“En la tierra hacen falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos […]”
por Enrique Villanueva Molina (Chile)
11 años atrás 7 min lectura
Recientemente la Dirección del FPMR entregó una carta a la opinión pública (“Sabemos que el enemigo utiliza las redes sociales para generar la duda en forma anónima”), aclarando la verdad sobre la acusación de la cual fui víctima hace 16 años, producto de un actuar irresponsable por parte de quienes promovieron y realizaron este hecho, sin que se me diera la oportunidad de ser escuchado ni el derecho a defensa. Ciertamente que esta aclaración no repara los inmensos daños que todo esto significó en lo personal y para mi familia, que son irreparables, lo que incluye una permanente persecución laboral, el poner en riego mi integridad física o el quedar expuesto a que cualquiera asumiera su calidad de juez para actuar en mi contra, como sucedió en repetidas oportunidades.
Pero vuestra decisión sensata y responsable pone las cosas en su lugar, de una manera seria y correcta, como siempre se debió hacer, investigando responsablemente hasta averiguar la verdad.
Después de tantos años creo que tengo el derecho a decir que el ensañamiento en contra de mi persona no tuvo limites, sus gestores lo iniciaron en 1990, incluso existe una carta enviada por un miembro de la Dirección Nacional, a los medios de prensa de la época, preocupado por mi integridad física, denunciando el desprestigio al cual me estaban sometiendo por mis posiciones políticas contrarias al aparatismo militarista que en esos tiempo se quería imponer dentro de nuestra organización.
Pero en 1997 estos comentarios sin fundamentos, amparados en la “compartimentación” se concretaron cuando se entrega mi identificación y mi ubicación a los medios de prensa. Lo cual revivieron en el año 2010, con la misma lógica, acusar sin fundamentos, creando una noticia para sembrar la duda, valiéndose de un periodismo, en este caso irresponsable, que actuó sin comprobar la veracidad de los hechos. Así se construyó esta mentira intencionada, para destruir a una persona, sabiendo que la traición despierta tal intensidad, porque es una sombra asociada al papel que algunos si jugaron y que su delación significó la perdida de valiosas vidas de compañeros y compañeras.
Me pregunto que tiene esto de revolucionario o de consecuente, el ampararse en la verborrea revolucionaria, para actuar de esta manera. Que respeto merecen los que inventaron esta historia, la cual hizo suya la UDI en su insaciable deseo de venganza para revertirla en mi contra, perseguirme, acusándome hasta el día de hoy de un hecho que muchos de los que si fueron parte del FPMR de la época, saben que no participé. Lo que es mas, la delación en mi contra del 2010 no solo me daño a mi, sino a muchos otros compañeros porque además fue utilizada para intentar destruir la imagen histórica del FPMR. Lamentablemente las páginas de la historia están salpicadas de hechos como estos y de sangre inocente como consecuencia de ellos, avalados por el silencio cómplice de quienes se ubican como espectadores, aun sabiendo la verdad, o de quienes son comprados por la duda. O de los acusadores que se suben al carro para sacar provecho personal o solo expandiendo la cultura de ubicarse en lugares y hechos de los que nunca fueron participes o en los cuales nunca estuvieron.
En su conjunto infringieron un daño que no es posible dimensionar en palabras, bajo un discurso pseudo revolucionario, con el mismo egoísmo y mezquindad de quienes criticamos. Silentes cobardemente unos, o actuando sin piedad otros, transformados en verdugos en contra de un enemigo del cual ni siquiera se dieron la molestia de averiguar su inocencia o culpabilidad
Las consecuencias de esto es funesta, que si bien en mi caso culminaron con la acusación de traición, en otros terminó en el asesinato, como sucedió con el Comandante del FPMR, Gregorio (Iván Figueroa Araneda ) victima de una acusación similar, sin tener para ello pruebas mas que la subjetividad del señalamiento. Decir esto en voz alta es necesario, primero porque estos hechos no tienen justificación alguna y segundo, porque el sectarismo que los origina forma parte de la descomposición moral que es necesario denunciar.
La intolerancia distorsiona las diferencias percibidas entre posiciones y argumentos, la diversidad, que en política debiera ser aquello que la enriquece, se neutraliza cuando existe el sectarismo enfermizo. Como se ha demostrado en la práctica y también en este caso, la actitud sectaria solo arruina, por la subjetividad de sus acciones y acusaciones, por lo limitado de sus argumentos, lo que al final se vierte en contra de las personas y las organizaciones llevándolas a su autodestrucción.
Esto se demuestra en los hechos, que quienes levantaron la acusación en mi contra terminaron siendo acusadores en una trama sórdida que aun esta pendiente en la justicia, cuyo auténtico objetivo no es otro que saciar la venganza política de la UDI, por la muerte de su ideólogo y el de la dictadura, Jaime Guzmán. Estos han aprovechado todos los argumentos acusadores, para intentar dar un golpe de mano camuflado por la solemnidad de la justicia. Quiéranlo o no, lo que esta pendiente es un juicio absurdo y la única acusación que puede estar en pie es mi pasado Rodriguista y Revolucionario, el cual nunca he negado.
Pero mas allá de esta situación aun no resuelta, tarde o temprano deberá ganar la verdad y la justicia, como lo acaba de hacer el FPMR con su carta publica, imponiendo la verdad sobre la mentira. Esto es lo que permite abrir un espacio político importante para mirar el futuro y construir como lo están haciendo, reconociéndonos en nuestro propio pasado.
A pesar de la lucha ideológica dirigida a aplacar el corazón libertario revolucionario, este sigue construyendo, en cualquier lugar, donde hay una persona consecuente con sus ideas e ideales, porque a diferencia de otros, este se fortalece y establece un vínculo potente entre la ética y la practica revolucionaria.
Hoy en vísperas de cumplir 30 años del FPMR vale la pena y es necesario mirar para atrás, con el único fin de construir un futuro. El Rodriguismo sigue vivo a pesar de tantos intentos por destruirlo y de la comisión de errores propios que pusieron en tela de juicio su integridad.
Lecciones y aprendizajes de lo vivido son muchas, una importante está en lo que el sistema neoliberal detesta, en la educación política de clases de las nuevas generaciones, porque solo de ellos podremos esperar a las mujeres y hombres nuevos, jóvenes, que asuman de forma colectiva y consciente, la conducción y la defensa del proceso revolucionario. Es un proceso lento que a nosotros nos toco vivir en otra época, pero fructífero, indispensable mientras no se profundice la generación de este cambio. Un proceso que se acompaña con una opinión política y una presencia orgánica acorde a nuestros orígenes e historia, inmersos en la realidad actual con inteligencia y responsabilidad.
No cabe duda que el tener una opinión propia implica estar expuestos a los críticos, los que tan solo se dedican a disparar con perversas intenciones todo tipo de opiniones, para descalificar y degradar a los que construyen. Los que aun teniendo razón en algunos de sus planteamientos, los hacen llenos de rencor, de resentimientos y de conflictos de poder.
Reconozco profundamente el acto de justicia que la Dirección Nacional del FPMR ha hecho en mi caso. Agradezco al pueblo Cubano que nos brindo, como familia, la más amplia solidaridad y apoyo incondicional. A los hermanos Rodriguistas que siempre estuvieron conmigo y a mi compañera de toda la vida.
En alguna oportunidad el Che escribió “En la tierra hacen falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos, que prometan menos y resuelvan más, que esperen recibir menos y dar más, que digan mejor ahora que mañana. Haciendo mías estas palabras me despido con cariño y respeto.
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