¿Intervenir transnacionales para reconstruir Siria?
por Thierry Meyssan (Francia)
8 años atrás 4 min lectura
Aunque muchos se nieguen a verlo así, lo que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca fue su promesa de derrocar el capitalismo financiero y restaurar el capitalismo productivo. Siguiendo esa lógica, Trump considera que no deben ser los estadounidenses quienes paguen por los daños de la guerra sino las transnacionales que la promovieron. ¿Es conveniente, y posible, esa revolución en materia de relaciones internacionales?
RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA) ![]()
-

Henry Kravis en el Foro de Davos. Estrechamente vinculado al senador John McCain, este hombre de negocios estadounidense es el fundador del fondo de inversiones KKR y miembro del Council of Foreign Relations (CFR) y del Grupo de Bilderberg –su esposa es administradora de este último. Tiene como empleado en KKR al general David Petraeus (ex director de la CIA), con quien organizó el envío de fondos y armamento al Emirato Islámico (Daesh). Es amigo personal del presidente francés Emmanuel Macron y participó en el financiamiento de su campaña electoral.
En los «Amigos de Siria» llegaron a contarse 114 Estados que financiaron la destrucción de ese país a través de los yihadistas. Pero ahora, después del fracaso, ninguno de esos países quiere pagar la reconstrucción de la República Árabe Siria. En cambio, no tienen objeciones cuando se trata de apoyar a los Estados que acogen a los refugiados sirios. ¿Por qué? Porque esto último no es un gesto humanitario sino una manera de privar a Siria de sus recursos humanos.
Eso sí, todos esperan enriquecerse escondiendo su crimen y obteniendo la mayor cantidad posible de contratos cuando comience la necesaria reconstrucción.
Los días 7 y 8 de agosto de 2018, la Comisión Económica de la ONU para el Oeste de Asia (ESCWA), reunida en Beirut, estimó el costo mínimo de la reconstrucción en 388 000 millones de dólares [1]. La ESCWA debe presentar un informe detallado sobre ese tema en septiembre. Pero, consciente de que lo que Siria ha vivido no tiene absolutamente nada que ver con una «guerra civil», esa comisión de la ONU ya anunció el título de ese informe:
Syria, 7 years at war. O sea, no será “Siria, 7 años de guerra” sino “Siria, 7 años en guerra”.
A modo de comparación, en abril, Líbano, país con 3 veces menos habitantes que Siria, obtuvo sólo 11 000 millones de dólares en ayuda internacional en la conferencia CEDAR.
Estados Unidos, país que planificó la guerra contra Siria desde el año 2004, no quiere aportar ni un centavo. Según la administración Trump, la guerra contra Siria fue concebida por la administración de Bush hijo y dirigida por la administración de Barack Obama. Trump estima además que esas dos administraciones no servían así los intereses del pueblo estadounidense sino los intereses de una clase financiera internacional. Al hacerlo destruyeron Siria, y también destruyeron la economía estadounidense. Por consiguiente, quien tiene que pagar no es Washington sino esa gente y las transnacionales directamente implicadas en la guerra.
Ejemplo de ello es el fondo estadounidense de inversiones KKR –perteneciente a Henry Kravis y rival del Carlyle Group. KKR, cuyo valor bursátil se eleva a 150 000 millones de dólares, cuenta entre sus empleados al general David Petraeus –ex director de la CIA profundamente implicado en la guerra contra Siria– y participó en el envío de fondos y armamento a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh) [2].
Otro ejemplo es la firma automovilística japonesa Toyota (valor bursátil, 170 000 millones de dólares), que proporcionó los vehículos nuevos de Daesh [3].
También lo es el fabricante estadounidense de maquinaria para la construcción Caterpillar (valor bursátil, 76 000 millones de dólares), que vendió a los yihadistas las máquinas necesarias para la construcción de sus célebres redes de túneles.
Y para qué hablar del líder mundial franco-suizo del cemento Lafarge-Holcim (valor bursátil 40 000 millones de dólares), que produjo 6 millones de toneladas de cemento utilizadas en la construcción de los búnkeres de los yihadistas [4], etc.
