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Bolivia: El Papa Verde 

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            (…)

            Lento viene el futuro
            Lento pero viene  

            (…)

            por fin con su respuesta
            su pan para la hambruna
            sus magullados ángeles
            sus fieles golondrinas.
 
                       Mario Benedetti
 

Amigas, amigos,
La oposición boliviana sigue la vía violenta y desestabilizadora, tras haber fracasado estrepitosamente en su expectativa de que el referéndum revocatorio que ellos mismos aprobaron en el Congreso, revelara signos de debilitamiento en el apoyo popular al proceso de cambios liderado por Evo Morales. Todo lo contrario, el 67,41 por ciento de los votos ratificó al presidente, o sea que dos de cada tres bolivianos no quieren volver atrás en la historia.

Por el contrario, los movimientos sociales muestran impaciencia ante las violaciones constantes de las normas legales por parte de algunos prefectos apoyados en grupos paramilitares. En los departamentos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, los que gobiernan los prefectos opositores, se repiten actos violentos, cortes de carreteras, y son agredidos ciudadanos y dependencias públicas.  Hubo incluso un intento de los ganaderos de Beni de cortar el suministro de carne a los departamentos donde prevalece ampliamente el apoyo a Evo Morales. La conspiración desestabilizadora tiene su nido en Santa Cruz y en Rubén Costas, prefecto, y Branko Marnikovic, dirigente del Comité Cívico, sus principales dirigentes. Ambos empresarios expresan en sus actos y en sus discursos arrebatos fascistas y excluyentes.

Esta semana dieron órdenes a los componentes de sus grupos de choque, principalmente a los de la denominada Unión Juvenil Cruceñista, para que bloquearan las carreteras. También amenazaron tomar las instalaciones petroleras y gasíferas. Preventivamente el gobierno las puso bajo custodia militar y en un decreto afirma que en caso de daños intencionales a esas plantas, su coste será descontado de los presupuestos de las prefecturas implicadas.

Pero el hecho más significativo de las últimas horas, lo constituyó la reunión clandestina mantenida por el embajador estadounidense en Bolivia, Philip Goldberg y el prefecto del departamento de Santa Cruz. La cadena de televisión Gigavisión fue la que reveló públicamente esa visita de Goldberg. El embajador ante la evidencia, quiso calificarla como "visita pública",  pero la cadena logró filmarle y mostró imágenes en las que aparece tanto al llegar como al salir de la residencia de Rubén Costas en medio de una noche lluviosa y acompañado por otras personas. En la prensa nada se había publicado sobre esa "visita".

Goldberg es embajador en Bolivia desde hace dos años, y su destino anterior fue la jefatura  de la misión norteamericana en Pristina, Kosovo, entre 2004 y 2006. Allí intervino activamente en el proceso que terminó con promoción de "Kosovo Independiente", consagrando la fractura del territorio serbio. El canciller boliviano, David Choquehuanca pidió explicaciones y dijo no comprender que en un momento tan delicado como el que vive el país, el embajador norteamericano visite y se reúna con un prefecto que insulta al presidente de la república. No es esta la primera vez que Philip Goldberg es denunciado por su ingerencia en las cuestiones internas de Bolivia.

La desgastada oposición política, de la cual descreen y reniegan la mayoría de los bolivianos, ya no está en condiciones de frenar el proceso de cambios iniciado hace dos años y medio. Por eso el relevo lo ha tomado Costas y otros prefectos, apalancados en discursos demagógicos, métodos violentos y el respaldo de la mayoría de los medios de comunicación, cuyos propietarios, gran parte de los empresarios y los latifundistas conforman una misma trama de intereses. Ahora su lucha "autonómica" es en reclamo de más fondos del IDH ( el Impuesto Directo a los Hidrocarburos ), que el gobierno distribuye entre las prefecturas, municipios, universidades y también es la base para el pago de la Renta Dignidad, una ayuda social para todos los bolivianos mayores de 60 años que no perciben jubilación.

