Aunque parezca increíble, ese fue el comentario que en un autobús de transporte público en Mérida (Venezuela), hicieron dos individuos sobre un sujeto al que agarraron en pleno robo de una batería de automóvil, y al que hubieran liquidado sin la intervención de agentes policiales. Lo más triste es que las personas que así hablaron parecían ser tan pobres como seguramente es el hombre al que tenían ganas de matar. ¿Asesinar por una batería?, ¿y que se le debería hacer entonces a los grandes capitalistas, mil veces más ladrones que un carterista o cualquier otro asaltante callejero?
Lucha de pobres contra pobres, es lo que han logrado las burguesías nacionales y globales gracias a la ignorancia y alienación progresiva de las masas, tan confundidas que han llegado a asumir que el capitalista es amigo del trabajador asalariado y el poderoso del débil. Por lo general se ataca con dureza al delincuente común, a veces por insignificancias, pero rara vez se condena a comerciantes, banqueros e industriales que día tras día saquean los bolsillos de millones en el mundo entero, robándoles la esperanza de salir de la pobreza y de ofrecer una vida digna a sus familias.
No está bien lo que hizo el sujeto con la batería, ni lo que hacen permanentemente los que roban billeteras, celulares y zapatos de gente “común y corriente”, pero ¿acaso es justo lo que hace el capitalismo con la casi totalidad de la humanidad?, ¿es moral que una minoría se enriquezca a costa de la mayoría cada vez más empobrecida y desarraigada? Por desgracia el Statu Quo capitalista, por intermedio de los Estados nacionales, se apoya en una serie de herramientas y mecanismos jurídicos, político-administrativos y comunicacionales, tendientes a hacer creer que los ricos son buenas personas, que trabajan con honradez y decencia por el bienestar de los pueblos, y que son imprescindibles para la generación de empleo y de riqueza, entre otros aspectos. De esta manera el capitalismo ha logrado que las reacciones populares contra su estructura y funcionamiento sean escasas, con poca participación ciudadana, y/o manipuladas. Y por si fuera poco, cuenta con el apoyo incondicional de las fuerzas armadas.
Ciertamente los capitalistas son grandes ladrones en comparación con los rateros callejeros, pero hay un Estado de derecho burgués que los ampara y les proyecta una imagen positiva ante la sociedad. Por esta razón es que millones de ciudadanos en todo el orbe no ven como delincuentes ni siquiera al puñado que concentra la mayor parte de los medios de producción y el capital gracias, entre otras cosas, a la explotación laboral, a la especulación grotesca, a las jugosas ganancias financieras, al masivo desarraigo socio-territorial, y en algunos casos a negocios ilegales. Mientras tanto a quien robe una fruta o un paquete de arroz le dan una paliza y/o lo matan. Así está el planeta rumbo a un nuevo orden capitalista, bien lejos del socialismo que pregonan algunos gobernantes.
Artículos Relacionados
Piñera es una afrenta a la Memoria de las víctimas de la dictadura
por Cosal (España)
16 años atrás 3 min lectura
Presidente José Mujica: “Latinoamérica es una patria común que se está haciendo”
por El Reverde
11 años atrás 4 min lectura
¿Samuel Huntington ha muerto?
por Alberto Magnet Ferrero (España)
18 años atrás 6 min lectura
Marx, más vivo y actual que nunca a 129 años de su muerte
por Atilio A. Boron (Argentina)
14 años atrás 4 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Socialismo traicionado. Detrás del colapso de la Unión Soviética 1917 – 1991
por Roger Keeran y Thomas Kenny (EE.UU.)
7 segundos atrás
27 de junio de 2026
En el momento histórico que vive nuestra patria, cuando ponemos en acción los nuevos lineamientos para perfeccionar y actualizar nuestro sistema económico Socialism betrayed nos ayuda a estar alertas y vigilantes para evitar errores y debilidades que pudieran llevarnos al fracaso.
Despido libre y término de indemnización por años de servicio: la contrarreforma que liquida un siglo de conquistas obreras
por Gustavo Burgos (Chile)
2 horas atrás
27 de junio de 2026
La convergencia entre gobierno y oposición en esta materia demuestra que las principales fuerzas parlamentarias burguesas comparten una orientación común destinada a reducir los costos laborales exigidos por el gran empresariado.
La realidad del genocidio: un mensaje desde Gaza
por Pascal Lottaz y Mohammad AlTurk
2 días atrás
25 de junio de 2026
Mohammad AlTurk, un recién graduado universitario de Gaza y traductor autónomo, se une para contarnos todo sobre la vida en Gaza después de casi 3 años de genocidio contra sus amigos y su familia.
We Tripantu: El año nuevo mapuche que realza a la madre naturaleza
por piensaChile
5 días atrás
22 de junio de 2026
Una de las celebraciones más significativas para el pueblo mapuche es el We Tripantu (también llamado Wüñol Tripantu) o año nuevo mapuche, que tradicionalmente se celebra durante el solsticio de invierno equivalente al día más corto del año en el hemisferio austral entre el 21 y el 24 de junio. Se trata de un día sagrado que da inicio al retroceso del invierno y el renacer de la naturaleza: la renovación de los árboles, los brotes de las flores o el nacimiento de los nuevos animales.
La alternativa: un régimen profundamente democrático para Chile (y el mundo) o el autoritarismo impuesto a través de leyes heredadas de la dictadura. Plantear en estos términos la batalla por nuestra dignidad como trabajadores y estudiantes significa, y es bastante importante, que el cambio radical solo se produce a través de la participación y del compromiso de todos, ejerciendo en los hechos la democracia popular desde la base, para desde allí abordar la tarea de la Asamblea Constituyente Autoconvocada.
De ninguna manera eso significa que la victoria esté asegurada por adelantado. Se trata también, y toda la tarea política está ahí, en transformar este régimen muy violento e injusto, híbrido, engañoso, ciego y sordo a las necesidades del pueblo, en (r) evolución y transformación permanente. El gobierno hará lo posible por evitarlo, para que la educación, la salud, las jubilaciones y un largo etcétera continúen siendo bienes de consumo, para que siga la guerra de pobres contra pobres. Dejemos entonces la ingenuidad de lado y cumplamos con el rol que nos corresponde como mayoría: la de cambiar la historia en favor del bienestar común.