«Las armas de ayer», libro de Max Marambio
por Hermes H. Benítez (Edmonton, Canadá)
19 años atrás 8 min lectura
En realidad tras estas observaciones se oculta un juicio político, porque en el fondo lo que los críticos en cuestión no pueden perdonarle a Marambio, de allí que busquen descalificarlo "a priori", es que en su libro éste no solo no reniegue de su pasado revolucionario, sino que por el contrario lo justifique, glorifique y enaltezca. Yo no sé cómo Marambio conciliará en su pensamiento y en su propia vida aquella metamorfósis de revolucionario a empresario, lo que si sé, luego de leer su libro, es que este hecho no lo inhabilita para poder escribir un relato inteligente y perceptivo de sus propias experiencias de joven revolucionario, y así de contribuir a iluminar importantes detalles de la historia reciente de Chile y de Latinoamérica.
De lectura fácil, este pequeño libro de 181 páginas de texto cuenta con gran naturalidad y soltura aspectos de la fascinante vida de su autor, hijo del diputado socialista Joel Marambio, que transcurriera en una época marcada, primero, por la revolución cubana, luego por la guerrilla del Che en Bolivia, y posteriormente por el gobierno de la Unidad Popular y el golpe de Estado en Chile. Ubicado, por los contactos internacionales de su padre y por sus propias convicciones revolucionarias, en el centro de estos importantes acontecimientos históricos, Marambio nos presenta su propia versión e impresiones de los hechos que le tocó vivir en su juventud, entre los que destacan: su participación en el GAP, la guardia personal del presidente Allende, sus experiencias durante el 11 de septiembre, el asedio militar y el combate en la embajada cubana aquel día, su solitaria y peligrosa permanencia en el interior de esta sede diplomática, luego que debiera ser abandonada por la totalidad de su personal a los pocos días del Golpe.
Casi siempre bien informado (1), desde su posición de protagonista comprometido, Marambio nos relata con gran veracidad cada uno de estos hechos, entregándonos desconocidos detalles que ayudarán a los historiadores de este período heroíco a formarse una visión más completa y fidedigna de lo entonces ocurrido. Ocupa un lugar especial el relato de sus "aventuras", alrededor y dentro de la Embajada Cubana, en los días y meses posteriores al Golpe.
En cuanto a la visión que Marambio proyecta de Allende, como hombre y político, nos parece particularmente perceptiva y penetrante, aunque no desprovista de una cierta tensión interna, como la que se trasluce en el siguiente pasaje:
"La muerte de Allende me dejó un dolor muy íntimo, que no pude compartir con aquellos que me rodeaban en el momento de conocerse la noticia. No se me ocurrió solicitar un minuto de silencio ni cantar el himno nacional ni decir unas palabras en su memoria. En realidad, ni siquiera el presidente, con el afecto que le tenía, o quizás por eso mismo, se salvaba de mis rencores. Me molestaba que muriera en la porfía de no rendirse ante la evidencia de que la derecha no aceptaría su revolución pacífica ni concediese alguna legitimidad a la lucha armada"(pág. 114). Curiosa frase, porque si bien Allende "no aceptó rendirse ante la evidencia", apostando hasta el final por la revolución por los causes legales; tampoco aceptó rendirse ante sus enemigos, a los que combatió hasta el final con las armas en la mano, terminando así por legitimar de un extraño modo la necesidad y justeza de la lucha armada.
Pero este libro contiene, también, un reflexivo y equilibrado "ajuste de cuentas" con las posiciones rupturistas que el propio autor suscribiera en el pasado como militante del Movimiento de Izquierda revolucionaria, conjuntamente con una revaloración de la figura y ejecutoria del Presidente Allende. En cuanto a lo primero Marambio dice, entre otras cosas, lo siguiente:
"Al involucrarse en el debate político cotidiano, el MIR perdió su carácter insurreccional, descuidó su preparación [militar] y socavó la autoridad del gobierno hasta devenir un polo opositor de izquierda. Esto complicó las relaciones de la organización con la UP y su papel en el inestable equilibrio político del momento. También la inhabilitó para desempeñar la función que habíamos decidido que nos tocaría frente al golpe, que con razón creíamos inevitable. Por desgracia, a pesar de toda la entereza demostrada por sus militantes, la organización resultó incapaz de enfrentar la violencia desatada tras el golpe".(págs. 95-96)
"Solo él podía encabezar la resistencia a los golpistas, ya que más que ayudar, hicieron mucho daño las posturas radicalistas de ciertos sectores de la Unidad Popular, que demagógicamente empujaban hacia la izquierda, sin ser consecuentes con las implicaciones que de ello podía derivarse"(pág. 76).
