Nuestro país ha sufrido un terremoto de magnitud mundial. Todos sabemos que no es el primero y que no será el último. Este tipo de catástrofes que nos sacuden cada tanto desnudan todas aquellas carencias que se han acumulado a lo largo de los años. Como suele ocurrir en estos casos, en un país desigual, las víctimas son los más débiles, los más pobres. Es cierto, las catástrofes no se pueden predecir con exactitud y son eventos fuera del control humano. No obstante, para cualquier gobierno en nuestro país, este tipo de cataclismo es absolutamente previsible y está dentro del horizonte de probabilidades. Por ello, resulta más que inquietante la ausencia de una política seria a este respecto. Este papel le corresponde al Estado, aunque les moleste a los fanáticos del neoliberalismo.
Ante la tragedia que hoy enfrentamos todos los chilenos, es imprescindible esclarecer algunas cuestiones de fondo. Desde un primer momento se ha advertido una grave falta de coordinación entre las diferentes instituciones que suponemos debieran actuar en circunstancias extremas. Digámoslo con todas sus letras, los funcionarios civiles o uniformados no han estado a la altura. El terremoto ha mostrado las grietas no sólo de los edificios, carreteras y puentes sino que ha mostrado las graves fisuras institucionales y sociales que aquejan al país. Los síntomas son claros, abandono de amplios sectores populares, negligencia de funcionarios y, consecuentemente, vandalismo desatado. Si bien la respuesta inmediata ha sido la militarización de la zona -que promete ampliarse- es claro que tal medida no soluciona ninguno de los problemas de fondo.
En estos momentos de tristeza y aflicción para todos quienes compartimos una historia y una geografía, la única conducta responsable es la más amplia solidaridad hacia los que están sufriendo no sólo el luto sino el desamparo. Pero al mismo tiempo, reclamar políticas concretas tendentes a mejorar las condiciones de vida de los sectores más marginados del país. La situación actual ha agravado la falta de caminos, hospitales y escuelas en varias regiones, es hora de que el Estado recupere la iniciativa ante tales demandas. La caridad no debe confundirse con justicia social.
El desastre ha puesto de manifiesto todas las falencias del “modelo chileno”, desde el debilitamiento del Estado para actuar a este tipo de situaciones hasta la ausencia de una cultura cívica y solidaria responsable. La televisión exhibe hasta la saciedad las consecuencias físicas del cataclismo, sin embargo, pocos advierten las fisuras sociales que han quedado de manifiesto ante el grave sismo. Los sueños de llevar a nuestro país a los umbrales del mundo desarrollado, se desdibujan ante la mísera realidad social, que vive una gran mayoría de los chilenos. Contra el individualismo, el éxito y la competitividad proclamados por los idólatras del mercado, los grandes desastres naturales nos confrontan con un imperativo ético y político que apunta al “bien común”. Las tragedias no pueden privatizarse.
– Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados, ELAP, Universidad ARCIS.
Artículos Relacionados
Polémica en torno al libro de Eduardo Labarca sobre Salvador Allende
por
16 años atrás 19 min lectura
El político por vocación y el político profesional
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
20 años atrás 4 min lectura
Costa Rica: Cien días de Laura Chinchilla
por Andrés Mora Ramírez (Costa Rica)
16 años atrás 5 min lectura
“Se lo haremos pagar”. Grecia desvela lo que es Europa
por Luciana Castellina (Italia)
11 años atrás 4 min lectura
Censuran lanzamiento de libro “Auschwitz, Colonia Dignidad y más: Historias de héroes y canallas”
por Red Nacional de Sitios de Memoria (Chile)
33 segundos atrás
02 de agosto de 2026
”Yo no había vivido esta situación ni siquiera en dictadura. Publiqué mi primer libro el año 83, apenas levantada la censura, y luego seguí publicando durante años, sin que nunca, en ningún momento, tuviera alguna dificultad u obstrucción para publicar y presentar mis obras”
El milagro chino vs. la decadencia de EE.UU.: sacó a 800 millones de personas de la pobreza instrumentalizando el mercado para los fines del Estado
por Diego Ruzzarin (México)
7 horas atrás
02 de agosto de 2026
«…en la mayoría de los países occidentales que replicaron el modelo liberal no hubo progreso considerable ni en educación, ni en mortalidad infantil, ni en salud, ni en reducción de pobreza.»
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
2 semanas atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
2 semanas atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.