en tácticas que son la aplicación de programas políticos electorales, conquista de cargos municipales o parlamentarios; directivas sindicales, estudiantiles o vecinales; realización de campañas mediáticas o construcción de agrupaciones políticas, por nombrar algunas.
Las tácticas empleadas son la concreción particular de una estrategia política. Las tácticas cumplen la función de acercarnos al objetivo planteado por la estrategia.
El escenario de la lucha de clases es aquel donde los diversos grupos y partidos políticos de izquierda muestran sus estrategias para cumplir los objetivos planteados.
¿Cuál es el objetivo y la estrategia del neo reformismo?
El objetivo del Movimiento Autonomista —del cual son parte Boric y Sharp— y del Frente Amplio es ser una voz que canalice las demandas de los movimientos sociales que han irrumpido en Chile desde 2011. Para el autonomismo estos movimientos sociales están constituidos por ciudadanos desencantados con el sistema político tradicional. Para cumplir este objetivo la estrategia propuesta es mejorar la gestión de la administración de las instituciones del Estado de Derecho capitalista: municipios, Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo del Estado.
La estrategia del Movimiento Autonomista corresponde a un nuevo fenómeno político internacional —cuyo principal referente es PODEMOS en el Estado Español— que está emergiendo en Chile: la izquierda neoreformista.
El reformismo
Tradicionalmente se ha definido al reformismo como aquella estrategia que se propone responder a las demandas de los trabajadores y sectores populares sin ir más allá de los límites del Estado de Derecho capitalista. Esto significa que las transformaciones sociales y económicas que necesita el pueblo explotado se realizan sometiéndose a la estructura legal del Estado y la Constitución.
Allí reside el límite y la contradicción del reformismo: el Estado de Derecho cumple la función de garantizar el acceso de los empresarios a la propiedad privada de los medios de producción. La extensión de los derechos democráticos y económicos de los trabajadores y el pueblo encuentran su límite en el derecho de propiedad privada y los intereses empresariales. Ese es el límite de la democracia.
Ir más allá del Estado o “la democracia” para garantizar la conquista de las demandas de las masas implica transgredir el sistema legal y la Constitución. Esta situación exige avanzar en la superación del Estado de Derecho mediante la preparación de los organismos de autodeterminación de trabajadores y el pueblo oprimido en la conquista revolucionaria del poder político. Esta última constituye la estrategia de la revolución socialista, antípoda de la estrategia reformista.
El Reformismo Clásico
Durante el siglo XX la estrategia reformista clásica la concentraron los partidos de trabajadores de masas. En Chile fueron el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista (PC). Su estrategia era avanzar al socialismo —aboliendo la propiedad privada de los medios de producción— utilizando de forma exclusiva las instituciones del Estado de Derecho. Conquistar posiciones parlamentarias y municipales así como llegar a ser gobierno constituyeron los objetivos del reformismo. La experiencia de la Unidad Popular (UP) fue la concreción histórica de ese proyecto político.
Más allá del resultado de la UP, debemos afirmar que la izquierda reformista construyó su estrategia y proyecto nacional en base a un enraizamiento orgánico con un sujeto social determinado: la clase obrera y/o los asalariados urbanos. La izquierda reformista chilena dirigió durante un largo periodo los principales batallones laborales urbanos. Desde estos hegemonizó sectores populares, estudiantiles y campesinos. Su estrategia buscó responder a la demandas de las clases explotadas urbanas y rurales.
La estrategia reformista promovió una alianza con sectores empresariales nacionales y limitó la acción sindical al marco legal de respeto a la propiedad privada de las empresas. Sin embargo, la estrategia reformista tomó como punto de partida el lugar de la producción capitalista. Su programa partió de la base del antagonismo entre el capital y el trabajo, concibiendo a este como el sujeto desde donde se podía construir un proyecto nacional desarrollista para Chile que preparara las condiciones de transición al socialismo.
En pleno siglo XXI, la estrategia reformista está reemergiendo pero ya no en la forma de grandes partidos electorales obreros de masas. Por el contrario, como potenciales aparatos electorales cuyo sujeto es el heterogéneo mundo de los movimientos sociales.