Lo anterior pone en evidencia que Marambio suscribe hoy respecto del papel del "polo insureccional", una posición que nos parece esencialmente semejante a la que nos presentara Tomás Moulian en su luminosa "Conversación interrumpida con Allende",(2) según la cual la responsabilidad de la derrota de la UP recaería tanto en los "radicales" como en los "moderados", porque ella se debió tanto a "la ineficacia de la estrategia "moderada", dirigida por Allende, para conseguir negociaciones viables [como] a la incapacidad del polo revolucionario para proponer [e implementar] soluciones radicales verosímiles". De modo que "no fue sólo la estrategia radical la responsable de los errores políticos, [sino] la combinación [de ellas, su] doble ineficacia". Porque "por un lado estaba la retórica de los "moderados" que se hacían la ilusión (con Allende y el Partido Comunista a la cabeza) de la posibilidad de controlar sin costos la dinámica desplegada. Por el otro lado estaba la retórica de los maximalistas que creían que se podía, con muy pequeños costos, realizar el eslogan de "avanzar sin transar". "La política de los "moderados revolucionarios" fue ingenua y errónea, la de los izquierdistas del "polo revolucionario" fue irresponsable. Hacer la guerra con palabras, careciendo de los recursos que podrían apoyarlas, representa una actitud autodestructiva. Significa facilitar la posibilidad de la masacre, naufragar en la retórica de la muerte.". (Moulian, págs. 88, 97-98, y 100).
En cuanto a su revalorización de Allende como hombre y político, escribe Marambio:
"Como era un hombre de honor, su decisión final fue consciente, murió defendiendo la institucionalidad chilena; otra cosa no formaba parte de su proyecto. …Hoy que vivimos en un mundo de políticos sin convicciones, al pensar en Allende siento nostalgia por su ausencia y lamento mucho nuestras incomprensiones de entonces"(pág. 80).
"Mi relación personal con Allende no fue la de íntimos amigos ni la de un padre y un hijo. No estuvo marcada por una atracción visceral hacia él, sino por un compromiso con el hombre y los fines que perseguía, a pesar de mis diferencias en cuanto a los métodos escogidos para alcanzarlos. Con el tiempo tengo la sensación de que lo quiero más que antes. Estoy consciente de que conocí a una persona excepcional, que necesita de un plazo mayor para que se revele su figura íntegra y su profunda condición humana. El futuro le hará más justicia, cuando la historia logre separar la paja del trigo." (pág. 97)
Creemos que, más allá de toda otra consideración, el libro de Max Marambio merece ser leído, reflexionado y discutido por toda persona interesada en el estudio y comprensión del período histórico en que vivió y murió luchando el Presidente Allende, y del que aún nos queda tanto por conocer, a pesar de los largos años transcurridos desde entonces.
Notas:
(*) La Tercera/Debate, Julio de 2007, precio: 7.280 pesos chilenos.
1. Cuenta Marambio que cuando él se retiró del GAP: "Allende le regaló un reloj Rolex igual que el suyo", con una significativa inscripción. Hasta donde sabemos Allende no poseía un Rolex, sino un reloj pulsera marca Galga Coultre, que llevaba puesto el día del Golpe y de su muerte. Por otro lado, pareciera que Marambio pone demasiada fe en los resultados de su propia investigación del asesinato del Comandante Araya, que hiciera por encargo del propio Presidente Allende, pues recientemente y gracias a los esfuerzos de los hijos del Edecán presidencial han salido a la luz importantes revelaciones sobre quien sería el verdadero autor de aquel crimen: un francotirador de la armada.
Artículos Relacionados
La Concertación debe explicaciones (XXII)
por Felipe Portales (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
Por qué es necesario cambiar el régimen monárquico-presidencialista
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 3 min lectura
Chile: El Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores resuelve la táctica del Paro General
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
16 años atrás 6 min lectura
¡No se mendiga soberanía para salvar un negocio corrupto y destructivo!
por Hector Kol (Chile)
4 horas atrás
15 de agosto de 2026
La pregunta no es cómo convencer a Washington de que sea más amable con el salmón chileno. La pregunta es por qué el sur de Chile sigue organizado alrededor de un modelo que concentra riqueza, externaliza costos ambientales, acumula muertos y ha convertido al Estado en garante de intereses privados.
Altos del Golán y Sáhara Occidental: Colombia reconoce, pero ¿tiene política exterior?
por Fabián Cárdenas (Desde Colombia)
5 horas atrás
15 de agosto de 2026
Con las dos decisiones, el país corre el riesgo de perder su capacidad para presentarse como actor neutral o equilibrado en escenarios multilaterales. Colombia se ha convertido en colonia gringo-sionista»
Altos del Golán y Sáhara Occidental: Colombia reconoce, pero ¿tiene política exterior?
por Fabián Cárdenas (Desde Colombia)
5 horas atrás
15 de agosto de 2026
Con las dos decisiones, el país corre el riesgo de perder su capacidad para presentarse como actor neutral o equilibrado en escenarios multilaterales. Colombia se ha convertido en colonia gringo-sionista»
Chile. Pueblo mapuche de Bajo Malleco en lucha por territorio sagrado usurpado por industria de la basura
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
12 horas atrás
15 de agosto de 2026
Rodrigo Curipán es werken del lof Rankilko, y vocero de las cuatro comunidades que se han opuesto al relleno sanitario en territorio mapuche, ubicado alrededor de 8 kilómetros de Collipulli, provincia de Malleco, Región de La Araucanía.