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Contra un orden mundial unipolar: el 15º aniversario del legendario discurso de Putin en Múnich 

Contra un orden mundial unipolar: el 15º aniversario del legendario discurso de Putin en Múnich
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Escuchar o leer el discurso de Vladimir Putin en Munich el 11 de febrero de 2007, resulta muy interesante y pedagógico. Los ofrecimientos de trabajo conjunto, respetando las diferencias y realidades de cada estado, para enfrentar los problemas del mundo, no fueron escuchados. El poder unipolar que regía el mundo esos años, sentía que sus mil años de dominio recién comenzaban. Y las advertencias expresadas en ese discurso se han ido materializando una tras otras.

En esa conferencia Putin afirmó:

En mi opinión, el modelo unipolar no sólo es inadmisible para el mundo contemporáneo sino que imposible. Y no solamente porque a un líder único en el mundo contemporáneo – precisamente en el contemporáneo – no le van a alcanzar recursos militar-políticos ni económicos. Sino porque – y ello es áun más importante – se trata de un modelo que no puede funcionar por estar carente de la base moral propia de nuestra civilización.

De ese discurso queremos destacar solamente un par de párrafos:

¿Y qué es lo que está sucediendo en este mismo tiempo? En este mismo tiempo en Bulgaria y Rumania surgen las llamadas bases ligeras de EE.UU., de 5 mil efectivos en cada una. Resulta que la OTAN destaca sus unidades de vanguardia hacia nuestras fronteras nacionales, mientras que nosotros, al cumplir estrictamente el Tratado en cuestión, no respondemos de ningún modo a tal proceder.

Creo que es obvio que la ampliación de la Alianza Atlántica no tiene nada que ver con su modernización ni con las garantías de la seguridad en Europa. Al contrario, se trata de un factor provocador que merma la confianza mutua. Con pleno derecho podemos preguntar: ¿contrá quién está apuntada tal ampliación? ¿Y qué ha sido de las aseveraciones que nos daba Occidente tras la disolución del Pacto de Varsovia? ¿Dónde están ahora esas aseveraciones, de las que ni se acuerda nadie?

Me permitiré hacer recordar a este auditorio lo que fue dicho. Quiero aducir una cita de la intervención del secretario general de la OTAN, el señor Werner, en Bruselas el 17 de mayo de 1990. él dijo: “El propio hecho de que estemos dispuestos a no emplazar las tropas de la OTAN más allá del territorio de la RFA es una firme garantía que se da a la Unión Soviética”. ¿Dónde está esa garantía?

Más adelante señala:

Las piedras y bloques del Muro de Berlín desde hace mucho están repartidos en souvenirs. Pero no se debe olvidar que su caída se hizo posible, entre otras causas, también gracias a la opción hecha por el pueblo de Rusia a favor de la democracia y la libertad, la apertura y la sincera cooperación con todos los miembros de la numerosa familia europea.

Mas hoy día nos intentan imponer nuevas líneas divisorias y unos muros – aunque virtuales – que fragmentan nuestro continente común. ¿Volveremos a necesitar largos años y decenios, así como la sucesión de varias generaciones de políticos para poder “desmontar” esos nuevos muros?

Y también recuerda la suerte que sufren los países del Tercer Mundo, del cual nadie más habla, pues hoy todos son «países en desarrollo» (vaya manipulación del lenguaje!!):

Hay otro tema importante que tiene que ver directamente con la seguridad global. Hoy día se habla mucho de la lucha contra la pobreza. ¿Y qué está pasando realmente? Por una parte, para los programas de ayuda a los países más pobres se asignan cuantiosos recursos financieros. Pero muchos de los presentes sabrán que a menudo ese dinero se dirige sólo a compañías de los países donantes. Por otra parte, los países industrializados subsidian su agricultura, limitan acceso hacia altas tecnologías para otros Estados.

Vamos a llamar las cosas con sus propios nombres: resulta que con una mano se distribuye “ayuda de beneficencia”, pero con la otra tanto se conserva el atraso económico como también se recolecta la ganancia.

La tensión social que surge en las regiones depresivas desemboca inevitablemente en el aumento del radicalismo y el extremismo, así como nutre el terrorismo y los conflictos locales. Y si ello sucede, por ejemplo, en Oriente Próximo, donde el entorno exterior se percibe de modo exacerbado como un mundo injusto, surge el riesgo de una desestabilización global. Las principales potencias deberían ver esta amenaza y respectivamente edificar un sistema de relaciones económicas mundiales más justo y más democrático, en el que todo el mundo tenga las perspectivas de desarrollo.

Si le interesó el tema, le ofrecemos el texto completo de ese discurso publicado en piensaChile hace 15 años:

 

Querer regentar el mundo de manera unipolar es ilegítimo e inmoral

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