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Sáhara Occidental: La marea de la historia

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En 1960, la ONU
adoptó la resolución 1514, que establece que todos los pueblos tienen derecho a
la autodeterminación y que el colonialismo debía ser conducido a un final
rápido e incondicional. Medio siglo después, los lectores se pueden sorprender
al enterarse de que aún hay 16 territorios en el mundo que todavía esperan
lograr la descolonización. Conocidos como "territorios sin autogobierno", la
lista de lugares aún regidos por poderes extranjeros contiene nombres
familiares: Gibraltar e Islas Falkland (Malvinas), por señalar apenas dos. Pero
mientras algunos de esos territorios, como la pequeña isla pacífica de Tokelau,
son dependencias de las que se podría decir que han rechazado la independencia
y elegido democráticamente mantener su estatus territorial, otros casos son más
polémicos. El más notable es el del Sáhara Occidental, conocido como la última
colonia de África, que ha luchado por su autodeterminación durante 35 años
contra el vecino Marruecos.

La semana pasada, en Nueva York, el Cuarto Comité sobre
Descolonización de la ONU
escuchó peticiones de gente que hablaba en defensa de esos territorios sin
autogobierno. Al igual que en ocasiones anteriores, el encuentro anual estuvo
dominado por peticiones sobre el conflicto del Sáhara Occidental, un conflicto
que se mantiene como uno de los más antiguos del mundo.

Casi del tamaño de Gran Bretaña, el Sáhara Occidental se
extiende a lo largo de la costa atlántica de África. En 1976, en un
incumplimiento de la ley internacional, los españoles, al marcharse, dividieron
el Sáhara Occidental entre Marruecos y Mauritania a cambio de derechos
continuados de pesca y la propiedad parcial de intereses mineros. Siguió una
guerra de 15 años entre los marroquíes y el Frente Polisario, y la retirada de
Mauritania en 1979. En 1991 fue declarado un alto el fuego y, bajo los términos
de un acuerdo de la ONU,
se prometió un referéndum de autodeterminación. Diecinueve años después, los
saharauis aún esperan ese referéndum.

Unos 165.000 saharauis que huyeron de la guerra permanecen
aún alojados en penosos campos de refugiados en el desierto argelino. Pese a la
ayuda de la ONU,
las condiciones en los campos son abyectas, con la propagación de problemas de
salud que incluyen la hepatitis B, la anemia y la meningitis. Una encuesta de
2008 de la
Organización Mundial de Salud refleja que uno de cada cinco
niños en los campos sufre de malnutrición aguda.

Dentro del ocupado Sáhara Occidental, la población saharaui
sufre discriminación y abusos de derechos humanos. Organizaciones internacionales,
entre ellas el Alto Comisionado de la
ONU para los Derechos Humanos, han manifestado su seria
preocupación por las violaciones de los derechos humanos en el territorio. Un
informe de Human Rights Watch de 2008 desveló que Marruecos había violado los
derechos de expresión, asociación y asamblea en el Sáhara Occidental.

El 8 de octubre pasado fue el primer aniversario del arresto
de varios defensores de derechos humanos en el aeropuerto de Casablanca que
regresaban de una visita a los campos de refugiados. Tres de los activistas
-Brahim Dahane, Ali Salem Tamek y Ahmed Naciri- siguen presos en la cárcel de
Sale (Rabat) a la espera de juicio.

Con el telón de fondo de esta tragedia humanitaria, la Unión Europea ha
sellado un acuerdo pesquero con Marruecos bajo el cual las aguas del Sáhara
Occidental están siendo explotadas de manera ilegal por las naves pesqueras
europeas. Muchos gobiernos extranjeros y compañías están involucrados en
negocios con Marruecos que les dan acceso a los vastos recursos naturales,
sobre todo fosfatos, del Sáhara Occidental.

El Cuarto Comité de la ONU reunido hace unas semanas en Nueva York
escuchó cerca de 80 peticiones relativas al Sáhara Occidental, incluido un
apasionado llamamiento de Suzanne Scholte, presidenta de la Defense Forum
Foundation. "No dejéis que la confianza [del pueblo saharaui] en este comité
sea en vano, o estaréis enviando al mundo la terrible señal de que la invasión,
la agresión y la violencia, como las que ha empleado Marruecos, constituyen los
caminos para conseguir objetivos", dijo.

Pese a los muchos intentos por romper el viejo estancamiento
diplomático, el progreso hacia una solución ha sido tortuosamente lento. La
solución política puede parecer inalcanzable a la vista de las posiciones tan
alejadas de las partes: el Frente Polisario rechaza negociar el legítimo
derecho a la autodeterminación; Marruecos se opone a cualquier propuesta que
contenga la posibilidad de independencia de los saharauis; y el Consejo de
Seguridad de la ONU
no muestra voluntad de aplicar sus propias resoluciones. Pero la historia ha
demostrado que una solución política es la única vía para salir adelante.

No obstante, es importante resaltar que una solución
política a este problema es demasiado importante para dejarla en manos de los
políticos. Nos concierne a todos nosotros, a grupos de la sociedad civil o a
activistas individuales, hacer que sus voces se escuchen. Debemos exigir que
nuestros gobiernos en todo el mundo ejerzan presión diplomática y política
sobre aquellos que están ignorando los requerimientos establecidos bajo la ley
internacional y bloqueando un referéndum de autodeterminación para el Sáhara
Occidental. Como dijo Martin Luther King: "El arco de la historia puede que sea
largo, pero siempre se curva hacia la justicia". Existen pocas dudas de que el
pueblo del Sáhara Occidental tiene de su lado tanto la marea de la historia
como la fuerza de la justicia.

Ken Loach es director de cine
– Stefan Simanowitz es escritor y periodista

*Fuente: Publico.es

 

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