Evo Morales ha convocado nuevamente al diálogo.  Anunció que si no hay disposición de los prefectos, atenderá el pedido que le hicieron las organizaciones sociales de todo el país que apoyan los cambios, para que convoque con  urgencia a un referéndum en el que se vote la nueva constitución elaborada por la mayoría de la Asamblea Constituyente. Rubén Costas y los prefectos, saben que esa instancia democrática puede ser decisiva, ya que de ser aprobada, no les quedaría otro camino que acatarla o plantear la segregación. Y eso sería quebrar la unidad y la soberanía nacional y colocarse abiertamente en contra del mayoritario sentimiento de los bolivianos.

Adjuntamos una nota del periodista, profesor universitario y senador del MAS Antonio Peredo Leigue que resulta útil para recordar, aunque sea de modo resumido, quienes son los "cívicos" y su trayectoria histórica. Verán que no resulta tan extraña la visita del "balcanizador" norteamericano Philip Golberg al prefecto de Santa Cruz.

 Un cordial saludo,

 Carlos.
 Redacción de SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.


Bolivia: El Papa Verde

por Antonio Peredo Leigue

Con disculpas al autor Miguel Ángel Asturias, utilizo este nombre para referirme a quien ha asumido el porte de un autócrata que, encerrado en su reducto, dicta sentencias ex cathedra y se indigna porque la plebe no las cumple. Tamaña soberbia, trasmitida directamente a su vocero y de la cual se contaminan también sus seguidores, ha creado un clima de tensión que se expresa en la acción de paramilitares encubiertos bajo el nombre de Unión Juvenil Cruceñista, sin que importe que sean cruceños, ni jóvenes ni, como es de suponer, respondan a una unión, salvo la del estipendio que cobran por sus desmanes.

La vieja data de esta práctica antinacional y racista, se remonta más de medio siglo.

El mismo tipo de personas dispuestas a cometer atropellos, por la que cobran tarifas ya establecidas, se dio a través de nombres diversos, primero como juventud de un partido político, luego como grupos armados que manejaron su insolencia por muchos años, hasta ocupar un aeropuerto para impedir la llegada del presidente Siles Zuazo y, ahora, con el propósito de impedir el proceso de cambios ratificado por el pueblo boliviano.

Los retrógrados del ‘52
Con todos sus errores y posteriores traiciones, la revolución de 1952 hirió los intereses de los grupos de poder, de aquellos que el pueblo conocía, entonces, como “la rosca”. Los dueños de latifundios y patrones de siervos y esclavos que cultivaban sus propiedades, fueron duramente golpeados por los decretos revolucionarios. Estos grupos afectados se alinearon contra el proceso de transformación; los Valverde, los Pinto Parada encabezaron la reacción entonces y fueron los fundadores del Comité Cívico pro Santa Cruz que, después de haber obtenido la regalía petrolera, se adjudicaron la representación del pueblo, pese a formarse en base a representaciones empresariales.

La lucha contra estas élites se dio con una arremetida de ocupación de tierras baldías en la ciudad. Así se transformó la composición social urbana que, los mantuvo a raya durante ese primer periodo. Sin embargo, el mismo gobierno les hizo concesiones que potenció a ese empresariado, con quienes pretendió formar una burguesía progresista.

Las prebendas banzeristas
Los comiteístas volvieron a indignarse en los gobiernos de Ovando Candia y J.J. Torres. Quien intente ocuparse de las necesidades de los pobres y, peor aún, si actúan en defensa de los intereses nacionales, es enemigo de todos ellos, aquí en La Paz, lo mismo que en Santa Cruz o cualquier otra región. De cualquier modo, los que siempre están prestos a encabezar la oposición más retrógrada, son los empresarios cruceños.

Fueron ellos quienes, en 1971, apoyaron, financiaron y hasta participaron directamente en el sangriento golpe que encabezó Hugo Banzer. Los Bleyer, Gasser y otros personajes del mundo empresarial, apoyados por la dominante dictadura militar del Brasil, no dudaron en atacar a los obreros y universitarios que defendían ese esbozo de libertad que se vivía entonces y, con la complicidad de generales comprados, sembraron el terror en todo el país y llevaron a Banzer hasta el Palacio de Gobierno.

