Plan Paz Colombia otro capítulo de ignominia y colonialismo
por Libardo Sánchez Gómez (Colombia)
10 años atrás 7 min lectura
El Plan Colombia fue una maniobra trazada por el imperio USA para combatir la oposición armada y, supuestamente, al narcotráfico. Una vez se cumpla la dejación de armas por parte de las FARC, se convertirá en el Plan Paz Colombia. Será un componente fundamental de una nueva etapa colonialista. El nefasto Plan Colombia no fue otra cosa que la estrategia del imperio para salvar la oligarquía de la inminente derrota a manos de la guerrilla.

Quince años de intromisión le costaron al imperio en asistencia técnica, militar e inteligencia, alrededor de 10 mil millones de dólares y al pueblo pobre de Colombia litros de sangre y torrentes de dolor. Con esa “ayuda” se desplazaron violentamente millones de personas; de acuerdo con la Unidad de Víctimas del gobierno nacional de 1985 a 2014 se habían desplazado 6’200.000 personas. Durante el Gobierno de Pastrana se desplazaron alrededor de 1’700.000 hombres y mujeres. En el primer gobierno del presidente ex extraditable N° 82 Álvaro Uribe Vélez, se desplazaron 1’854.786 colombianos. Y en el segundo mandato gracias a su «seguridad democrática» el desplazamiento alcanzó la cifra de 1’457.697. El Plan Colombia, también, sirvió como paraguas para todo tipo de violación de los derechos humanos, los llamados falsos positivos fueron el súmmum de la degradación humana. Según la Fiscalía General de la Nación alrededor de 5 mil civiles fueron presentados como «bajas» a la guerrilla. En fin, los dólares gringos y, desde luego, los ingentes recursos propios invertidos en represión y degradación de la condición humana fueron botados infructuosamente en la manigua; las bombas y la salvaje represión no fueron suficientes para doblegar al pueblo en armas; no obstante, para derrotar a la insurgencia sólo bastó con llevarlos a La Habana y sentarlos a proponer, discutir y pedir cuanto les viniese en gana, una catarsis liberadora, pero sin resolver mínimamente las causas objetivas que les obligaron a empuñar las armas. Está claro que la oligarquía jamás permitirá transformación social alguna. En La Habana se han dado largas pero estériles discusiones entre gobierno e insurgencia en torno a temas esenciales como el de la estructura de la tenencia tierra y territorios. Al respecto, el Gobierno con desfachatez e insolencia sacó adelante la Ley de Las Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social ZIDRES, con la cual podrá entregar grandes extensiones de tierra a las transnacionales, en contra del espíritu de una urgente reforma agraria que permita democratizar el campo, y los negociadores de las FARC ni se inmutaron.

