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Un nuevo sainete desde Chile

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Los medios de prensa chilenos nos sorprenden ahora con ‘una impactante noticia’, la misma que es profusamente difundida por diferentes medios informativos del planeta y que sumariamente expresa que el gobierno de Chile ha autorizado al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para emprender acciones tendientes a obtener indemnizaciones “para el Estado” a causa de los ilícitos financieros cometidos por el ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, su cónyuge María Lucía Hiriart y  sus hijos Augusto Osvaldo, María Lucía, María Verónica, Marco Antonio y Jacqueline Marie Pinochet Hiriart, sumados a sus mas cercanos colaboradores. Tal es así, que en el Diario Oficial de la República se revela el decreto que  autoriza al CDE a iniciar acciones en nombre del Estado de Chile "con el fin de obtener la indemnización de los daños causados por las actuaciones y omisiones vinculadas con la administración de cuentas corrientes en la causa judicial rol 1649-2004", que corresponde al llamado "Caso Riggs".

La determinación, absurda por lo extemporánea y las ocultas finalidades que se esconden tras ella no pueden sino causar la más profunda extrañeza, especialmente ad portas de las elecciones para elegir Alcaldes y Concejales en octubre próximo. 

Aunque el lector lo considere insólito y digno de Ripley, es interesante analizar el mandato tardío que recibe el CDE, a casi dos años de la muerte de Pinochet y transcurridos más de cuatro desde que el Senado norteamericano destapó el  escándalo propiciado y ocultado por el Banco Riggs, otrora una de las más fuertes instituciones financieras de Washington, cuyos banqueros actuaron a favor del clan Pinochet para asesorar al dictador y aconsejarle como invertir el dinero robado al Estado chileno sin que nadie lo descubriera. Para tal efecto, le aconsejaron crear infinidad de empresas de papel y engendrar múltiples cuentas bancarias en ese y otros bancos del planeta, bajo nombres falsos que supuestamente harían inidentificable su propio nombre, el de su parentela y cercanos colaboradores. 

Les invito a recordar una historia que ya ha sido develada, pero intencionadamente oculta.

En noviembre de 1999 y marzo de 2001, el Senado norteamericano había emitido dos informes relacionados con el dinero ‘negro’ circulado en los medios financieros de EE.UU., y provenientes principalmente del narcotráfico, ilícitos comerciales y también transacciones no autorizadas efectuadas por traficantes de armamentos. Ambos informes dieron origen a la denominada ‘Ley Patriota’, con expresas instrucciones al sistema financiero de ese país para proceder ante sospechas de lavados de dinero.

Posteriormente, el 15 de julio de 2004, la Sub Comisión senatorial encabezada por los legisladores Coleman y Levin dio a conocer que el Banco Riggs había ocultado deliberadamente la existencia de cuentas pertenecientes a Pinochet y familiares, y también otras a nombre del dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Iobiang, con sumas estratosféricas de dólares cuya procedencia era totalmente desconocida, hechos que violaban abiertamente las disposiciones de la Ley Patriota y eran clara muestra de lavado de dinero. En aquella oportunidad, el Senado estimó que la fortuna de Pinochet era cercana a los cien millones de dólares

En Chile se desató el escándalo, con infinidad de dedos acusadores apuntando a la falta de probidad y ratería mostrada por Pinochet, más escandalizados por habérsele sorprendido con las manos en la masa que por las muertes y atropellos originados por su régimen.. El ex dictador y sus cercanos sortearon astutamente las acusaciones  -bastante débiles por demás- blindándose con asesores jurídicos que supieron cuidar los bienes tan mal habidos y que hoy gozan impunemente sus herederos.

Personalmente, me nació la gran duda y que pocos intuyeron: ¿Para qué tanta empresa de papel? ¿Por qué y con que finalidad tanta cuenta corriente en el Riggs y otros bancos? ¿De donde nacieron los dineros para justificar tan increíble embrollo? ¿Cómo era posible que un funcionario público, que se decía probo, honesto y sujeto a un salario hubiera creado tal imperio económico? ¿De donde salieron las platas? ¿Qué otros personajes actuaron en complicidad con Pinochet para usufructuar de dineros desconocidos en su origen?

