Las fronteras de la soberanía y la dignidad
por Manuel Luis Rodríguez U. (Chile)
14 años atrás 3 min lectura
Chile y Perú, como diría un psicólogo freudiano, permanecen todavía en la etapa oral. Esta frase provocativa se refiere en el fondo a la amplia difusión y la resonancia mediática alcanzada por el diferendo marítimo que se presenta por estos días en la Corte Internacional de justicia de La Haya.
Chile y Perú, como dos países que están en el siglo XXI, pero que permanecen en las viejas disputas territoriales fronterizas propias del siglo XVIII y siglo XIX. Chile y Perú en pleno siglo de la globalización discutiendo -con toga y peluca- de líneas fronterizas o de trazados limítrofes, de rectas o de triángulos, de tratados o de acuerdos, de hitos o de coordenadas, mientras los poderosos intereses corporativos marítimos y pesqueros extraen diariamente desde sus propios mares jurisdiccionales, cientos de millones de toneladas de pesca y obtienen gigantescas plusvalías y ganancias por la explotación casi incontrolada de las reservas pesqueras supuestamente de ambos países.
Los alegatos -plagados de tecnicismos jurídicos y de formalidades forenses- han cautivado (aparentemente) a las audiencias peruana y chilena, a condición que algún ciudadano medianamente informado de ambas naciones, sea capaz de explicar la diferencia entre el paralelo o la línea equidistante, o pueda discernir entre la práctica repetida y la norma consuetudinaria.
La realidad del hecho político y comunicacional de los alegatos en la Corte de La Haya, es que mientras dos pequeños grupos de costosos abogados internacionalistas y de diplomáticos expertos, se explayan con sofisticadas argumentaciones ante un tribunal desconocido en nombre de Chile y de Perú, los 29 millones de peruanos y los 17 millones de chilenos siguen trabajando, produciendo, consumiendo pescado y viviendo sus vidas cotidianas, lejanos y completamente ausentes de estos ejercicios palaciegos de política ilustrada.
Porque la diplomacia y la política internacional cumplen y obedecen los intereses nacionales, pero, cabe preguntarse ¿quién define los intereses nacionales? ¿De qué soberanía marítima nos hablan cuando en ambos países la extracción de las reservas de pesca se encuentra entregada a un limitado grupo de grandes empresas privadas?
Leemos en CiperChile: “En la última década, la biomasa del jurel en el Pacífico Sur se ha reducido en un 79% debido a la sobreexplotación. De acuerdo al reporte que un grupo de trabajo científico internacional realizó en 2009 para la Organización Regional de Administración Pesquera para Alta Mar del Pacifico Sur, la industria pesquera de Chile fue responsable del 88% de las capturas de jurel registradas en 2007 y 2008 en una región donde pescan enormes naves factoría de bandera peruana, china y europea, entre otras. La suma de las capturas informadas en el país durante esos dos años, fue de 2.198.973 toneladas. Casi todo ese volumen se repartió entre los 33 armadores chilenos que participaban para 2009 en la pesca industrial.
Desde entonces, lo único que ha cambiado es que el total de armadores chilenos se redujo a 27 y que si antes el 93,71% de esa pesquería se concentraba en 12 grupos económicos, ahora lo hace en nueve. Y son ellos los que al final han tenido la última palabra y decisión sobre cuánto se puede pescar en Chile.” (Ciper Chile:www.ciperchile.cl)
¿Qué diría un pescador de las costas de Ilo o de Mollendo si le dijeran que están “jugando su futuro” un grupo de diplomáticos en Holanda? ¿Qué diría un pescador artesanal de Arica o de caleta Camarones si le preguntaran cuál es su idea de soberanía en el mar?
¿Dónde están las fronteras de la soberanía marítima del Estado de Perú y del Estado de Chile y de la dignidad de sus pueblos y su gente de mar, mientras unos cuantos consorcios corporativos transnacionales pescan, depredan, agotan, extraen y se llevan los productos de ese mar que se supone defendemos?
¿O en realidad, no queremos reconocer que la verdadera frontera marítima entre Chile y Perú pasa por los límites difusos del ultra-capitalismo depredador y de los consorcios empresariales del Pacífico sur?
*Fuente: Coyuntura Política
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