Indígenas luchan en defensa de la Madre Tierra y de su organización colectiva
por Hugo Blanco (Perú)
16 años atrás 8 min lectura
"Las poblaciones indígenas, calificadas como las menos civilizadas,
están en la primera fila en la defensa de la naturaleza y por lo tanto
de la supervivencia de la especie […]. Si ven esto, comprenderán que
una tarea fundamental de los revolucionarios anticapitalistas debe ser
la solidaridad con las luchas indígenas, en defensa de la naturaleza y
en la construcción de la nueva sociedad."
En todos los países donde existe población indígena, ésta viene luchando
fuertemente en defensa de la Madre Tierra, contra los ataques de
empresas petroleras, mineras, madereras, etc. También la agroindustria
es enemiga del suelo y de la población, pues mata el suelo con el
monocultivo y el uso de agroquímicos, superexplota a sus trabajadores y
en general produce para la exportación, entre otras cosas
biocombustibles para alimentar a los carros. Otro ataque es la
construcción de represas, hidroeléctricas, aeropuertos, carreteras, etc.
para servir a las empresas dañando a los pobladores.
La masacre de alrededor de 200 (la cifra oficial es 10) nativos
amazónicos peruanos en Bagua, cuyos cadáveres fueron incinerados por la
represión, causó indignación internacional. También hay triunfos, como
el de Tambogrande que impidió a la empresa canadiense Manhatan extraer
el oro que se encuentra bajo la población.
En Chile el gobierno “socialista” reprimió a los mapuches que defiende la Madre Tierra con leyes de Pinochet.
En Argentina, Andalgalá y otros pueblos luchan valientemente en defensa del medio ambiente.
De Guatemala informan que cientos de miles de indígenas luchan contra la legislación sobre minería.
En EEUU los indígenas se oponen a la minería de uranio que daña a “La gran abuela” (el Cañón del Colorado).
En Columbia Británica, Canadá, los indígenas luchan contra la irrupción
de construcciones en su territorio para las olimpiadas de invierno.
El ataque del gran capital no es sólo contra el medio ambiente, Sabiendo
que la organización colectiva es el arma de defensa de los indígenas,
también a ella van dirigidos los ataques. La legislación anti-comunidad
indígena fue casi simultánea en México y Perú. Los decretos ley
anti-indígenas del presidente peruano son contra el medio ambiente y
contra la comunidad indígena.
Precisamente esto refuerza la construcción del poder colectivo indígena.
El ejemplo más avanzado de la lucha indígena por construir su poder
autónomo es el de la zona liberada de Chiapas, México. Quien gobierna es
la colectividad, eligiendo las autoridades sin que se presenten
candidatos. Los miembros de los cuerpos colectivos elegidos, no ganan
sueldo por esa función y pueden ser removidos en cualquier momento. El
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) resguarda a la
población de esa zona del ataque gubernamental, sus miembros están
impedidos de participar de los organismos de gobierno.
Ahí funciona una verdadera "democracia". Desgraciadamente esta palabra
ha sido tan prostituida desde que nació para denominar la dictadura de
los machos griegos contra las mujeres y los esclavos, hasta la
denominación actual de los gobiernos del gran capital contra la mayoría
de la población, que me cuesta usar ese término.
Chiapas es el caso más avanzado pero no el único.
En Cauca, Colombia, según palabras de Raúl Zibechi. “Se trata de 14
resguardos que ocupan unas 191 mil hectáreas …. en los que viven 110 mil
personas …. En total son 25 mil familias distribuidas en 304 veredas o
comunidades rurales …. En esos territorios existen 18 cabildos,
autoridad política indígena que convive con los municipios del Estado
colombiano. Los cabildos son administrados por gobernadores nombrados
por grandes asambleas y acompañados por alguaciles elegidos en cada una
de las veredas. El cabildo, es un poder territorializado que debe
convivir con otros poderes que pugnan por reducir su influencia:
básicamente, militares y guerrilla.”
En Ecuador, fueron los indígenas con sus manifestaciones multitudinarias
quienes aplastaron las actitudes obstruccionistas de la de la derecha,
entre ellas la pretensión mediante el parlamento, de impedir la
realización de la Asamblea Constituyente. Los indígenas afianzaron el
gobierno de Correa. Ahora ellos se alzan frente a Correa defendiendo sus
territorios del daño que produce la extracción de petróleo, además
dicen que la ley de aguas les arrebata derechos, la disputa se extiende
al terreno educativo pues exigen ser ellos quienes nombren a los
maestros en su territorio e impiden el ingreso de agentes
gubernamentales que pretenden entrar para dividirlos. Argumentan, con
toda razón, que aplican la nueva constitución ecuatoriana, que reconoce
que Ecuador es un estado plurinacional. Esto refuerza la construcción de
un poder democrático autónomo.
En Bolivia, donde las elecciones todavía son al viejo estilo que no es
democrático y donde a los indígenas sólo les corresponde una ínfima
minoría de representantes, hace pocos días los indígenas de Beni
eligieron al estilo indígena, por consenso, a dichos representantes.
