Costa Rica: La pesadilla del TLC
por Luis Paulino Vargas Solís (Costa Rica)
19 años atrás 5 min lectura
Sentados tales antecedentes, lo que vino resultaba esperable. Progresivamente se hizo imposible cualquier debate racional. Toda la rica producción académica y científica que procuraba advertir acerca de la inconveniencia fundamental de este Tratado, se enfrentó a dos enemigos formidables: la parcialización absoluta de los grandes medios, devenidos propagandistas rabiosos del TLC y, a la par, la maquinaria enorme de una propaganda despilfarradora, diseñada íntegramente con el fin de acallar cualquier reflexión respetuosa e imponer la estupidez y la mentira.
Entre tanto, la ciudadanía organizada se ha movilizado y, en el proceso, ha construido un movimiento social de alcance nacional y proyección global. Es una madeja multicolor de expresiones organizativas, de propuestas de vida, de concepciones de sociedad. Se ha hecho manifiesto que este país nuestro ha cambiado a lo largo de los años; que hoy es más complejo y diverso que ayer y que desde esa riquísima pluralidad está surgiendo una ciudadanía mucho más politizada y crítica, plenamente conciente de la historia a sus espaldas y de las luchas populares democráticas que la jalonan, y portadora de un potencial de renovación social realmente formidable. En medio del mal sueño surge así una luz al final del túnel.
La pesadilla tiene un nombre preciso: TLC. Se alimentó y, en círculo vicioso, alimenta a su vez los vicios y las patologías de unas clases dirigentes que perdieron la brújula. Metidos en sus despachos alfombrados y en sus automóviles de lujo, y educados en inglés, ya no entienden el lenguaje de nuestro pueblo ni son capaces de interpretar ni apreciar el legado de los hombres y mujeres que construyeron las cosas buenas que han particularizado este pequeño país nuestro. La avaricia y la obsesión de poder son malas consejeras, pero tristemente son la guía de estos grupos de poder en Costa Rica.
Al cabo, estamos llegando a un punto donde la sociedad costarricense exige un respiro para darse la oportunidad de reconstruir su propio tejido social, el cual, cada día que pasa, está más y más deteriorado. Pero el gobierno y los grupos dominantes –económicos y mediáticos además de políticos- deben entender una cosa: tan solo si el TLC desaparece de la agenda será posible reconstruir espacios razonables de encuentro. Porque el TLC es intrínsecamente polarizante.
Esto último debería ser fácil de entender. Pensemos que este Tratado incorpora, en un solo paquete, un enorme conjunto de asuntos, todos sumamente polémicos. Y, como si eso fuera poco, ninguno de tales temas está abierto al diálogo. En cada caso ya quedó escrito lo que ha de hacerse y ningún matiz –pero ni el menor matiz- es admisible. Elaboremos, así de pasada, un listado muy rápido: armas, telecomunicaciones, propiedad intelectual, medicinas, semillas, biodiversidad, seguros, medio ambiente, régimen inversionista-estado, agricultura, agua, educación, políticas de desarrollo, pequeña empresa…
Nadie tiene derecho a pedir diálogo en relación con un Tratado que, de forma simultánea, impone mil obligaciones ineludibles en mil temas distintos todos tremendamente discutibles. Es absolutamente demente esperar que ningún diálogo pueda tener lugar sobre tales bases.
El señor Arias tiene hoy en sus manos una responsabilidad absolutamente crucial. Le toca decidir entre pasar a la historia como el presidente que quiso y provocó la más grave fractura social de nuestra historia, o como el que tuvo el mínimo de sensatez, generosidad y reciedumbre para frenar la voracidad de los grupos que pululan a su alrededor y a los que no les interesa nada, excepto lograr satisfacer su avaricia.
