Breve historia de la idiotez ajena
por Jorge Majfud (Alai Amlatina)
18 años atrás 6 min lectura
Esta semana el biólogo James Watson volvió a insistir sobre la antigua teoría de la inferioridad intelectual de los negros. Esta antigua teoría fue apoyada por un estudio en los '90 de Charles Murray y Herrnstein sobre "ethnic differences in cognitive ability" que mostraban gráficas de coeficientes intelectuales claramente desfavorables a la raza negra. Ahora Watson, de paso, ha propuesto la manipulación genética para curar la estupidez, pero no menciona si es conveniente curar la estupidez antes de realizar cualquier manipulación genética. También los nazis -y quizás Michael Jackson- eran de la misma idea que Watson. Ni Hitler ni los nazis carecían de inteligencia ni de una alta moral de criminales. Como recordó un personaje del novelista Érico Veríssimo, "durante a era hitlerista os humanistas alemães emigraram. Os tecnocratas ficaram com as mãos e as patas livres".
Veamos dos breves aproximaciones al mismo problema, uno filológico y otro biológico. Ambos ideológicos
Por sus denuncias a la opresión de los indígenas americanos, Bartolomé de las Casas fue acusado de enfermo mental y sus indios de idiotas que merecían la esclavitud. Es cierto que sus crónicas y denuncias fueron aprovechadas para acusar a un imperio en decadencia por parte de la maquinaria publicitaria de otro imperio en ascenso, el británico. Pero esto es tema para otra reflexión.
El erudito español Marcelino Menéndez Pelayo en 1895 calificó a de las Casas de "fanático intolerante" y a Brevísima Historia, de "monstruoso delirio". Su más célebre alumno y miembro de la Real Academia Española, Ramón Menéndez Pidal, fue de la misma opinión. En su publicitado y extenso libro, El padre Las Casas (1963) desarrolló la tesis de la enfermedad mental del sacerdote denunciante al mismo tiempo que justificó la acción de los conquistadores, como la muerte de tres mil indios en Cholula a manos de Hernán Cortés porque era una "matanza necesaria a fin de desbaratar una peligrosísima conjura que para acabar con los españoles tramaba Moctezuma". Según Menéndez Pidal, Bartolomé de las Casas "era una víctima inconsciente de su delirio incriminatorio, de su regla de depravación inexceptuable". Pero al regresar a España para denunciar las supuestas injusticias contra los indios, "se encontró con la gravísima sorpresa de que su opinión extrema sobre la evangelización del Nuevo Mundo tenía enfrente otra opinión, extrema también, en defensa de la esclavitud y la encomienda.
Esa opinión estaba sostenida muy sabiamente por el Doctor Juan Ginés de Sepúlveda [a través de] un opúsculo escrito en elegante latín y titulado Democrates alter, sirve de justis belli causis apud Indos". Una nota al pié dice: "Publicado con una hermosa traducción, por Menéndez Pelayo en Boletín de la Real Acad. De la Historia, XXI, 1891". Ginés de Sepúlveda, basándose en la Biblia (Proverbios), afirmaba que "la guerra justa es causa de justa esclavitud […] siendo este principio y concentrándose al caso del Nuevo Mundo, los indios ‘son inferiores a los españoles como los niños son a los adultos, las mujeres a los hombres, los fieros y crueles a los clementísimos, […] y en fin casi diría como los simios a los hombres'". Con frecuencia, Pidal confunde su voz narrativa con la de Sepúlveda. "Bien podemos creer que Dios ha dado clarísimos indicios para el exterminio de estos bárbaros, y no faltan doctísimos teólogos que traen a comparación los idólatras Cananeos y Amorreos, exterminados por el pueblo de Israel". Según Fray Domingo de Soto, teólogo imperial, "por la rudeza de sus ingenios, gente servil y bárbara están obligados a servir a los de ingenio más elegante". Menéndez Pidal insistía en su tesis de la incapacidad mental de quienes criticaban a los conquistadores, como "el indio Poma de Ayala, [que] mira con maliciosos ojos a dominicos, agustinos y mercedarios, mientras advierte que franciscanos, jesuitas y ermitaños hacen mucho bien y no toman limosna de plata". Según Pidal, esto se debía a que "a esos indios prehistóricos, venidos de la edad neolítica, no era posible atraerlos con la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino, sino con las Florecillas Espirituales del Santo de Asís".
En su intención de demostrar la enfermedad mental del denunciante, Pidal se encuentra con indicios contrarios y resuelve, por su parte, una regla psicológica que lo arregla todo: "el paranoico, cuando sale del tema de sus delirios, es un hombre enteramente normal". Luego: "Las Casas es un paranoico, no un demente o loco en estado de inconsciencia. Su lucidez habitual hace que su anormalidad sea caso difícil de establecer y graduar". Que es como decir que era tan inteligente que no podía razonar correctamente, o por su lucidez veía ilusiones. Bartolomé de las Casas "vive tan ensimismado en un mundo imaginario, que queda incapaz para percibir la realidad externa, que es la desbordante energía desplegada por España en los descubrimientos geográficos". Una confesión significativa: "Las Casas hubiera sido, dada su extraordinaria actividad, un excelente obispo en cualquier diócesis de España, pero su constitución mental le impedía desempeñar rectamente un obispado en las Indias". De aquí se deducen dos posibilidades: (1) América tenía un efecto mágico-narcótico en algunas personas o (2) los obispos de España eran paranoicos como de las Casas pero por ser mayoría era tenido como algo normal.
