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Los reyes marroquíes que afirmaron no tener soberanía sobre el Sahara Occidental

Los reyes marroquíes que afirmaron no tener soberanía sobre el Sahara Occidental
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Imagen superior: El festejo en Marruecos por la última resolución de la ONU sobre el Sahara oculta una incómoda realidad de la historia alauí.

01 de marzo de 2026

Publicado originalmente el 28.02.2026

Se cumple medio siglo desde que España se retiró de su última posesión colonial, el Sahara Occidental, en febrero de 1976. Solo cinco meses antes, el 16 de octubre de 1975, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva en la que afirmaba que, antes de la colonización española, el Sáhara no estuvo bajo soberanía ni de Marruecos ni de Mauritania (Ver documento de la CIJ, en formato PDF, al pie de este artículo. Redacción piensaChile) poniendo en entredicho las pretensiones de ambos países sobre el territorio. Sin embargo, esto no impidió al rey Hassan II ordenar la Marcha Verde y presionar para que España cediera.

Desde entonces, Marruecos ha sostenido una narrativa de “no ocupación” del Sahara, sino una “recuperación de un territorio históricamente marroquí”, algo que se contradice no solo con el dictamen de la CIJ, sino también con lo que varios monarcas marroquíes sostenían, eran los límites de su reino. A lo largo de la historia, varios de estos sultanes (título que recibían antes del protectorado) afirmaron no ejercer ningún tipo de autoridad o soberanía sobre el territorio del Sahara Occidental, y aquí los repasaremos.

Mohamed III (1710-1790)

Fue el primer sultán con el que España tuvo relaciones de buena vecindad, en tiempos de Carlos III. El 28 de mayo de 1767, estas relaciones fraguaron en el primer tratado de paz y amistad entre España y Marruecos, en el cual se acordó el cese de hostilidades en Ceuta y Melilla, la instalación de cónsules y la protección de los ciudadanos de ambos reinos en los territorios del otro. Respecto a esto último, el sultán aclaró que no se hacía responsable de los incidentes que ocurriesen a los españoles que se asentaran o naufragaran al sur del río Nun -situado a 500 km al norte de la frontera entre Marruecos y el Sahara Occidental- “a causa de no llegar allá sus dominios”, según recoge el artículo 18 del tratado.

En una carta de Mohamed III a Carlos III, escrita ese mismo día, explicó que los territorios al sur de ese río estaban habitados por árabes “que no tienen subordinación, ni temen a nadie, por motivo de lo apartados que están de mis Reinos, y que no tengo jurisdicción sobre ellos”. Tiempo después, el 16 de junio, el embajador español en Marruecos, Jorge Juan, confirmó las palabras del soberano alauí en una carta dirigida al marqués de Grimaldi: “dice que aquellos países desde Santa Cruz [Agadir] al sur no son suyos; que los habita una gente silvestre que jamás ha podido sujetar; que han acometido y destrozado cuantos allí han querido establecerse, y que, por tanto, no puede empeñar su palabra o permiso para que nosotros lo logremos”.

Mulay Sulayman (1766-1822)

Hijo de Mohamed III, ratificó lo acordado con España en 1767, en un nuevo tratado de paz, amistad, navegación, comercio y pesca, firmado el 1 de marzo de 1799. En el artículo 22 de este tratado, se repite que en los territorios al sur del río Nun “no ejerce dominio Su Majestad marroquí”, aunque debido al aprecio que tenía al rey de España, Carlos IV, el sultán se comprometía a “valerse de los medios más oportunos” para ayudar a los españoles en caso de naufragio.

Hassan I (1836-1894)

Este sultán tuvo que hacer frente a los primeros intentos de colonización europea. En 1879, Donald Mackenzie, un comerciante escocés, intentó establecer en Tarfaya una factoría llamada Port Victoria. Según contó en sus memorias, ya en 1875 había intentado solicitar ayuda al sultán de Marruecos a través del ministro de exteriores británico, y la respuesta desde Marrakech era que no les podían ayudar, pues el límite al sur del imperio marroquí era el río Draa -ubicado a 220 km al norte de Tarfaya y 250 km del Sahara Occidental- y que el propio sultán reconocía que ni siquiera tenía control efectivo sobre las regiones más remotas de su reino. Sin embargo, en cuanto Hassan I vio que esa factoría podía cortarle el monopolio transahariano con el puerto marroquí en Mogador (actual Essaouira), el sultán hizo gala de su influencia para que los jeques de la región de Ifni frenasen el avance británico.

En 1881, Hassan I acogió al cartógrafo y explorador francés Henri de Castries, al cual le encomendó en 1886 hacer un mapa completo de las tribus de su país. En este mapa, se puede apreciar que la frontera sur del sultanato marroquí era, de nuevo, el río Draa. Un río que, además, sirvió de frontera natural entre el protectorado francés en Marruecos y el protectorado español sur.
Las reivindicaciones del sultán hasta el río Draa eran conocidas también en España. Así aparecen recogidas por puño y letra del fundador de Villa Cisneros, Emilio Bonelli, en su obra sobre el Sahara de 1887: “desde el cabo Guer, verdadero límite de los dominios de S.M. Sherifiana, o desde el río Draa, donde aquel soberano pretende tener jurisdicción… Desde el límite occidental de los dominios del emperador de Marruecos, hasta los dominios franceses en la Senegambia, existe una región conocida generalmente con el nombre de desierto de Sahara, poblada por un número muy considerable de habitantes… sin autoridad ni gobierno a quien presten formal acatamiento”.

Hassan II (1929-1999)

Aunque suene paradójico, el artífice de la Marcha Verde y de la anexión marroquí del Sahara no reivindicó, en un principio, todo el territorio de la antigua colonia española, sino tan sólo la parte norte. En 1975, cuando Marruecos y Mauritania llevaron el caso del Sahara ante el Tribunal de La Haya, los portavoces de los dos países afirmaron conjuntamente que Villa Cisneros (actual ciudad de Dajla) y Cabo Blanco eran “partes integrales” de la República Islámica de Mauritania.

No solo eso, sino que un año después, el 14 abril de 1976, ambos países firmaron un tratado por el cual se repartirían el Sahara Occidental a partir del paralelo 24, dejando el norte para Marruecos y el sur para Mauritania. Y si no fuese porque este último país se retiró del conflicto en 1979, es probable que hoy nadie estaría hablando de la “marroquinidad” de ambas ciudades.

*Fuente: NuevaRevolución

Nota de la Redacción de piensaChile:

RESUMENES de los fallos, opiniones consultivas y providencias de la Corte Internacional de Justicia 1948-1991

61. CASO RELATIVO AL SAHARA OCCIDENTAL
Opinion consultiva de 16 de octubre de 1975 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137

CIJ_summaries-1948-1991_Caso 61_Sahara-es

 

RESUMENES de los fallos, opiniones consultivas y providencias de la Corte Internacional de Justicia 1948-1991

CIJ_summaries-1948-1991-es

 

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