El Neoreformismo
El Neoreformismo es una izquierda que emerge en una situación histórica de crisis orgánica de las clases dominantes y de las democracias parlamentarias a nivel internacional. Por crisis orgánica definimos una crisis estructural de mediana o larga duración que integra en una totalidad el sistema económico, las instituciones del Estado capitalista, los partidos tradicionales y las clases dominantes. Estas ya no pueden mantener la hegemonía sobre el conjunto de la sociedad civil del mismo modo que hicieron hace décadas atrás. Dentro de los partidos políticos que entran en crisis y deslegitimación ante las masas se encuentran los viejos partidos obreros reformistas, siendo el mejor ejemplo la vieja socialdemocracia europea.
Esta crisis de los viejos sistemas políticos tradicionales se aceleró con el inicio de la crisis económica internacional (2008) que impuso límites al proceso histórico de restauración capitalista experimentado en el mundo desde la década de 1980. Este proceso de restauración capitalista o burguesa se conoció con el nombre de neoliberalismo.
En Chile, a diferencia del reformismo de los partidos de trabajadores que construyó su estrategia sobre la base sólida de la clase trabajadora urbana y sus organismos, el neoreformismo construye su proyecto político sobre la base endeble de la ciudadanía y las expresiones inorgánicas de los movimientos sociales no asalariados.
El neoreformismo es la concreción histórica de una izquierda que se adaptó a los límites establecidos por la restauración capitalista (neoliberal) durante los últimos 30 años. Esta se produjo sobre la derrota económica, social y política de la clase trabajadora urbana, en particular la industrial.
El socialismo fue una perspectiva que se apoyó en la existencia material de un movimiento obrero en ascenso. Luego de la caída del Muro de Berlín (1989) y la Unión Soviética (1991), la casi totalidad de la izquierda suprimió de su programa la lucha por ese objetivo. Con la desaparición del socialismo como perspectiva, también desapareció el sujeto que podía llevarlo a cabo: la clase obrera.
Sin socialismo. Sin clase trabajadora. ¿Cuál es el sujeto y la estrategia del neoreformismo?
Volvimos al principio de este artículo. Como el objetivo ya no es la revolución socialista (aunque sea de modo “pacífico” como fue para el reformismo clásico), el neoreformismo se propone la democratización radical de las instituciones del Estado. Es lo que el Movimiento Autonomista define como “democracia ciudadana” y que en el municipio de Valparaíso ha quedado con la promesa de construir un “municipio participativo y democrático”.
Como afirmamos más arriba, la estrategia del autonomismo —integrante del Frente Amplio— es mejorar la gestión de las instituciones del Estado capitalista en base a un mayor control democrático por parte de la ciudadanía. Este control debe garantizar la erradicación de la corrupción, el gran mal de la democracia representativa moderna. No obstante, el autonomismo todavía no tiene claridad de los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía podrá ejercer control sobre sus dirigentes políticos (alcaldes, concejales) y evitar la corrupción.
La corrupción es el resultado del ejercicio ilimitado del poder combinado de los capitalistas y sus políticos. ¿Cómo garantizar la erradicación de la corrupción mientras siga existiendo propiedad privada de los medios de producción? ¿Cómo va a enfrentar el neo reformismo las condiciones de explotación y miseria del pueblo si no concibe a los trabajadores como un sujeto central en la construcción de proyecto país? ¿Cómo va a enfrentar a las empresas y al gobierno cuando bloqueen la aplicación de su programa?
Quedan cuatro años para verlo.
–El autor, Vicente Mellado, es Licenciado en Historia, Universidad de Chile
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La experiencia norteamericana ahora tenemos que traspasarla a nuestro propio País, tenemos la oportunidad histórica al igual que el despertar del pueblo de los EEUU , de derrotar al duopolio corrupto que representa a nuestro propio establishment, eligiendo un candidato que represente el descontento generalizado con nuestra clase política y sus “titiriteros” (empresariado corrupto).
Pienso que nuestro candidato debe ser una persona que aglutine todas las fuerzas sociales y que probadamente sea un líder carismático y creo que el mejor candidato que tenemos y el cual ha ganado todas las elecciones sindicales en las que se ha presentado, es el vocero principal del movimiento NO + AFP, el Sr. Luis Mesina, ya la mayoría del País lo ubica y le tiene un tremendo respeto y admiración por su capacidad, inteligencia y probidad.
Espero que no desperdiciemos esta oportunidad histórica y tengamos la grandeza de no caer en esos egoísmos y ambiciones partidistas que es propio de los partidos políticos