La CIA entrenó a la DINA en la casa de “Volpone”
por Carlos Basso Prieto (Chile)
13 años atrás 9 min lectura
Quien fuera el segundo hombre de la extinta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Pedro Espinoza, aseveró que luego del golpe de Estado la Central de Inteligencia estadounidense (CIA) entrenó a agentes chilenos, lo que efectuó en un lugar emblemático: en la Escuela de Inteligencia que la DINA montó en “Casa de Piedra”, la que fuera la mansión que en la precordillera poseía el mítico Darío Sainte-Marie, más conocido como “Volpone”, amigo personal de Salvador Allende y dueño del diario El Clarín.
Hasta antes de las declaraciones de Espinoza, que se recogen en la condena de cuatro años de presidio por asociación ilícita dictada ayer por el juez especial Jorge Zepeda en contra de los máximos jerarcas de la DINA y Colonia Dignidad, sólo existían algunos dichos de Manuel Contreras en este sentido, quien –en una entrevista con la periodista Nancy Guzmán– afirmó que entre julio y agosto de 1974 ocho oficiales de la CIA habían entrenado a su gente, sin entregar mayores precisiones.
Sin embargo, hoy se conocen nuevos e insólitos detalles al respecto, como el hecho de que el lugar que la DINA escogió para dichos efectos estuviera revestido de un gran simbolismo para la izquierda chilena, tal como lo ilustró un reportaje de Jorge Escalante al respecto: “Desde antes del golpe militar de 1973, Darío Sainte-Marie Soruco, ‘Volpone’, es un buen amigo de Salvador Allende. Sainte-Marie es el dueño del Consorcio Publicitario y Periodístico S.A. y de la Empresa Periodística El Clarín. Clarín es el diario que más ejemplares llegó a vender cada día en la historia del periodismo chileno. Sobre 300 mil. Ácido. Punzante. Irreverente. Lengua de serpiente. Inclinado hacia el crimen, historias policiales, amores escandalosos, de corte popular. Con el triunfo de Allende en 1970, se vuelca a un diario político que sustenta al gobierno de la Unidad Popular”.
La orden de Pinochet
En sus declaraciones ante Zepeda, Espinoza (condenado, entre otros crímenes, por el homicidio del ex canciller Orlando Letelier) relató que en mayo de 1974 se desempeñaba como jefe de seguridad de la Junta Militar cuando Pinochet lo llamó y “le ordena dirigirse donde el coronel Manuel Contreras y este le comunica que necesitaba su ayuda para organizar una escuela de inteligencia, también le señala que disponían de una casa en el sector del Cajón del Maipo, más arriba de San José”.
De este modo, se confirma que luego del golpe de Estado la CIA seguía prestando cooperación directa a la DINA en un recinto en el cual, de un modo u otro, estaba presente la Colonia Dignidad, lo que es coherente con antecedentes previos sobre operaciones de inteligencia en las cuales coincidían agentes norteamericanos, alemanes y chilenos. Eso sucedió, por ejemplo, en el caso de Charles Horman y Frank Teruggi, norteamericanos detenidos y asesinados en Chile tras el Golpe. El segundo de ellos, como lo prueban documentos del FBI, comenzó a ser vigilando en Chile en 1972 luego que, desde Alemania, se entregara a la inteligencia estadounidense la dirección en que vivía en Santiago, en medio de una operación conjunta entre el FBI y la CIA que se llamaba “Caos” y que estaba destinada a vigilar a estadounidenses “izquierdistas” en un listado de 20 países, entre ellos Chile.
Se trataba de “Casa de Piedra”, lugar que, como lo expuso un reportaje de Ciper Chile publicado el 2007, no sólo fue utilizado con fines de entrenamiento, sino también como uno más de los recintos secretos de tortura de que dispuso la DINA, un sitio que, además, siempre estuvo en el ojo de los organismos de seguridad, al punto que el ex cabo de Ejército Carlos Labarca Sanhueza relató al juez Zepeda que dicha vivienda fue allanada al día siguiente del golpe, operación en la cual él participó.
El documento judicial explica que a fines de 1974 Labarca llegó por segunda vez a “Casa de Piedra”, a esas alturas ya convertida en la Escuela de Inteligencia, y al mando del teniente Armando Fernández Larios y del entonces mayor Pedro Espinoza Bravo.
Labarca no se guardó mucho ante el juez. Confidenció que “en la implementación de la citada escuela tuvieron una destacada participación colonos de la llamada Colonia Dignidad, quienes instalaron una antena de transmisión y equipos de radio, de alta frecuencia, muy adelantados para la época, pues se comunicaban directamente y sin problemas a Parral y otras ciudades. Este equipo era operado desde Santiago por Fernández Larios y Pedro Espinoza, quienes se comunicaban, en clave, diariamente con los colonos. Cuando los colonos venían a Santiago, concurrían a ‘Casa de Piedra’ y ellos probaban los equipos y se comunicaban a Parral o a la casa que tenían cerca del Estadio Nacional”, aludiendo a la casona que los germanos poseían en Ñuñoa.