Esas transnacionales participaron activamente en la aplicación del plan concebido por el almirante estadounidense Arthur Cebrowski para destruir los Estados y sociedades en los países del Medio Oriente ampliado (o Gran Medio Oriente). Y lo hicieron porque estaban probablemente convencidas de que así obtendrían, bajo la protección de los ejércitos occidentales, acceso a los recursos naturales de esa región.
Obligar a esas transnacionales a pagar no excluye las indemnizaciones que también tendrían que aportar ciertos Estados, como Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Turquía, que también financiaron a los yihadistas o permitieron que algunos de sus ciudadanos lo hicieran públicamente.
Si la República Árabe Siria logra reunir las pruebas que demuestran el papel de esas transnacionales en la agresión externa, estará en todo su derecho de reclamar que sean confiscadas ante los tribunales de los países donde tienen sus sedes. Y si utiliza los argumentos del presidente Trump, debería incluso contar con respaldo de su administración.
Aún sin lograr hacer pagar a los Estados, es por tanto posible cubrir los 388 000 millones de dólares que menciona el estimado de la ESCWA.
Todos los conflictos que dieron lugar al pago de reparaciones de guerra incluyeron la confiscación de empresas nacionales implicadas. La novedad sería seguir ahora la lógica de la globalización económica y confiscar transnacionales.
[1] «¿Quién va a pagar los 388 000 millones en daños de la guerra contra Siria?», Red Voltaire, 9 de agosto de 2018.
[2] «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio de 2017.
[3] «El Tesoro de Estados Unidos investiga origen de los Toyota del Emirato Islámico», Red Voltaire, 8 de octubre de 2015.
[4] «Revelaciones: la yihad de Lafarge-Holcim», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de marzo de 2017.
Artículos Relacionados
Alerta regional: EEUU amenaza con tropas la paz latinoamericano-caribeña
por Álvaro Verzi Rangel
10 meses atrás 4 min lectura
Características de la hidroeléctrica del Guri: cómo y dónde afectó el sabotaje
por Iván Prado (Venezuela)
7 años atrás 6 min lectura
"Fascismo corriente"
por Mikhail Romm (Rusia)
6 años atrás 1 min lectura
Destrucción y humillación en Yenín tras la incursión israelí más larga de la guerra
por Luis de Vega (Yenin, Enviado Especial a Palestina)
3 años atrás 9 min lectura
Judíos contra el sionismo (Recado para Carmen Hertz y Daniel Jadue)
por José Steinsleger (México)
2 años atrás 5 min lectura
Nuevo ataque a la sede de la Comisión Chilena de DDHH
por Medios (Chile)
4 años atrás 4 min lectura
Menores, redes sociales y Clave Única: pretextos del gobierno para un mayor control
por Alonso Aranda (Chile)
13 horas atrás
23 de junio de 2026
El gobierno de Kast anunció esta semana que evalúa exigir Clave Única para acceder a redes sociales. Lo justifican como una medida para “proteger a los menores de edad”.
Registro de vándalos: Un proyecto peligroso que transforma al político de turno en rey
por Marisela Santibañez (Chile)
13 horas atrás
23 de junio de 2026
Si este proyecto se aprueba, desde ese momento retrocedemos cientos de años a los tiempos en que quien mandaba no rendía cuentas a nadie. En que la justicia no era un derecho, era un privilegio que el rey otorgaba o quitaba según su criterio. Hoy, ese rey se llama político de turno. Y este registro es su primer decreto.
We Tripantu: El año nuevo mapuche que realza a la madre naturaleza
por piensaChile
2 días atrás
22 de junio de 2026
Una de las celebraciones más significativas para el pueblo mapuche es el We Tripantu (también llamado Wüñol Tripantu) o año nuevo mapuche, que tradicionalmente se celebra durante el solsticio de invierno equivalente al día más corto del año en el hemisferio austral entre el 21 y el 24 de junio. Se trata de un día sagrado que da inicio al retroceso del invierno y el renacer de la naturaleza: la renovación de los árboles, los brotes de las flores o el nacimiento de los nuevos animales.
¿Quién gobernará Bolivia?
por Olivia Arigho-Stiles (Bolivia)
6 días atrás
18 de junio de 2026
Los bloqueos en Bolivia son una colosal demostración del poder obrero e indígena contra un gobierno derechista impopular. Pero en tanto las movilizaciones no se unifiquen, el peligro del vacío político estará al acecho.