En 1492, llegaron los blancos a robar nuestras tierras. Luego (1538) llegaron más y más y trataron de acabar con los paeces, pijaos y guambianos. Más tarde llegó un blanco llamado Pedro de Añasco. Como él venía a robar oro y tierras, principió matando a un hijo de una cacica Páez llamada La Gaitana.
En 1886 llegó la invasión europea, de la iglesia en la educación, evangelizando y reduciendo a la población indígena, imponiendo sus costumbres extranjeras, con prohibiciones para las lenguas nativas, tradiciones y prácticas de la cosmovisión andina y nuestra relación con la Madre Tierra.
Nos rompieron la cultura propia, afectando los territorios, destruyendo la identidad indígena, desarticulando el tejido social y cultural ancestral.
En Colombia se perdieron más de 200 lenguas nativas con la llegada de los españoles, exterminando los saberes ancestrales de los pueblos originarios.
Yanakuna, Nasa, Totoróez, Kokonuko, Eparara, Siapidara, Tule, Huitoto, Koreguaje, Makaguaje, Arwakos, Kogui, Embera, Wayuú, hacen parte de las 109 Naciones Indígenas de Colombia, que desde hace más de 5 siglos han sido invadidas, irrespetadas y violentadas.
La Ley 89 de Noviembre 25 de 1890- DERECHO PROPIO, según la Constitución de 1991 y los Tratados y Convenios Internacionales firmados por el Estado colombiano y demás, sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; lo que garantiza la pervivencia de nuestros derechos como Pueblos Originarios; más de 5 mil grupos indígenas existentes en 90 países.
Frente a los monopolios, a las multinacionales que invaden nuestros sitios sagrados, frente a todas las violencias ejercidas a la nuestra Madre Tierra, seguimos con nuestras tradiciones de cosmovisión, saberes ancestrales, adoración a nuestras Diosas y Dioses: Madre Tierra, Abuela Killa (luna), Taita Inti (sol), a las estrellas, al agua, las lagunas y lugares sagrados de nuestros ceremoniales.

Gracias a: Tlaxcala
Fecha de publicación del artículo original: 12/10/2017
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orgulloso de ser español?, creo que decente ninguno. Solo los
indecentes manipulados se sienten orgullosos de serlo.
En vez de celebrar como azañas las masacres cometidas por sus
antepasados, deberían sentir vergüenza por ello y pedir perdón,
pero no lo pueden hacer porque su cultura actual sigue siendo
muy inferior a las culturas ancestrales.