Sr. Julio Leiva Molina

Comandante en Jefe de la Armada de Chile

Como representantes de diversas agrupaciones que se preocupan de la defensa y promoción de los DDHH en Valparaíso y de la mantención de la memoria histórica en relación a las atrocidades cometidas en la dictadura cívico militar, de la cual lamentablemente vuestra institución jugó un rol preponderante desde un primer momento, nos permitimos dirigirnos a usted a fin de exponer lo siguiente.

Ante el comunicado emitido por vuestra institución en relación al intento de vandalización del Monumento a los Héroes de Iquique en Plaza Sotomayor, quisiéramos emitir algunas apreciaciones.

Entendemos su pesar ante tal suceso por tratarse de un monumento que recuerda a personas que conforman parte de la construcción de la memoria histórica del país y de la Armada de Chile. Pese a no compartir las motivaciones de esa acción, que según registros de videos que circulan en redes sociales fue cometida por un grupo minoritario de manifestantes, y que incluso motivó en una primera instancia a un sector de ellos denominados como primera línea a proteger a los dos uniformados que custodiaban el monumento ante un posible daño físico de estos, entendemos esta acción dentro del marco de un estallido social que ha convulsionado a nuestro país desde octubre de 2019 y que interpela a toda la sociedad en conjunto y que nos habla de un malestar creciente, si no rabia, de sectores de nuestro pueblo ante la acumulación de injusticias durante décadas.

Y ante la indignación que usted a nombre de su institución manifiesta, nos nace la pregunta. ¿Alguna vez se ha puesto en el lugar de nosotros, las víctimas de la dictadura, personas de carne y hueso, que sufrieron todo el rigor de aquel nefasto régimen con persecución, cárcel, tortura y que dejó una secuela de muertes?

Sabemos que, a pesar de ser la mayoría del alto mando una nueva generación a la que no le cupo participación en esos hechos, no le es fácil reconocer el papel que le cupo a la Armada. Y de ahí nuestro pesar. Sí, pues encontramos lamentable que el alto mando que usted representa se mantenga aferrado a un pasado ignominioso que ensucia a la institución a la que pertenecen. Bien sabe usted a lo que nos referimos, pues si hablamos de monumentos, la mantención dentro de los jardines del Museo Naval de una estatua a José Toribio Merino, y no solo eso, que una sala del mismo museo lleve su nombre, constituye una afrenta permanente a las víctimas de la represión que la dictadura militar ejerció en Valparaíso, y en la cual a Merino le cupo la principal responsabilidad.

La Historia es clara, y el seguir ensalzando la figura del principal instigador del Golpe de Estado, y lo más grave, de un oficial que rompió la cadena de mando, pasando a llevar al Almirante Raúl Montero Cornejo, a la fecha Comandante en Jefe, autoproclamándose él como Comandante en Jefe de la Armada en 1973, constituye un pésimo precedente para quienes pertenecen o se integran a la institución, toda vez que se está fomentando como un valor el proceder de Toribio Merino en cuanto a la desobediencia militar. Y no solo eso, indirectamente se está avalando la represión a quien piensa diferente en cuanto a la construcción de la sociedad, tomando en cuenta los métodos utilizados por José Toribio Merino y la Armada en aquel triste periodo de nuestra historia.

Como víctimas de la represión, tal como a usted le duele los hechos acaecidos en el Monumento a los Héroes de Iquique, a nosotros nos duele la soberbia de la institución que usted representa en cuanto al no reconocimiento de la responsabilidad que le compete a la Armada en las torturas y desaparición de personas en cuarteles y barcos, entre ellos, La Esmeralda, y, en contraposición, el que rindan pleitesía de ese otro monumento financiado por un selecto grupo de empresarios, cuyo accionar forma parte de las causales del actual estallido social y que solo mantiene abierta una herida que no puede cerrar mientras no se haga justicia, y que más encima, está erigida en un espacio público que no pertenece a la Armada, sino a todos los chilenos.

En base a eso, con alturas de miras de vuestra parte, una vez más le pedimos encarecidamente que dé el primer paso en el camino de puntos de encuentro en esta sociedad dividida, y proceda a ordenar el retiro de esa estatua que tanto dolor y malos recuerdos nos provoca, en un gesto de conciliación con la historia y la memoria a la que usted alude en la declaración que da origen a esta petición, en el entendido además, aunque parezca un eufemismo, que vuestra institución le pertenece y representa a todos los chilenos, y no tan solo a un sector de la sociedad.

Atentamente

Nelson Cabrera Vásquez, Colectivo Cine Fórum, Valparaíso

Eduardo Morris, Agrupación Familiares de Ejecutados Políticos, V Región (AFEP)

Astrid Oyarzún, Brigada de la Memoria y los Derechos Humanos, Valparaíso

Nelson Aramburú, Agrupación de Ex Presos Políticos, V Región

Javier Rodríguez, Agrupación Amigos Miguel Woodward

Alicia Zuñiga, Comisión Chilena de Derechos Humanos de Valparaíso

Jaime Garnham, Colectivo 19 de Noviembre

Mariano Ramírez, Comisión de Memoria Historica y Difusion de Marinos Antigolpista

Coordinadora Feminista 5 Región

Colectiva de Expresas Políticas del Buen Pastor Valparaíso

Coordinadora de Mujeres Valparaíso

Arturo Prez Colectivo a Babor

Santiago Aguilar Corporación Mil Tambores

 

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