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Sentados a la puerta de su casa… 

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    * Porqué gran parte de los chilenos, muchos ya descreídos de la política,  está sentado a la puerta de su casa contemplando y saboreando sonriente, el desalojo de la Concertación, después de 20 años.

Este artículo está inspirado en una excelente nota de Jorge Maturana Dueñas, publicada en Facebook, donde se sostiene que la Concertación en el gobierno representó el ala progresista de la derecha y que hoy Piñera y el empresariado que lo acompaña, ha salido del closet, le ha quitado simplemente las banderas a esa burocracia desgastada, y tomado personalmente las riendas del modelo, que por 20 años fuera administrado lealmente por la burocracia concertacionista.

La gran estafa en la recuperación democrática.

El problema se remonta a los grupos de poder que asumieron frente a Europa la representación de hecho de las fuerzas políticas excluidas por el golpe del 73.

Esas cúpulas capitalizaron la relación y la solidaridad europea, pero lo hicieron – en el marco de la caída de los socialismos reales- en un cambio conceptual de su ideario, incapaces de levantar una contrapropuesta ideológica al orden globalizado neoliberal que emergía.

Ese abandono de una utopía progresista contestataria al orden mundial neoliberal, de parte de los retornados aggiornados desde Europa, significó que al momento de abrirse las fronteras, irrumpieran en los escenarios de la transición con diplomas de seudos héroes y literalmente con ese halo y descalificando a los líderes sociales locales, ellos se tomaran el poder en 1989, desplazando los liderazgos locales, descalificando por conflictivos a quienes laboraron en Chile por la recuperación, sin recibir las ayudas recolectadas en Europa, y asumieron en los ochenta los costos de su accionar libertario.

Esos que llegaron muy bien organizados se ordenaron de forma pragmática y pactaron la transición, resignando las banderas levantadas por una sociedad más justa. Sólo les interesó el poder, aunque éste fuese tutelado, y la política fue administrar lo que había, sin el menor esfuerzo por aplicar los cambios cualitativos que contenían los programas de los noventa generados por las instancias locales antidictadura.

Facturas pendientes a las cúpulas que se van
Esa traición de principios llevó a la vía "de lo posible", llegando a una neo-concertación derechizada, que desmovilizó a la civilidad, que estafó respecto a las reivindicaciones de reparación a las víctimas, que dejó de lado los programas de promoción pyme o de diversificación exportadora. 

Si la derecha en su repliegue tuvo la inteligencia de anclar el modelo en aspectos de fondo, generando redes de medios de comunicación, los de la Concertación desmantelaron la prensa independiente y negaron el apoyo del Estado a medios que habían sido claves para recuperar la democracia representativa.

Esa derecha vestida con ropaje de izquierda  – en una retórica utilitaria de izquierdismo versus derechismo- condujo a escenarios de alta corrupción en áreas sensibles del Estado, ideando colusiones para generar puentes oscuros con grupos empresariales especialmente convocados. El humor certero de Coco Legrand supo tocar estos temas  en la apertura del Festival y ¡vaya que interpretó el sentir multitudinario al denunciar corrupciones que están allí, fresquitas¡

El resultado está a la vista. El desalojo lo hizo la gente de la propia Concertación, que simplemente no votó, que se jugó en primera vuelta por una alternativa que tomó con alfileres este ideario del desencanto profundo y levantó un 20,3%. Después, se fueron de vacaciones y tomaron palco, sin tragarse campañas del terror, esperando lo que se sabía iba a ocurrir.

Antofagasta, 23 de febrero de 2010.

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