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Discriminación homofóbica + celibato + protección = sacerdotes católicos pedófilos 

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El inmenso número de acosos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos católicos denunciados por las víctimas ha llevado a los responsables de la Iglesia Católica Romana (ICR) a dar toda suerte de explicaciones para tratar de conservar la autoridad moral de la institución.

Un esfuerzo desesperado fue cometido por el segundo hombre del Vaticano que en su visita reciente a Chile dijo en una entrevista radial que el problema no era el celibato sino la homosexualidad de algunos sacerdotes y religiosos. Para él homosexualidad y pedofilia están indiscutiblemente asociados sin dar ningún argumento para fundar esta opinión.

Asociar gratuitamente una orientación sexual con un delito muestra una falta de respeto a millones de seres humanos inaceptable de parte de cualquier hombre o mujer pero absolutamente inexcusable de parte de un alto personero de la ICR que tanto ha hablado de la dignidad del Hombre y del amor al prójimo. Es inevitable concluir que se trataba sólo de palabras y de una actitud oportunista.

En el caso de este personero se trataba además de ignorancia de un fenómeno conocido con el nombre de « selección y reunión » que puede explicarse brevemente con el ejemplo siguiente:

Diversos estudios y especialmente Sexual behavior in human males (1948) y Sexual behavior in human females (1953) de A. Kinsey muestran fundadamente que 4% de los hombres y 4% de mujeres tienen una orientación homosexual exclusiva a los que se suman aquéllos que tienen un comportamiento homosexual esporádico.

Así, por ejemplo, en 1 millón de hombres se puede considerar que 40 000 tienen una orientación homosexual exclusiva. Estos 40 000, como todos los seres vivos sexuados, no eligieron su orientación sexual pero tienen cierta posibilidad de elegir el tipo de vida que van a llevar.

La situación más frecuente es que el adolescente descubre simultáneamente que se siente atraído afectiva y sexualmente por personas de su sexo y que la mayoría de la sociedad a la que él pertenece rechaza y en general discrimina a las personas que sabe que tienen su orientación sexual. 

Se le plantean así dos posibilidades:

   1. Vivir en tanto que homosexual y afrontar la discriminación de la mayoría que va desde la broma incisiva, pasa por el rechazo y el acoso moral familiar, en los centros de estudios y de trabajo y en el vecindario y puede ir hasta la agresión física y el asesinato. La tasa de suicidio de los homosexuales es 13 veces superior à aquélla de los no homosexuales.

2. Vivir en tanto que heterosexual para evitar la discriminación homofóbica. Si opta por esta posibilidad sólo tiene 2 modalidades de vida posible :

      b1  Vivir en pareja con una mujer y tener hijos

      b2  Adoptar el celibato. La ICR exige desde el siglo XII, debido a la fuerte influencia de los monjes, que los sacerdotes sean célibes.

Entonces el joven se da cuenta que tiene la posibilidad de integrar el sacerdocio católico donde podrá no casarse y tener un estatus de respetabilidad innegable. Con el tiempo descubrirá que la ICR no sólo no denuncia a la justicia civil los delitos susceptibles de empañar su credibilidad moral, sino que, con el mismo objetivo, protege a aquéllos de sus miembros que cometan tales actos.

La ICR aparece entonces como la posibilidad más conveniente para resolver el problema planteado por la discriminación homofóbica.

Los homosexuales tienen el mismo riesgo que los no homosexuales de cometer actos de pedofilia. La prueba es que estos actos, en la sociedad general, tienen como víctimas tanto niños como niñas y por la disparidad de las proporciones de homosexuales y no homosexuales,  las niñas son mucho más frecuentemente las víctimas de estos delitos.

Sin embargo el celibato y las funciones de la ICR establecen el fenómeno de selección y reunión mencionado creando la diferencia de circunstancias siguiente:

 

Factor  Sacerdotes   No Sacerdotes
Si homosexual, objeto de la discriminación homofóbica  No  Si
Responsables de menores :
Alumnos, huérfanos, minusválidos
 Muy Frecuente  Menos frecuente
Habitan con menores  Muy Frecuente  Menos Frecuente
Posición de autoridad   Si  No
 Si acoso sexual  Protegidos por la ICR, trasladados,…  Denunciado a la justicia

 

Por supuesto entre este esquema y la realidad está toda la variedad de situaciones producidas por las probabilidades: Los civiles homosexuales son objeto de discriminación en grado variable, algunos de ellos serán enseñantes o monitores pero tendrán todas las otras profesiones como posibilidades de trabajo, etc.

Pero la tendencia general establece una tal diferencia de circunstancias que la ICR seleccionará y reunirá una proporción claramente mayoritaria de sacerdotes homosexuales célibes protegidos que aunque cada uno de ellos tenga el mismo riesgo de cometer actos de pedofilia que los otros, el número de actos de pedofilia por 1000 sacerdotes católicos será muy superior a aquél de los otros. 

En conclusión no es la homosexualidad de algunos sacerdotes lo que explica el exceso de actos de pedofilia entre los sacerdotes y religiosos católicos sino la discriminación homofóbica social y el celibato y la protección institucional que seleccionan y reúnen en la ICR las personas susceptibles de cometer estos actos.

Si la ICR suprime el celibato y deja de proteger a los hechores de actos de pedofilia la frecuencia de estos delitos entre sus miembros sería la misma que aquélla de la sociedad general.

Si, además, la ICR dejara de  discriminar a los homosexuales puesto que no existe ningún texto que pruebe que Jesús los condenó, desparecería un factor principal de la discriminación homofóbica de la sociedad que lleva a muchos a refugiarse en la ICR.

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