Es de esperar que esos aproximadamente ocho mil millones de pesos colombianos diarios, hasta ahora malgastados, en adelante sirvan para proporcionar educación gratuita en todos los niveles; por cierto, Colombia es el único país en el mundo donde no hay gratuidad en la educación superior ni siquiera la virtual; en el aspecto educativo estamos por debajo de Haití. También, se podría ofrecer salud de calidad y seguridad universal para todos y cada uno de los colombianos. Pero desafortunadamente eso no será posible. Los dólares gringos sólo servirán para continuar causando dolor y humillación a vastos sectores populares sobre todo los rurales. Cambia la forma pero el fondo será el mismo inspirado en la idea del “enemigo interno” y la “seguridad nacional”, centro del accionar de las fuerzas militares (Identificando al enemigo interno ) Hay que anotar que esta orientación no es ni será de resorte local sino que responde a asuntos geoestratégicos del imperio. Por tanto a quienes dejen las armas y se inscriban en la lucha política se les aplicarán los manuales de contra- insurgencia (1979) los cuales especifican claramente que se deben combatir “los paros, los movimientos populares, las huelgas, las organizaciones estudiantiles y el movimiento sindical”.
El nuevo Plan Paz Colombia, también, contempla continuar con el combate al narcotráfico, pero será un engaño más, de todos es sabido que la Agencia Antinarcóticos gringa DEA, es una entidad dedicada no al combate de los estupefacientes sino a su control. Afganistán es el ejemplo clásico, respecto al cultivo del opio, el Bureau de Drogas y Crímenes de la ONU, manifiesta que “con la llegada de EEUU se habría incrementado de forma considerable el cultivo de la adormidera, pues en el 2007, el 93% de los opiáceos del mercado mundial procedían de Afganistán y en la actualidad, la superficie de tierra dedicada a la producción de opio en territorio afgano superaría al del cultivo de la coca en América Latina, siendo el opio y la coca las principales fuentes de financiación de una CIA convertida en la mayor trasnacional de la droga”. Según el mismo informe “…desde 2004 un billón de dólares del tráfico de opio habría sido utilizado para financiar la guerra en todos los frentes”, y no hay que olvidar que el dinero generado “en su mayoría es blanqueado en Wall Street por organizaciones pantalla vinculadas a la CIA…” (Contrainjerencia. Opio y coca convierten a CIA en la mayor trasnacional de la droga. Enero 30 2106) En Colombia se sigue la misma trama, según la revista Semana, “…La realidad es que 15 años después de implementar esta política de erradicación, Colombia sigue cultivando hoja de coca y produciendo y exportando cocaína a los mercados ilegales de Estados Unidos y Europa” (¿Plan Colombia o Paz Colombia? 4 feb. 2016).

Tras tres décadas de guerras, Afganistán sería un estado fallido y corrupto que apenas rebasa los límites de su capital, Kabul.

4 de febrero de 2016/: Obama y Santos, en presencia del ex presidente Andres Pastrana, se reúnen en el Despacho Oval de La Casa Blanca para celebrar el décimo quinto aniversario del Plan Colombia. En dicha reunion Obama anunció una ayuda de 450 millones de dolares para la paz en Colombia.
La oligarquía para mantenerse en el poder seguirá profundizando los lazos de dependencia y sometimiento; el imperio dispondrá no sólo de las bases militares sino de todo el territorio, para sus fines de dominación geoestratégica. Los gringos continuarán disfrutando de inmunidad absoluta, podrán violar a las menores de edad (su especialidad) que se les antoje sin tener que responder ante nadie.
Ahora sin armas, para el imperio y la oligarquía todo les será más fácil. Los desmovilizados de las FARC (probablemente el ELN no se deje arrastrar por el mismo cause de esa “paz boba” aceptada por las FARC) serán recibidos a la vida política por una sociedad derechizada y totalmente desideologizada. Para entender mejor la realidad social actual colombiana nada mejor que las palabras de Ilka Oliva Corado (Las guerras sucias contra la región. 2016) “Esas masas desinformadas son manipulables por indolentes y por su carencia de sentido común y de criterio propio; son marionetas, son aguas revueltas, son el comodín y la escalera, parte de esa estructura que desde un sistema colonial va de estocada en estocada hacia su propio pueblo”. Desafortunadamente los intelectuales, la pobrería y la clase media carecen de conciencia de clase. Incluso a la dirigencia de la llamada “izquierda” les gusta el modelo de producción capitalista, “con rostro humano”, como si eso fuere posible. Para la misma Ilka esto “es el resultado de una educación a nivel superior que desde una visión colonialista utiliza y extermina todo pensamiento propio. Es la falta de integridad, de conciencia y de humanidad de una clase media latinoamericana que baila al son que le toquen”. Se espera que las FARC conserven la línea política progresista de tinte marxista-leninista trazada por Jacobo Arenas y Manuel Marulanda. Ojala no terminen convertidos en Petros, Navarros o, peor aún, en Bustamantes. Finalmente hay que decir que Plan Colombia y Paz Colombia… son la misma…. con el mismo hedor.
Gracias a: El Viajero y su sombra
Fuente: http://libsang-elviajeroysusombra.blogspot.com.co/2016/02/plan-paz-colombia-otro-capitulo-de.html
Fecha de publicación del artículo original: 29/02/2016
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