Esta idea de atribuir deficiencias mentales en el adversario dialéctico, se renueva y extiende en libros masivamente publicitados sobre América Latina, como Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996) y El regreso del idiota (2007). Uno de los libros objetos de sus burlas, Para leer al pato Donald (1972) de Ariel Dorfman y Armand Matterlart, parece contestar esta posición desde el pasado. El discurso de las historietas infantiles de Disney consiste en que, "no habiendo otorgado a los buenos salvajes el privilegio del futuro y del conocimiento, todo saqueo no parece como tal, ya que extirpa lo que es superfluo". El despojo es doble, casi siempre coronado con un happy ending: "Pobres nativos. Qué ingenuos son. Pero si ellos no usan su oro, es mejor llevárselo. En otra parte servirá de algo".
Sócrates o Galileo pudieron hacerse pasar por necios, pero ninguno de aquellos necios que los condenaron pudieron fingir inteligencia. Eso en la teoría, porque como decía Demócrates, "el que amonesta a un hombre que se cree inteligente trabaja en vano".
En Examen de ingenios para las ciencias (1575), el médico Juan Huarte compartía la convicción científica de la época según la cual el cabello rubio -como el de su rey, Felipe II- era producto de un vapor grueso que se levantaba por la fuerza de la inteligencia. Sin embargo, afirmaba Huarte, no era el caso de los alemanes e ingleses, porque su cabello rubio nace de la quema del mucho frío. La belleza es signo de inteligencia, porque es el cuerpo su residencia. "Los padres que quisieren gozar de hijos sabios y de gran habilidad para las letras, han de procurar que nazcan varones". La ciencia de la época sabía que para engendrar varón se debía procurar que el semen saliera del testículo derecho y entrase en el lado derecho del útero. Luego Huarte da fórmulas precisas para engendrar hijos de buen entendimiento "que es el ingenio más ordinario en España".
En la Grecia antigua, como dice Aristóteles, se daba por hecho que los pueblos que vivían más al sur, como el egipcio, eran naturalmente más sabios e ingeniosos que los bárbaros que habitaban en las regiones frías. Alguna vez los rubios germánicos fueron considerados bárbaros, atrasados e incapaces de civilización. Y fueron tratados como tales por los más avanzados imperios de piel oscurecida por los soles del Sur. Lo que demuestra que la estupidez no es propiedad de ninguna raza.
* Jorge Majfud, The University of Georgia.
* Fuente: Agencia Latinoamericana de Información
Artículos Relacionados
Respeto a todo ser, a la Madre Tierra
por Leonardo Boff (Brasil)
17 años atrás 4 min lectura
José María Aznar: “La multiculturalidad es negativa”
por Rubén Alexis Hernández (Venezuela)
7 años atrás 3 min lectura
‘Forbes’ aconseja a Ucrania que consiga «a un Pinochet» para salir de la crisis
por Actualidad RT
12 años atrás 3 min lectura
Cuba, un pueblo en resistencia
por La Jornada (México)
6 horas atrás
25 de febrero de 2026
“Resistiremos y lucharemos hasta que se acabe esto, pero no nos vamos a rendir”, declaran los habitantes de la isla caribeña, afectada por el decreto de emergencia nacional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que le permite poner aranceles extraordinarios a los países que envíen petróleo y sus derivados a Cuba.
Investigación revela: Policías y soldados estadounidenses controlan tráfico de drogas
por Medios Internacionales
1 día atrás
24 de febrero de 2026
Soldados, marineros, aviadores e infantes de marina estadounidenses participan en el tráfico de drogas en EU como en el de armas hacia México, revela el libro The Fort Bragg Cartel de Seth Harp, veterano de la guerra de Irak y periodista, quien desentraña una extensa red de narcotráfico y corrupción que está inserta en las corporaciones de seguridad de la Unión Americana
El Gran Israel, ahora es desde el río (Éufrates) hasta el río (Nilo).
por Fausto Giudice
1 día atrás
24 de febrero de 2026
El término “Gran Israel” se ha vuelto demasiado restrictivo, modesto y anacrónico. Ya no es desde el mar hasta el desierto. Ahora es desde el río (Éufrates) hasta el río (Nilo). «Es todo nuestro».
El imperativo saharaui para Mauritania
por Héctor Bujari Santorum (España)
2 días atrás
23 de febrero de 2026
La seguridad de Mauritania no depende de quién «vigile» el Sáhara, sino de que el Sáhara sea un Estado estable que no exporte sus crisis.