“¡El Presidente de Chile no se rinde, mierdas!”
por Ricardo Jimenez A. (Perú)
10 años atrás 5 min lectura
SALVADOR ALLENDE. EL VALOR DE LA PALABRA
“Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento… Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Seguramente radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes”Salvador Allende, último mensaje, 11 de septiembre de 1973
Aunque disfrutaba el debate político y la sólida argumentación, creía mucho más en la unidad de los sectores progresistas y de izquierda que en los sectarismos brillantes. “Cuando yo era joven, a mí me expulsaron de un grupo universitario que se llamaba Avance”, contaba el mismo en sus intervenciones públicas, “porque decían que no era suficientemente revolucionario. Ellos, los que me expulsaron, se hicieron latifundistas, los expropiamos con la reforma agraria, eran dueños de acciones en la bolsa, también se las nacionalizamos, y a mí los trabajadores de mi patria me llaman el compañero Presidente”.
Su sentido del honor de la palabra empeñada era extremo, casi caballeresco medieval. En más de una ocasión, desafió a duelo a quienes lo ofendían, ninguno se atrevió a aceptar el desafío. En 1959, el Che Guevara le obsequió en La Habana el segundo ejemplar de su libro “Guerra de guerrillas” (el primero fue para Fidel). El Che, que era del mismo carácter que Allende, médico también, y que sabía bien a Allende empeñado en la vía revolucionaria electoral para Chile, mientras él buscaba la armada, le dijo: “yo sé bien quién es usted, hablemos con confianza”. Con la capacidad que el Che tenía para calificar a las personas, en la dedicatoria de su libro le escribió: “A Salvador Allende, que por otros medios, tratar de obtener lo mismo”.
Esa palabra empeñada con el guerrillero heroico lo llevó años después, en 1968, tras la muerte del Che, y siendo congresista y Presidente del Senado de Chile, a trasladar personalmente en avión a los sobrevivientes de la guerrilla boliviana a lugar seguro, para elevar con su propia persona el costo político de un atentado que según se decía haría la CIA norteamericana contra los guerrilleros. Los compañeros del Che agregaron sus saludos agradecidos al lado del de su comandante en aquel mismo libro obsequiado años antes.
Esa palabra empeñada le valió ser el factor más potente de unidad histórica de la izquierda y los sectores progresistas chilenos, lo que popular y cariñosamente se llamaba “la muñeca” de Allende. Unidad Popular que gestó ese proceso revolucionario para el cual él había reclamado carácter inédito, creador, siguiendo a Bolívar, al que admiraba públicamente a pesar de ser marxista y para molestia de muchos de sus compañeros más ortodoxos. “La vía chilena al socialismo, con empanadas y vino tinto” era la frase con que había logrado prácticamente patentar esa revolución por vías democráticas burguesas, electorales, para la cual el pueblo chileno había tardado casi un siglo en formar y acumular los miles de cuadros y organizaciones que le dinamizaban.
Y esa palabra empeñada fue también parte de las debilidades de ese proceso. Por ella, hizo concesiones, tal vez demasiadas, a una democracia formal que había jurado respetar mientras otros no la rompieran, y así lo cumplió. Como lo había comprometido, no tomó medidas para armar al pueblo mientras la democracia se mantuvo formalmente, y eso facilitó objetivamente el zarpazo imperial y de sus lacayos.
Pero fue el primero en tomar las armas y dar su vida en la defensa de esa democracia y esa revolución cuando los golpistas la aplastaron. Tenía 65 años de edad y no era soldado sino médico y Presidente.
“Ustedes harán lo que tanto han vociferado, yo tengo muy claro lo que me toca hacer”, respondió a “líderes” izquierdistas conocidos por sus discursos radicales que llegaban espantados de miedo a preguntarle qué hacer ante el golpe. A los militares vende patrias que se presentaron a ofrecerle rendición con exilio dorado y argumentos de realismo político, les respondió secamente: “¡El Presidente de Chile no se rinde, mierdas!”
Con su ya legendario Grupo de Amigos Personales – GAP de seguridad, una veintena de muchachos resueltos armados de decoro y ametralladoras, detuvo a fuerzas blindadas, de infantería y aéreas por casi 5 horas. “Porque el hombre de la paz era una fortaleza”, explicó el poeta uruguayo universal Mario Benedetti.
En medio de los combates, con el aire ya casi irrespirable y la casa de gobierno destruida y en llamas, su médico personal logra encontrarlo disparando por una ventana y lo toma por los pies para llevarlo a lugar más seguro. “Suéltame, conchatumadre”, le grita el Presidente, creyendo que se trataba de soldados golpistas que habían logrado ingresar a la Moneda. Cuando le reconoce, le dice con total serenidad: “No ves, Luchito, que esto era más grave de lo que creías esta mañana”.
Ya sin parque para las ametralladoras, Allende se despide de sus compañeros sobrevivientes y les ordena entregarse para no morir quemados en las ruinas del edificio, señalándoles que han cumplido con creces su juramento a la Patria.
Él guarda los últimos tiros para suicidarse y no caer en manos de los militares felones, a los que desprecia, entre ellos Pinochet, quien sólo hace algunas semanas le juró lealtad y por quién Allende, sin saberlo entre los golpistas, muestra preocupación y dolor creyéndolo entre los caídos por el golpe. La grandeza de uno es la medida de la bajeza del otro. El que traiciona a su pueblo para defender los intereses de los poderosos. Y el que regala a su Patria la luz profética de su palabra empeñada.
En sus últimas palabras profetizó que su voz no sería acallada y que lo seguiríamos oyendo, y continúa cumpliendonos con su palabra.
Artículos Relacionados
World Press Photo 1973 (2da Parte)
por Marcos J. Vargas (New York, EEUU)
12 años atrás 32 min lectura
Invitación Prensa: Rescatan textos salvados de la DINA en nueva obra póstuma
por Patricio Olavarria (Chile)
4 semanas atrás 1 min lectura
Un saludo dieciochero, para aquellos que de verdad quieren su patria, con un mensaje a los Negacionistas
por piensaChile
1 año atrás 1 min lectura
Portugal: Celeste Caeiro y la Revolución de los Claveles
por Medios Internacionales
2 años atrás 8 min lectura
Ruta de los Saberes en Cerro Santa Lucía
por Muriel Solano González (Chile)
8 años atrás 1 min lectura
Los artistas y el Día del Trabajador
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
3 años atrás 6 min lectura
‘Netanyahu planeó incidente aéreo para arrastrar a Trump a otra guerra con Irán’
por Actualidad RT / HispanTV
3 mins atrás
02 de octubre de 2026
Una fuente bien informada ha revelado que Netanyahu diseñó el incidente de un avión emiratí para arrastrar a Trump a una nueva guerra contra Irán y reforzar sus posibilidades electorales.
Presentación de la «Cantata Santa María de Iquique» en versión flamenco
por piensaChile
2 días atrás
30 de septiembre de 2026
Hay obras que rescatan la Memoria y se escuchan. Otras que se observan… Esta se vive.
Convocan a Paro Nacional el 1 de octubre contra recortes del Presupuesto 2027
por Alexis Polo González (Chile)
3 días atrás
29 de septiembre de 2026
«¡Ni un peso menos para la educación!”: organizaciones convocan a Paro Nacional el 1 de octubre contra recortes del Presupuesto 2027
Film soviético-japonés: «Dersu Uzala»
por Akiro Kurosawa (Japón, URSS)
6 días atrás
26 de septiembre de 2026
«la trama se centra en un nativo que vive cómodamente en los bosques llevando un estilo de vida que, de manera inevitable, será destruido por el avance de la civilización.»