¿Quién sale ganando con el atentado en el metro Escuela Militar?
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
12 años atrás 3 min lectura
El miedo siempre ha favorecido a la derecha y, en este caso, más que nunca, pues se trata de paralizar, esencialmente, las reformas, que ponen en peligro el poder de las castas privilegiadas. Con los atentados, la derecha pretende cambiar la agenda política y volver a centrarnos en el conocido tema, “la seguridad ciudadana”, que no consiste más que en restringir las libertades civiles y, a su vez, aumentar el poder coercitivo por parte del Estado.

Pareciera que los atentados en el barrio alto vienen a complementar la estrategia de la derecha que, hasta ahora, había sido exitosa en cuanto a detener o desvirtuar las reformas propuestas por el Ejecutivo. En una primera instancia logró movilizar a las capas medias, tratando de convencerlas de que su patrimonio estaba en peligro a causa de la reforma tributaria – acaba de triunfar, con la aprobación por parte de la Cámara, de las reformas y las varias indicaciones, cocinadas en “la tetera” de Fontaine -.
El paso de esta política de agitación de las capas medias a los atentados representa un salto cualitativo: se trata, en primer lugar, de culpar a la izquierda de semejante brutalidad – lo hace el fascista Iván Moreira, a través de los medios de comunicación de masas – y, en segundo lugar, por parte de los más moderados de la derecha, culpar al gobierno, acusándolo de incoherencia al negarse a aplicar la ley liberticida, promulgada por Augusto Pinochet, la “ley antiterrorista”.
Como una consecuencia lógica del temor en la población, se empieza a producir una opinión pública favorable a la construcción e implementación de leyes coercitivas que, al final, terminan limitando las libertades democráticas y, en no pocos casos, desvirtuando su verdadero sentido; por ejemplo, antes de los atentados, había un consenso en el sentido de que las leyes liberticidas atropellaban los derechos humanos, y era inaceptable. Bastaron los sucesos de los Domínicos y de Escuela Militar para que esta conciencia libertaria de la sociedad civil cambiara radicalmente.
No es necesario ser experto en historia para colegir que, en todos los casos de terrorismo que han ocurrido a través del mundo, durante presente siglo, han terminado limitándolas libertades civiles y convirtiendo el Estado en un fanático gendarme, cuya única filosofía es domesticar y controlar, dando cada vez menos espacios a la libertad personal.
No hay que ser ingenuo: las leyes liberticidas nunca han servido para protegernos del terrorismo, más bien, para limitar la protesta social. Un titular La Segunda dice “volvió el miedo”, nos adelanta la estrategia de la derecha que, a partir del último atentado del metro Escuela Militar, consistirá en centrar la agenda política en lo ellos llaman “la seguridad ciudadana”, que no es más que utilizar métodos represivos contra cualquier persona o movimiento que se atreva a rechazar la utopía excluyente neoliberal, hoy hegemónica en nuestro país, manipulado genialmente por las castas hegemónicas en el poder, sean de estas de la Alianza y/o de la Concertación.
Pienso que debemos enfrentar el terror de una forma muy diferente: aumentando las libertades ciudadanas, convirtiendo al pueblo en sujeto de su propia defensa contra grupos minoritarios, que prender sembrar el miedo para detener los cambios. ¡No le tengamos miedo al miedo y sigamos ampliando los horizontes de cambio!
11/09/2014
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