El dictador premió generosamente a sus patrocinadores que no tuvieron ningún reparo en publicitar los “gastos” que hicieron para la conspiración y el terror. Tierras en grandes extensiones y créditos otorgados sin ninguna garantía, enriquecieron a muchos de los que ahora hablan de “derecho”, “democracia” y hasta “defensa de los recursos nacionales”.

El latifundio, que había desaparecido en el altiplano y valles, subsistía en la zona tropical de modo precario. A partir de Banzer, se restableció plenamente y la ocupación prepotente de tierras de los campesinos pobres se hizo con el apoyo gubernamental. En cuanto a los créditos, que nunca fueron pagados, llevaron a la quiebra a los bancos fiscales Agrícola y del Estado. No extraña que, tanta magnanimidad de la dictadura fuese retribuida con una hacienda lujosamente equipada, de la que aún gozan los herederos del dictador. El prefecto Radzuk se ocupó de la gestión para concretar el regio presente.

Los cultivos depredadores
La revolución del ’52 manejó un proyecto que podría denominarse “la marcha al oriente”. La construcción de la carretera asfaltada Cochabamba – Santa Cruz, la instalación del ingenio azucarero Guabirá, el asentamiento de inmigrantes japoneses que se dedicaron a la producción de arroz y la estructuración de planes de colonización que llevó a zonas tropicales crecientes grupos humanos desde el altiplano y los valles, movilizaron a esa oligarquía amodorrada que vivía sus glorias pasadas y se ensoñaba en proyectos nunca concretados. De pronto, sintieron preocupación por sus espacios que estaban siendo ocupados por extraños despreciados desde antaño.

Las tierras que mantenían ociosas les sirvieron, en esas circunstancias. Las entregaron, en diversas formas de arriendo, a pequeños agricultores para sembrar caña de azúcar. A lo largo de los años, terminaron apropiándose de Guabirá e instalando otros ingenios que, más que proveer azúcar al país, enriqueció a esta suerte de empresarios de la oportunidad.

Sin ningún tipo de previsión, sin importarles mucho ni poco la depredación de los suelos, cultivaron caña de azúcar hasta dejó de ser un negocio provechoso; entonces abandonaron esa actividad en manos de los pequeños agricultores que no tenían alternativas.

Se apropiaron de otras tierras que, con el apoyo del agradecido dictador Banzer, dedicaron al cultivo de algodón. De un año para otro, los cañeros pasaron a ser algodoneros. Los precios internacionales de este cultivo estaban en alza y, con el mismo método de capturar terrenos y reclutar trabajadores retenidos por deudas, lograron una extensiva producción agrícola vendida en el mercado internacional, para importar lujos. Reinas carnavaleras, misses Bolivia y modelos magníficas, son parte de los lujos que se dieron estos grupos de poder. Para entonces, ya estaban creadas y consolidadas las logias que acapararon todos los negocios rentables; como en el caso de las tierras, también depredaban las empresas, abandonándolas cuando quedaban exhaustas.

Otras tierras depredadas dejó el cultivo de algodón. Los empresarios de la oportunidad tuvieron algunos años de incertidumbre, durante los cuales no se atrevieron a chistar. Soportaron, como pudieron, la época de las vacas flacas –hay que tener en cuenta que, las logias, muy pocas veces sufrieron malos tiempos- hasta que apareció el cultivo de la soya. Nuevo crecimiento, otra campaña de apropiación de tierras, más planes de fortalecimiento económico que sostenía el Estado para beneficio empresarial. Ahora, ha comenzado el declive de esa producción, lo que es un factor importante de sus reacciones retrógradas frente al gobierno de Evo Morales.

La banca especuladora
La bonanza económica, que benefició a la dictadura de Banzer en aquellos años ’70 de los petrodólares, fue despilfarrada en edificios monumentales y creación de bancos que disfrazaban el dispendio. Empresarios de toda Bolivia se dieron a la tarea de fundar bancos, en un país que tradicionalmente tenía poca actividad bursátil. Por supuesto, las condiciones para crear un banco eran –y siguen siendo- tan ventajosas que basta una escritura declarando un capital mínimo, cuya existencia no se verifica, para comenzar operaciones. En ocasiones, el capital es apenas un compromiso materializado en cómodas cuotas.