Me di el trabajo de traducir y estudiar los informes emitidos por el Senado norteamericano, los que no me daban indicios para despejar las interrogantes creadas a partir de los informes. Me hice el propósito de ahondar investigaciones y tratar de responderme a mi mismo primero y luego a la opinión pública de lo que resultara. Casi dos años de investigaciones, visitas personales a algunas oficinas de Registros de la Propiedad, búsqueda de añosos decretos del gobierno militar, publicaciones no autorizadas por la dictadura, conversaciones con ex funcionarios del régimen dictatorial –desilusionados de lo obrado por quien consideraron su líder-, estudio detallado de los procesos judiciales incoados contra el dictador y su entorno, etc., etc., fueron configurando un escenario increíble de despojos, expropiaciones “legales” a favor del propio Pinochet y familia, tráfico de armas, coimas, narcotráfico protegido por funcionarios del Estado y algunos estamentos militares corruptos, prebendas concedidas para lucro propio y a veces con comisiones cobradas por los ‘favores otorgados’. Lentamente, pero con  seguridad, pude desenredar parte de la madeja. No toda por cierto, considerando que tal investigación fue realizada en solitario y sin los recursos económicos inherentes a una pesquisa tan trabajosa y que a la vez tuviera el respaldo documentario a prueba de cualquier acción judicial que los afectados interpondrían en mi contra con toda certeza. 

El laborioso trabajo finalmente lo plasmé en un libro que titulé “Pinochet S.A. La Base de la Fortuna”, publicado por el sello chileno RIL EDITORES luego de una acuciosa verificación por esa editorial de la solidez y veracidad de los argumentos. Por cierto que los diarios y medios que apoyaron la dictadura no han hecho una sola mención al libro ni a su contenido, sobre todo porque muchos eran directa o indirectamente involucrados, sea por acción o por omisión.

Previo a la aparición de este libro documental, adquirido por bibliotecas de prestigiosas casas de estudio y universidades para conocimiento de sus estudiantes, la Fundación Presidente Allende, de España, había demandado al Banco Riggs, artífice del ocultamiento de la fortuna de Pinochet, su entorno y colaboradores, el año 2004, en demanda de reparaciones pecuniarias que favorecieran a los miles de chilenos que vieron truncadas sus vidas y futuro por los actos de la dictadura. Dicha Fundación alcanzó un acuerdo indemnizatorio con el Banco Riggs, obteniendo un pago de 8 millones de dólares, religiosamente entregados a las víctimas de Pinochet y su régimen.

Lo obrado por la mencionada entidad fue hecho con la oportunidad que el caso ameritaba y sin disponer de los recursos materiales y humanos a disposición del Estado chileno. De allí que llama la atención la noticia que me he permitido comentar, calificándola de extemporánea y absurda por tener más apariencias de buscar efectismo y no efectividad, en una época que se presenta electoralmente complicada para el gobierno y donde se hace necesario mostrar acciones espectaculares pero sin destino. Tan sin destino como los juicios incoados en los tribunales para conseguir que los familiares de Pinochet devuelvan a las arcas fiscales los bienes físicos que se adquirieron en las sombras oscuras de la dictadura. La viuda, los hijos, los descendientes del dictador y todos los que se enriquecieron a la sombra de Augusto Pinochet continúan usufructuando de sus propiedades en los exclusivos barrios Top de Santiago de Chile, sus inmuebles en lagos de regiones turísticas de Chile, casas y departamentos a lo largo del país, empresas oscuramente privatizadas, etc., etc., en tanto que la gente humilde, dañada por el clan y sus colaboradores observa pacientemente como se goza a costa del trabajo, penurias, humillaciones y atropellos a la dignidad humana.

No es posible ocultar el sol con un dedo. Son millones los que rehúsan ser  cómplices de estas malhadadas maniobras, eludiendo inscribirse en los registros electorales por tener clara conciencia que no avalarán lo obrado por el continuismo que nos legó la dictadura militar. 

– El autor es ingeniero comercial y escritor

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