Lo puerta de salida es solo una: retirar el TLC y abrirse a un proceso de diálogo realmente democrático y participativo desde el cual repensar, sobre nuevas bases, el futuro de Costa Rica. Porque, ojalá lo entendieron estos grupos dominantes y los mismos líderes sociales, la ciudadanía costarricense es hoy un conglomerado que, sobre la base multicolor de su heterogeneidad, tiene de común una madurez política y un compromiso patriótico muy desarrollados. Ni comeremos cuento ni nos dejaremos traicionar. Si se trata de diálogo, ha de ser diálogo paritario y transparente, sin imposición, sin jerarquías ni cartas bajo la mesa.
Si, en cambio, priva la tozudez y se insiste en llevar adelante el TLC, muchas cosas podrían ocurrir. Lo que sí es real es que con ello se agudizará poderosamente la enfermedad que carcome nuestra sociedad y que se manifiesta en una polarización y desigualdad crecientes, en una descomposición social en curso de agravamiento. Las clases dirigentes habrán ratificado entonces su total incapacidad para gobernar y, quizá de forma irreversible, habrán firmado su acta de desahucio sin salida decorosa al alcance. Porque, más temprano que tarde, esa madurez ciudadana que hoy crece en los intersticios profundos de la patria, los hará salir del poder. Por vías pacíficas, seguramente, porque somos un pueblo que, por voluntad histórica indeclinable, construye desde la paz. Pero, pacífico y civilista, en su momento este pueblo los colocará donde les corresponde: el basurero de la historia.
Artículos Relacionados
Una historia olvidada en la Zona Cero
por Atilio A. Boron (Argentina)
15 años atrás 5 min lectura
El significado y las perspectivas de las movilizaciones callejeras en Brasil
por Brasil de fato
13 años atrás 9 min lectura
Los cultores de «Mamón» exigen sangre minera
por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)
16 años atrás 5 min lectura
Las corporaciones a la caza de los recursos que se agotan
por Rómulo Pardo Silva (Chile)
17 años atrás 4 min lectura
¿Por qué pararnos en el Estado Islámico cuando podríamos bombardear todo el mundo musulmán?
por George Monbiot (Inglaterra)
12 años atrás 7 min lectura
Socialismo traicionado. Detrás del colapso de la Unión Soviética 1917 – 1991
por Roger Keeran y Thomas Kenny (EE.UU.)
3 horas atrás
27 de junio de 2026
En el momento histórico que vive nuestra patria, cuando ponemos en acción los nuevos lineamientos para perfeccionar y actualizar nuestro sistema económico Socialism betrayed nos ayuda a estar alertas y vigilantes para evitar errores y debilidades que pudieran llevarnos al fracaso.
Despido libre y término de indemnización por años de servicio: la contrarreforma que liquida un siglo de conquistas obreras
por Gustavo Burgos (Chile)
5 horas atrás
27 de junio de 2026
La convergencia entre gobierno y oposición en esta materia demuestra que las principales fuerzas parlamentarias burguesas comparten una orientación común destinada a reducir los costos laborales exigidos por el gran empresariado.
La realidad del genocidio: un mensaje desde Gaza
por Pascal Lottaz y Mohammad AlTurk
2 días atrás
25 de junio de 2026
Mohammad AlTurk, un recién graduado universitario de Gaza y traductor autónomo, se une para contarnos todo sobre la vida en Gaza después de casi 3 años de genocidio contra sus amigos y su familia.
We Tripantu: El año nuevo mapuche que realza a la madre naturaleza
por piensaChile
6 días atrás
22 de junio de 2026
Una de las celebraciones más significativas para el pueblo mapuche es el We Tripantu (también llamado Wüñol Tripantu) o año nuevo mapuche, que tradicionalmente se celebra durante el solsticio de invierno equivalente al día más corto del año en el hemisferio austral entre el 21 y el 24 de junio. Se trata de un día sagrado que da inicio al retroceso del invierno y el renacer de la naturaleza: la renovación de los árboles, los brotes de las flores o el nacimiento de los nuevos animales.