Labarca dijo haber visto allí a Paul Schäfer y otros alemanes, y también confesó haber participado en un curso de inteligencia ofrecido a la DINA por estos, el cual se realizó en Parral. Al respecto, dijo al tribunal que “no recuerda bien la fecha en que, de la agrupación de Casa de Piedra, unas seis a siete personas visitaron Colonia Dignidad, en grupos de dos o tres, por el lapso de una semana, aproximadamente, acompañándolos Fernández Larios. En dicho lugar participó en un curso de nociones de explosivos dictado por el mismo colono gordo llamado ‘Mauk’ (Gerhard Mücke), junto a otros colonos más jóvenes. Les exhibían películas, fotos y documentos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, donde se podía apreciar las destrucciones de tanques, puentes, etc., además de las actuaciones de los servicios de inteligencia alemanes” (Mücke es uno de los condenados por Zepeda, junto a Kurt Schnellenkamp, Karl Van Den Berg, Gerd Seewald, Espinoza, Manuel Contreras y Fernando Gómez Segovia, jefe de la DINA en Parral).
De lo que Labarca no se olvidó, sin embargo, es de la impresión que le causó el lugar. El fallo cuenta que el militar “quedó demasiado sorprendido, al igual que sus compañeros, por el nivel de avance de Colonia Dignidad a esa época. Tenían tecnología que ellos no conocían, potentes equipos de comunicación, citófonos en todas las habitaciones, equipos de cámaras y videos, las puertas totalmente automatizadas se abrían y cerraban solas. Tenía la impresión de que eran constantemente vigilados, pues siempre estaban en las habitaciones que les habían asignado”.
La versión de Espinoza
No obstante, Pedro Espinoza relativizó todo lo anterior. El ex jerarca de la policía secreta especificó que él recién llegó hacia julio de 1974 a la Escuela de Inteligencia de “Casa de Piedra”, donde –según él– sólo estuvo un año, asegurando además que la Colonia no tenía nada que ver allí, a diferencia de lo planteado por Labarca.
Espinoza argumentó ante el ministro Zepeda que su conocimiento de la Colonia partió en 1968, cuando se desempeñó en el Regimiento de Artillería de Linares, aseverando que en 1975, mientras estaba en el santuario de San Sebastián (en Yumbel), su padre se sintió mal, por lo que optó por llevarlo al hospital de “Villa Baviera”, ocasión en la cual supo que en ella se encontraba el teniente Fernando Laureani, de la Agrupación “Vampiro” de la DINA, quien le manifestó “que había llegado allí con un detenido que había trasladado desde Concepción”. Pero, claro, Espinoza estaba de descanso, así es que “como él se encontraba de vacaciones, no indagó más en ese asunto”.
Los amigos de la Colonia
En todo caso, Espinoza sabía bastante de la Colonia como para ser un simple visitante. Dijo al juez Zepeda que hasta ese recinto “concurría el señor Guzmán (Jaime), la ex Ministra de Justicia, doña Mónica Madariaga, acompañada de su subsecretaria” y que “también concurrió en una oportunidad a una recepción que se hizo en la casa que tenían los colonos en la calle Campos de Deportes, donde asistió la señora Lucía Hiriart de Pinochet, una hija de esta, el coronel Contreras, la señora Mónica Madariaga y otras personalidades”.
Pero de las actividades de inteligencia de los alemanes, nada, aseguró Espinoza al juez. En relación a los dichos de Labarca, explicó que los acólitos de Schäfer sólo habían ido una vez a la casa de “Volpone” para reparar los equipos de radio, “pues ellos tenían bastante conocimiento al respecto”, aunque agregó un antecedente que contradice sus dichos anteriores en orden a que los germanos nada tenían que ver con la represión, al decir que “tomó conocimiento que en cierta oportunidad, aproximadamente, agosto de 1974, los alemanes habían detenido a una persona en la calle, junto con Armando Fernández Larios, según el propio relato de este, y trasladaron al detenido a la colonia. Esa fue la única actividad que conoció entre Fernández Larios y los alemanes”.
Pese a ello, Espinoza insistió majaderamente en su declaración en “que no tuvo contacto con alemanes, tampoco se mantuvo a personas de esa u otra nacionalidad dictando cursos a los alumnos de la Escuela”, pero ahí incurre en una segunda contradicción, pues a renglón seguido afirmó ante el ministro en visita que “en los meses de julio o agosto de 1974, hubo personal de la CIA que hizo cursos de instrucción en la Escuela de Inteligencia de San José de Maipo”.
Inteligencia extranjera
De este modo, se confirma que luego del golpe de Estado la CIA seguía prestando cooperación directa a la DINA en un recinto en el cual, de un modo u otro, estaba presente la Colonia Dignidad, lo que es coherente con antecedentes previos sobre operaciones de inteligencia en las cuales coincidían agentes norteamericanos, alemanes y chilenos.
Eso sucedió, por ejemplo, en el caso de Charles Horman y Frank Teruggi, norteamericanos detenidos y asesinados en Chile tras el Golpe. El segundo de ellos, como lo prueban documentos del FBI, comenzó a ser vigilando en Chile en 1972 luego que, desde Alemania, se entregara a la inteligencia estadounidense la dirección en que vivía en Santiago, en medio de una operación conjunta entre el FBI y la CIA que se llamaba “Caos” y que estaba destinada a vigilar a estadounidenses “izquierdistas” en un listado de 20 países, entre ellos Chile.
Tras la desaparición de Horman, en tanto, y ya en plena dictadura, existe constancia (en una de las fichas de inteligencia de Colonia Dignidad) de que oficiales estadounidenses, no se especifica de qué agencia, visitaron ese enclave junto a un oficial de la Armada chilena, implicado en el caso Horman.
Además de la CIA, hay antecedentes respecto de un entrenamiento que el Mossad israelí habría efectuado a suboficiales de la DINA, que está relatado en el libro Mossad, escrito por el ex agente de dicho organismo, Víctor Ostrovsky.
*Fuente: El Mostrador
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