En Honduras del 12 al 14 de este mes se realizó el “II Encuentro
Nacional por la Refundación de Honduras” al que concurrieron más de 1000
delegados. El principal pivote organizativo fue el Consejo Cívico de
Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Fueron los
indígenas quienes alimentaron a los asistentes. “No traen lo que les
sobra; traen lo que tienen”, dijo la dirigenta Berta Cáceres, cuando
llegaban hombres y mujeres de las comunidades con bolsas de maíz,
frijoles, café, frutas, para la cocina colectiva. Berta, en nombre de la
organización indígena, insistió en que, puesto que en Honduras no
existe un gobierno legítimo, el pueblo debe elegir desde la base, sus
autoridades.
En el Perú la masacre del 5 de junio en Bagua reforzó el poder indígena
de varias poblaciones amazónicas que tienen puestos de control de
quiénes entran a sus territorios y hay comisarías sin policías, quienes
temen volver a ellas. En la sierra las “rondas campesinas”,
organizaciones de autodefensa contra los ladrones de ganado y de
justicia interna, surgidas a raíz de la corrupción de jueces y policías,
en un principio fueron perseguidas por el sistema, pero ante su
multiplicación, tuvieron que reconocerlas legalmente y darles facultades
para el ejercicio de justicia a nivel inferior.
Donde hay poblaciones indígenas, ellas tienen organización comunal, más o
menos democrática, con mayor o menor fuerza frente a las autoridades
del sistema.
Tarea de los revolucionarios
La lucha contra el capitalismo por ser un sistema injusto tiene más de
cien años, los revolucionarios de mi tiempo pensábamos que si nosotros
no alcanzábamos a derribarlo, lo harían las generaciones futuras.
Ahora vemos que eso es falso: Si las actuales generaciones no derribamos
al capitalismo, éste, con su ataque a la naturaleza, exterminará la
especie humana, mejor dicho, ya comenzó a exterminarla, fundamentalmente
con el calentamiento global producido por la emisión de gases de
invernadero: En mi región, Cusco, ya hubo decenas de muertos por los
aluviones producidos por el calentamiento. Una isla de la bahía de
Bengala desapareció bajo el agua. El huracán Katrina mató mucha gente en
Estados Unidos, En África tienen que caminar kilómetros para conseguir
agua. El invierno pasado fue excesivamente frío en Europa, hubo muertos.
Un río de lodo atravesó una ciudad italiana. En Granada, España y en
Buenos Aires, la gente caminó por las calles con el agua encima de las
rodillas. Como vimos más arriba, el calentamiento global no es más que
uno de los ataques del capitalismo a la naturaleza, y por lo tanto a la
supervivencia de la humanidad.
Hay muchos consejos de acciones contra el calentamiento, por ejemplo
usar lámparas fluorescentes, pero aunque todo el mundo lo hiciera, eso
no va a detener el calentamiento global, puesto que éste y todas las
otras formas de deterioro del medio ambiente son inherentes al sistema
capitalista cuyo mandamiento sagrado ordena a las compañías
multinacionales ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor
tiempo posible.
Hay leyes de protección del medio ambiente, pero otra de las normas del sistema es que con dinero se derrumba cualquier ley.
Si un capitalista por razones morales deja de implantar una industria
contaminadora, esa no es una solución, pues la vorágine del mercado hará
que otro capitalista ocupe su lugar.
El único remedio posible para frenar el calentamiento global y todo el
deterioro de la naturaleza es acabar con el capitalismo. Es cierto lo
que voceaban 100,000 personas en Copenhague: “Cambiemos el sistema, no
el clima”.
Hago una invocación a quienes luchan por una sociedad más justa,
llámense marxistas, libertarios o lo que sea, a que nos ubiquemos en la
nueva realidad.
Hagamos un giro en la denuncia al capitalismo, ahora fundamentalmente
debemos concentrarla en que a través del ataque a la naturaleza está
exterminando nuestra especie, esto es mucho más grave que su explotación
a la clase obrera o el saqueo de nuestras riquezas.
También les hago un llamado a que vean lo que está sucediendo:
Las poblaciones indígenas, calificadas como las menos civilizadas, están
en la primera fila en la defensa de la naturaleza y por lo tanto de la
supervivencia de la especie.
Esas poblaciones, hoy día, aún aplastados por el capitalismo, están
construyendo el tipo de organización social por el que nosotros
luchamos. Para decirlo en las palabras del Sub: “No se trata de tomar el
poder, sino de construirlo”.
Si ven esto, comprenderán que una tarea fundamental de los
revolucionarios anticapitalistas debe ser la solidaridad con las luchas
indígenas, en defensa de la naturaleza y en la construcción de la nueva
sociedad.
Fuente de publicación original: http://desinformemonos.org/2010/04/indigenas-luchan-en-defensa-de-la-madre-tierra-y-de-su-organizacion-colectiva/
Fecha de publicación del artículo original: 06/04/2010
Fuente: Tlaxcala
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