En su intervención ante el Consejo Ampliado de la UDI, Pablo Longueira delineó con alto detalle la estrategia obstruccionista de parte de la derecha frente al proceso constituyente.

Además de hacer un análisis del proceso desatado con el estallido y revuelta popular iniciada en Octubre, y una valoración del “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, de la que, dijo, se siente uno de sus impulsores, haciendo referencia a sus conversaciones con Juan Antonio Coloma, y de las conversaciones de éste con los sectores opositores en torno a la concesión del quórum de 2/3, Longueira insistió en reiteradas ocasiones la necesidad de “tranquilizar a nuestro sector”, señalando que “no hay hoja en blanco si sacamos el tercio”. Se refirió explícitamente a la tesis señalada por Fernando Atria como algo inexistente, pues basta con que haya un tercio de delegados de la derecha en la Convención, para que ésta pueda imponer sus términos desde el inicio de las sesiones de la Convención Constitucional, con el debate sobre el Reglamento de funcionamiento de ésta.

Señaló la necesidad de unificar al sector, más allá de las diferencias en torno al “Apruebo” o el “Rechazo” en el Plebiscito Constitucional del próximo 25 de octubre, defendiendo su posición de votar Apruebo. “Hay que licuar el plebiscito”, “hay que anular el plebiscito”, señaló en varias ocasiones, además de, incluso, afirmar explícitamente que nunca estuvo a favor de su realización, señalando que hubiera sido mejor para la derecha el evitarlo y comenzar de inmediato con las elección a la Convención Constitucional, y que en su opinión lo ideal sería que no se hiciera.

Junto con manifestar que no existe la hoja en blanco, afirmó que la derecha probablemente, según su pronóstico, obtendrá aproximadamente el 38% de los votos en las votaciones del 11 de abril (las mismas de la última elección para Diputados/as), pero que por el sistema electoral, elegirían más del 40% de los delegados a la Convención Constitucional. Con esa presencia, fue categórico en llevar una lista de candidaturas “monolítica”, que permita el que la Nueva Constitución, en caso de obtenerse el acuerdo por dos tercios, mantenga todo lo mejor de la Constitución de 1980.

Sin ambigüedades, Longueira mandó un aviso sin dobles lecturas: Obteniendo el tercio de los delegados a la Convención Constitucional, la derecha debe ejercer su poder de veto y si es necesario, restar sus votos en esa instancia, e bloquear con ello la posibilidad de una Nueva Constitución para Chile.