El bicentenario de Marx huele a victoria
por Eddy Sánchez (España)
8 años atrás 4 min lectura
A diferencia de las celebraciones por el Centenario de la Revolución de Octubre o las dedicadas al Mayo del 68, el Bicentenario del natalicio de Marx huele a victoria. Consecuencia de los efectos de la crisis de 2008, el interés por la obra de Karl Marx ha resurgido, y esta recuperación se debe a una generación de jóvenes que ha sufrido a nivel personal y familiar los efectos de la crisis, y que forma parte de la sociedad que tiene interés o que demanda responder a la pregunta de ¿qué es lo que ha pasado?
Hay que recordar que Marx es un político, un político revolucionario, que se integra en las organizaciones revolucionarias de su tiempo; no es una persona que ni se queda en casa ni en la biblioteca. La historia de Marx no es la historia de un erudito, sino que es la historia de un militante que quiere organizar la revuelta, participar activamente de los movimientos revolucionarios de su época. Es en esa apuesta militante por lo que Marx estudia, investiga y comunica.
Esta es la visión que miles de personas recuperan de Karl Marx, especialmente la juventud, una visión diferente a la que se ha mantenido hasta ahora, en la que Marx se sitúa en un plano académico, teórico. Se ha intentado situar a Karl Marx en la ciencia académica, pero el Marx que debemos recuperar es algo más.
Para ir al meollo, Marx hace dos aportaciones. Primero se pregunta dónde está la explotación, y su respuesta es clara: la explotación está en lo que no se ve. Marx se centra precisamente en lo que no se ve; en aquello que precisamente ni los capitalistas tienen claro, ni mucho menos los dirigentes obreros con los que confrontó Marx. Para el político alemán, las organizaciones obreras precisamente tienen que centrarse en explicar y denunciar lo que no se ve. Destruir lo supuesto y crear otra condición para la revolución.
Así para Marx la naturaleza de nuestra sociedad es en apariencia la extraída de un cúmulo de venta y distribución de mercancías. Pero Marx lo que busca es como esas mercancías, a lo largo de la historia, han generado alrededor un cúmulo de relaciones, que son en las que se sustenta nuestra sociedad. Si el pensamiento burgués predominante quería no hablar de esas relaciones, las ocultaba, lo que propone Marx es dirigir los esfuerzos teóricos a comprenderlas, los políticos a denunciarlas y los organizativos a derrotarlas. Esto hace de la obra de Marx el resultado de un análisis de la naturaleza de la explotación en nuestra sociedad.
En definitiva, Marx lo que propone es superar esa forma que tiene la sociedad burguesa de autoentenderse a través de la economía, y proponer la necesidad de construir una nueva forma de conciencia. Por eso lo que nos propone Marx es la necesidad de crear otra forma de conciencia, una forma de conciencia revolucionaria, cuya intención no es sólo explicarse las cosas, sino cambiarlas, transformarlas.
Eso hace que Marx desconfía de todos y de todo, lo que le lleva a poner en cuestión la forma en que se ha construido la forma de ver el mundo, y centrarse en esa realidad oculta, que para Marx es la base de todo. Ese velo contra el que hay que revelarse es el fetichismo de la mercancía, que pretende ocultar la verdadera condición de las relaciones humanas dentro del capitalismo que es la explotación.
Así, lo que para los burgueses son leyes naturales que existen a lo largo de la historia, ya no son leyes de la humanidad en su conjunto, sino que es una de las características de esa falsa conciencias necesaria para mantener el dominio de clase, que no es un mero dominio basado en el engaño, sino que es un engaño necesario para el dominio de una parte minoritaria de la sociedad.
La otra aportación es el concepto de subsunción, la idea de que con el desarrollo de la tecnología y la maquinación, los trabajadores sin el capital pierden. Esto nos lleva a otra expresión de Bértolo “¿Qué es un comunista? Aquel que se ha dado cuenta que si no hay trabajadores no hay empresarios”; mientras que un no comunista “piensa al contrario, que si no hay empresarios no hay trabajadores”. La apariencia que todos vivimos es “que nos dan trabajo”, frase con una carga política bestial, es una frase que explica la resignación de la clase trabajadora y de la progresiva desconexión de la izquierda con la realidad material. Es una de las claves de nuestro tiempo, y darle la vuelta a eso, es el objetivo central de los comunistas. La clase trabajadora no necesita a los propietarios, al capital, para producir y ser la clase rectora de nuestra sociedad.
En el Bicentenario de su natalicio, hay que decir con claridad, que Marx no ha cartografiado todo; pero su legado nos dice algo importante para transformar nuestra sociedad contemporánea: todo es apariencia, pero en esa apariencia podemos encontrar (ocultos) los elementos para transforma nuestro presente.
*Fuente: Publico.es
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