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Luego de casi diez años, tribunal condena a Celulosa Arauco por daño ambiental en Río Cruces 

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Sábado 27 de julio 2013

El Primer Juzgado Civil de Valdivia entregó la sentencia contra la empresa por el vertimiento ilícito de desechos en el caudal del río, lo que generó un grave impacto en el ecosistema. La compañía deberá asumir el costo de una serie de medidas reparatorias.


El Primer Juzgado Civil de Valdivia dio a conocer este sábado su condena contra la empresa Celulosa Arauco, por el daño ambiental que generó su planta Valdivia en el Santuario de la Naturaleza Río Cruces, ocurrido a fines de 2004.

La causa se refiere a una demanda presentada por el Consejo de Defensa del Estado, cuya investigación se extendió por casi diez años. En un fallo de 163 páginas, la jueza Gloria Hidalgo sostuvo que la única causa del daño ambiental es el vertimiento ilícito de riles al caudal del Río Cruces, lo que no estaba permitido por la Resolución de Calificación Ambiental que autorizó el funcionamiento de la planta.

La sentencia establece que hubo dolo en la acción, puesto que la compañía desarrolla una actividad de gran magnitud que conoce a la perfección, y añade que el daño consiste en la muerte y desaparición –sin regeneración- del luchecillo, la muerte y emigración de los cisnes de cuello negro, el impacto en el ecosistema en su conjunto, la pérdida de su diversidad biológica y de su valor paisajístico.

El tribunal condenó a Celulosa Arauco a tomar una serie de medidas para conservar el Santuario de la Naturaleza, cuyo costo deberá ser asumido por la empresa. Entre otras acciones, ésta deberá hacer estudios sobre las condiciones actuales del humedal y crear un humedal artificial con ejemplares de especies representativas de la zona.

Asimismo, la compañía deberá desarrollar un monitoreo medioambiental y establecer un centro de investigación de humedales, idea que fue propuesta por la propia compañía durante el proceso judicial.

La sentencia indica que los perjuicios causados tendrán que ser pagados por Celulosa Arauco mientras se cumpla la sentencia y que los montos se definirán cuando esto se concrete.

*Fuente: Radio de la U de Chile

Ambientalistas: Se debe reevaluar permiso ambiental para planta de Celulosa Arauco

Rodrigo Alarcón L. | Domingo 28 de julio 2013

Distintas organizaciones valoraron el fallo que condenó a la empresa por el daño ambiental que su Planta Valdivia generó en el Río Cruces, pero lamentaron que éste haya tardado casi diez años y sostuvieron que la resolución pone en entredicho la autorización con la que cuenta la compañía para operar en la zona.

Satisfacción fue lo primero que expresaron las organizaciones ambientalistas luego que se conociera el fallo del Primer Juzgado Civil de Valdivia, que condenó a Celulosa Arauco por el daño ambiental que su Planta Valdivia generó en el Santuario de la Naturaleza del Río Cruces.

Luego de casi diez años de investigación, la sentencia de la jueza Gloria Hidalgo, respecto de la demanda que presentó el Consejo de Defensa del Estado (CDE), determinó que la única causa del impacto ambiental es el vertimiento ilícito de residuos en el caudal del río.

Ante esto, el tribunal determinó que la empresa deberá realizar, a su costo, una serie de acciones para intentar restablecer las condiciones ambientales que existían en el Santuario de la Naturaleza antes de la contaminación, ocurrida a fines de 2004.

Esto fue celebrado por José Araya, vocero de Acción por los Cisnes, quien recalcó que la sentencia atribuye exclusivamente la responsabilidad a la compañía, pero lamentó que la sentencia haya demorado casi una década: “El tiempo que ha pasado es bastante. Ahora, desde un punto de vista de lo que ha sido la discusión de la política ambiental chilena, sabíamos desde el principio que este era un caso muy complejo para tratar de buscar una resolución política y desde el punto de vista ambiental también. Además, por las mismas complejidades del caso, tuvimos una contraparte como Celulosa Arauco que siempre fue negando, ocultando y entorpeciendo la investigación. Eso hizo que tuviéramos un proceso muy largo para llegar recién a esta primera instancia”, afirmó.

En todo caso, el dirigente se mostró abierto a una eventual conciliación judicial entre el CDE y la compañía: “Se tienen que cautelar ciertos principios que son básicos. Uno ya es parte de este fallo judicial, que es el reconocimiento de que hay un responsable, un autor del daño ambiental, que es Celulosa Arauco. Si una conciliación cautela eso y establece líneas de reparación que sean razonables, en el sentido de que efectivamente permitan avanzar hacia una restauración completa del humedal, para volver a lo que era antes de la contaminación y para que vuelva a cumplir las funciones sociales, económicas y culturales que cumplía, efectivamente la conciliación con esos criterios puede ser absolutamente posible”, señaló.

José Araya dijo esperar que la actitud de la empresa cambie luego de esta primera sentencia, lo que ya se anticiparía en las propuestas que ésta presentó antes que se conociera el fallo, algunas de las cuales fueron acogidas por el tribunal.

Los cuestionamientos por la demora fueron compartidos por otras organizaciones, como el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA). Su director, Lucio Cuenca, explicó que la sentencia es “emblemática” porque atribuye la responsabilidad del daño sobre la empresa: “Se ha aplicado este mecanismo fundamentalmente por el CDE, pero en la mayoría de los casos los juicios no han llegado a su finalización, sino que el CDE ha sido proclive a establecer negociaciones antes de que exista un fallo. Por lo tanto, nunca se ha logrado determinar totalmente la responsabilidad y las medidas que se desprenden de este fallo por una acción por daño ambiental. Eso es lo emblemático de este caso”, indicó.

Más allá fue la directora ejecutiva de la Fundación Terram, Flavia Liberona, quien consideró que “lo que hay que hacer es nuevamente evaluar esta planta y ver si procede o no que tenga un permiso ambiental para funcionar en esa zona, porque más allá de todas las acciones ‘reparatorias’ que se puedan hacer, hay un tema de fondo: nada dice que la planta no vuelva a fallar y no vuelva a verter desechos tóxicos”.

“Lo que corresponde es evaluar. Al ser condenada la empresa y probarse que hay daño ambiental, se abre la interrogante. La pregunta es si la planta puede seguir funcionando en ese lugar o no”, indicó.

Se espera que el grupo Acción por los Cisnes entregue un análisis técnico más detallado al CDE para que lo considere en las próximas acciones, sobre todo si es que la empresa decide apelar a la determinación, lo cual aún no ha sido comunicado oficialmente.

*Fuente: Radio de la U de Chile

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