Cuando la dictadura fue expulsada –coincidiendo con la época de las vacas flacas para los empresarios- los bancos de plazoleta comenzaron a quebrar. La Superintendencia de Bancos, hizo el trabajo sucio para que, las pérdidas de los señores, fueran cubiertas por el Estado. En el curso de un decenio, hubo que cerrar los cuatro bancos estatales de fomento y afrontar la quiebra de siete bancos privados con deudas que llegaron muy cerca a mil millones de dólares. El Banco Central de Bolivia, debió cumplir los compromisos tanto nacionales como internacionales que, los empresarios de la oportunidad, habían contraído.

Fue la primera etapa de la implantación del neoliberalismo, cuyos propagandistas sostenían que, el sindicalismo y la izquierda causaron la contracción económica que ellos se estaban encargando de superar. Los grandes capitales –en la relatividad de nuestro país empobrecido- se ocuparon de engrosar sus cuentas, colocándolas fuera del país. Esta tendencia se hizo más evidente cuando, en el proceso de la llamada capitalización, el gobierno de Sánchez de Lozada anunció con fanfarrias que Bolivia recibiría miles de millones de dólares para luego decir que, la incapacidad de inversión no permitía que tales fondos (sólo 1.600 millones de dólares) llegasen al país, por los que se hizo depósitos en Las Bahamas, paraíso del lavado de dinero.

No fue todo. En sucesión, como ya mencionamos, quebraron los bancos que sirvieron para hacer fortunas rápidas. Son pocos los banqueros que pagaron sus culpas: dos o tres entraron a la cárcel; ninguno ha pagado sus deudas.

El jolgorio de la soya
Las aventuras de los especuladores volvieron a los cultivos sobre la misma base depredadora. La soya fue elegida en vista de la demanda que comenzaba a elevarse en los mercados internacionales. Ya para entonces, habían logrado que el Estado central –al que siempre acusan de todos los males, pero al que le exigen subvencionar todos sus negocios- les facilitara combustible en condiciones favorables, se ocupase de buscar mercados y les devolviese los impuestos internos. Nuevas formas de especulación fueron organizadas rápidamente: contrabando de combustible que compraban a precio subvencionado, compra venta de certificaciones para recuperar impuestos, fueron sus canales de enriquecimiento ilícito.

En este nuevo emprendimiento, surgieron los Teodovic, Marinkovic y otros más. Como espuma, la venta de este producto se convirtió en principal exportación nacional. Hay que darse cuenta que la explotación de hidrocarburos era un negocio que beneficiaba a las empresas transnacionales, a las que se había entregado displicentemente este recurso. Las logias de Santa Cruz se creían dueños del poder, por lo que acentuaban el centralismo en beneficio de sus cuentas personales que, una vez más, crecieron a ritmo sostenido.

Fue en tales circunstancias que agotaron el modelo del que se beneficiaron tan largamente. En su estrecha visión, no percibieron los grandes cambios que se avecinaban. Cuando estos ocurrieron, buscaron apresuradamente los antídotos; no tuvieron ningún miramiento en usar el recurso más grosero: la violencia brutal que, teniendo el control de los medios de comunicación, han convertido en método aceptado de “defensa de la democracia”.

Los personajes de esta saga son diversos y, por supuesto, no tienen el enigmático carisma del personaje que creó Asturias. Sólo queda una imagen: la del mandamás que quiere que sus caprichos sean cumplidos sin cuestionamientos. Costas, Suárez Sattori y sus cortes están convencidos que volverán a ser los dueños del poder. Entonces, olvidarán las autonomías y reinaran sobre todo el país.

No se dan cuenta que la selva, como siempre ha ocurrido, los devorará sin dejar de ellos, ni siquiera el recuerdo.

Fuente: Rebanadas de Realidad http://www.rebandasderealidad.com.ar/

28 de agosto de 2008

* Enviado a piensaChile por SERPAL (Servicio de Prensa Alternativa)

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