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José Saramago: La Izquierda ni piensa, ni actúa, ni arriesga 

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La Izquierda ni piensa, ni actúa, ni arriesga
Así de tajante ha sido el Premio Nobel de Literatura portugués, al referirse en estos términos al actuar de la izquierda en el mundo global. Veamos cuanto hay de cierto en aquello y las similitudes con nuestra casi occisa política.
 
El escritor parte denunciando “La izquierda ni piensa, ni actúa, ni arriesga una pizca y queda patente su cobardía en su impavidez ante una burla cancerígena como la de las hipotecas en los Estados Unidos”.
 
Y tiene toda la razón, hasta ahora no he visto a ningún político referirse al problema como base, salvo frases para el plomo, como todas las que escuchamos en la Asamblea de la ONU, sumo a nuestra presidenta al circo, en donde la gran mayoría se dio el lujo de marcar raiting acusando lo poco serio de la economía capitalista, pero nadie asumió la posición de lo urgente del cambio bursátil y financiero en el orbe.
 
Eso no está permitido, porque por más que se quiera camuflar al capitalismo con una economía social de mercado, ya todos sabemos que la teoría de la buena voluntad y el chorreo no existe.
 
Sacó a relucir una frase del poeta Jorge Teillier, cuando decía, “No creo que el hombre sea intrínsecamente perverso, pero si es pervertible” (SIC).
 
La segunda es un poco más fuerte y provocativa. Apareció hace un par de años en una entrevista en un diario argentino "…la izquierda no tiene ni puta idea del mundo en el que vive… cayó en el putrefacto charco de la indiferencia y fue acogida con el más gélido de los silencios".
 
Otra verdad que no tiene discusión. Las izquierdas en el mundo viven en un afonía permanente, tiempo en el que solo se han dedicado a lamerse las heridas (en el caso de los que todavía extrañan la Unión Soviética o perdieron el poder en manos de una dictadura) o a tratar de generar, a través de los medios, las campañas, la propaganda, con políticos-rostros al más puro estilo de Falabella, París o Ripley, de llegar o mantener el poder para seguir administrando las riquezas que siguen apabullando al pueblo, y pongo ésta palabra, porque ya es hora de que digamos las cosas por su nombre y perdamos el miedo a pronunciarlas.
 
Tercera, "Nada de nada, silencio total, como si en los túmulos ideológicos donde se refugian no hubiese nada más que polvo y telarañas, como mucho un hueso arcaico que ya ni para reliquia serviría".
 
Acaso no es cierto que la “izquierda” de este país solo saca la voz cuando hay que hablar del sistema binomial?. Han pasado 18 años de “democracia” y la “izquierda” sigue igual de llorona porque no ha sabido manejar la muñeca de la Concertación para que les abran las puertas, así llegar al poder y beber de la teta que alimenta a la politiquería chilena.
 
Alguna propuesta? Alguna solución? Algún referente? Si lo fueran, si eso fuera cierto, tendrían a todos los jóvenes que desean de Chile un país mejor y que hoy no están inscritos en registro alguno, salvo para jugar Ragnarok, (juego donde uno crea un personaje, comienza a subirlo de nivel e intenta encontrarle los mejores ítems para hacerlos más poderosos) durante horas, adormeciendo sus neuronas en un sueño que compartimos, pero que no existen los espacios donde poder realizarlos.
 
No hay capacidad de convocatoria, no hay un programa en donde se haga participar al pueblo, no han hecho nada por recuperar el tejido social que llevó a nuestro país a la vanguardia intelectual y política.
 
El tiempo fue pasando, relata, y la situación del mundo se complicaba "cada vez más", y la izquierda, "impávida, seguía desempeñando los papeles que, en el poder o en la oposición, les habían sido asignados".
 
Otro acierto de una mente lúcida como la de Saramago. A alguien le puede caber alguna duda que los que están apoltronados en el Gobierno no están haciendo lo que los grupos económicos les indican?
 
El caso de Ricardo Lagos es el más patente. Políticamente hablando, uno de los personeros más travestis que tiene nuestra historia. Fue Radical cuando le convenía, socialista cuando la UP tuvo la fuerza para llegar a La Moneda, inventa un partido, PPD, que de democrático poco le queda y solo fue un instrumento para derrocar la dictadura que ya tenía las estructuras débiles y no precisamente por la mano de quienes almorzaban con Mitterrand o Felipe González, sino por quienes sufrieron la exclusión, la tortura, el asesinato y que pasaron inadvertidos sin siquiera una estatua para el soldado desconocido, y por último, y por consecuencia la guinda del pastel, un Gobierno estrechamente ligado al poder económico, llegando a tanto, que en la última cena anual con “ellos”, recibió palabras de elogio y un increíble “Lo echaremos de menos el próximo año, Presidente” y eso que el personaje había sido el que a finales de los ochenta les había apuntado con el dedo a su papi Pinochet y llegó a La Moneda hablando de igualdad (SIC).
 
Saramago termina diciendo "Pasó lo que pasó después, hasta lo que está ocurriendo hoy, y la izquierda, cobardemente, sigue no pensando, no actuando, no arriesgando ni una pizca. Por eso no es de extrañar la insolente pregunta del título: ¿Dónde está la izquierda?’. No doy albricias, he pagado demasiado caras mis ilusiones",
 
Solo una cosa más quiero decir…
José Saramago, como pocos, la tiene clarita.
20 de noviembre de 2008

Fuente: Clarín (Chile )

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