Abril en el corazón

Abril en el corazón
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón.

Joaquín Sabina

Cuando empieza a nacer el mes de abril, se me arremolinan recuerdos, imágenes, emociones; fechas que marcan patriotismos, homenajes, celebraciones, nacimientos, cumpleaños, seres queridos que se han ido antes… Pero desde hace algunos años también me invaden… dolores…

Empecé a ver teatro en Santiago, desde que entré a estudiar a la Escuela Normal “Maximiano Errázuriz” de la Universidad Católica de Chile, en los años 60.

Conocí el teatro, por dentro cuando entré a estudiarlo en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, allí supe de su historia, de su hacerlo, de su decirlo, de su vestirlo, y sobre todo de su sentirlo.

Con toda esta porrada de años que han pasado, el teatro ha ido cambiando, no sólo en Chile, también en el Viejo Mundo.

En Madrid, España, a fines de los 90, fui a ver “Sueño de una Noche de Verano” de Shakespeare, resultó ser una experimentación, buscando un nuevo método de hacer teatro.

En Santiago de Chile invité a mi hijo y Eli, su pareja, hace algunos años, a fines de siglo, al Teatro Nacional Chileno, a ver una obra de Moliere, El Avaro, que nosotros habíamos hecho en Iquique.

Resultó ser una versión de Moliere, porque era una adaptación de un dramaturgo chileno joven, buscando nuevas fórmulas teatrales.

Desde entonces empezó a dolerme el teatro.

Actualmente las Compañías de Teatro en Iquique, han hecho su tarea, he visto obras de Juan Radrigán, de Isidora Aguirre, de Marco Antonio De la Parra, de Jorge Díaz; dónde se nota claramente el método de Stanislavski, o de Grotowski, pero la mayoría está en la búsqueda de nuevas fórmulas para impactar a quienes deciden los fondos concursables. Porque es el sino de las agrupaciones que no tienen un auspiciador responsable de ellas.

Los trabajos de los teatristas actuales de mi Región y del país entero, los disfruto, los aliento y los respeto.

Pero el teatro sigue doliéndome…

He terminado por convencerme que me duele, y sobre todo en abril, porque no es el Teatro-Teatro, del que me enamoré; “Mi cariño Malo”.

(Que nació a fines del 73, pero su primer estreno fue el 20 de abril 1974).

Ese Teatro que hacíamos a puro ñeque, auspiciado, pero sin casa.

Auspiciado, pero sin sueldo para actrices, actores y equipos técnicos.

Solo el director tenía un Contrato, pero a cambio debía realizar también otras tareas; comentarista cultural y conductor de programas de TV, Relacionador Público, Director de Comunicaciones, redactor de libretos para la TV; y después para Ceremonias oficiales de las instituciones en las que trabajó, de las cuales debía ser también su voz conductora, y otros etcéteras.

Ese teatro que construimos en lugares prestados (Museo Regional en Avenida Baquedano), o en un garaje al aire libre (Calle Sotomayor) dónde trabajamos nuestras inolvidables producciones durante 10 años.

Ese trabajo teatral que nos llevó a recorrer todo Chile, siempre en bus, con nuestros trastos teatrales incluidos, en los que llegamos hasta Puerto Montt y todas sus comunas, cruzamos el Chacao hasta Ancud.

En el último Festival de; LosTemporales Teatrales que asistimos a Puerto Montt, (Única Compañía  sin remuneración, sólo comida, cama, y la amistad con Mauricio de la Parra) después de recorrer todas las comunidades del Puerto Capital, terminamos nuestra última aventura teatral en Valdivia. (Aún de la Región de Los Lagos).

Viajamos a Perú con Tres Marías y una Rosa; (Tacna y Cuzco), a Brasil, con Mujeres de Verdad y Esperanzas (Blumenau), a Argentina, con El Rucio de los cuchillos (Puerto El Dorado, en la frontera con Paraguay), y a Bolivia, con Tres Marías y una Rosa (Santa Cruz de la Sierra).

En Iquique, estuvimos en la mayoría de las Escuelas públicas y privadas; en todas las poblaciones, en todas las comunas de la Región, incluyendo a Arica, (de Tarapacá, en esa época).

Sólo no llegamos a Colchane, aún cuesta llegar.

Ardiente Paciencia, de Skármeta, cuando cumplía su temporada en el Teatro Municipal de Iquique, fue invitada por la Municipalidad de Pozo Almonte, y la montamos estratégicamente, al aire libre en la Plaza del pueblo. En la década del 90.-

En Quebrada Blanca nos apunamos, pero El Rucio de los Cuchillos se estrenó igual.

Ese teatro hecho a pulso; a pulso se armaban, de alguna manera, las escenografías para mostrar nuestro trabajo en cualquier espacio disponible; Juntas de Vecinos, Centros de Madres, la Cárcel de Mujeres, Centros de Rehabilitación, en un Pub, (Tíbira-Tábara) o simplemente al aire libre.

Aún auspiciados, fuimos invitados a muchos Festivales; Arica, Copiapó, Osorno, Los Ángeles, Chillán…

Fuimos a Tocopilla con Tres Marías y una Rosa, allí las autoridades tocopillanas, iniciaron una campaña para vetarla  en su temporada triunfal en el Puerto Grande, se logró por un tiempo… pero luego, (aún en dictadura) volvió a estrenarse en el Teatro Municipal de Iquique.

En Santiago asistimos al Entepola, Festival popular más antiguo de Chile; este 2020 cumplió 34 trabajosos años en la Comuna de Pudahuel, siempre, y como todos, buscando financiamiento, pero sin abandonar el ámbito poblacional.

El Tenor, fue invitado a la Comuna de La Granja, con la obra Tres Marías y una Rosa; con Claudio Di Girolamo grabando el evento, y Ramón Núñez, junto a Luz Jiménez, entre el público.

También estuvimos en el Festival de la Universidad Católica que se realizaba en el Parque Bustamante, en Santiago de Chile, con Kuyaskay, de nuestra Tesoro Humano Vivo, no reconocida; Iris Di Caro.

En el año 1995, con Ardiente paciencia en cartelera en el Teatro Municipal de Iquique, nos retiraron el auspicio.

Todas nuestras producciones siguientes, fueron a pulso, hasta 1998. Luego de unos años lo volvimos a intentar, pero cesamos definitivamente en el año 2005 con la obra La Recomendación de Egon Wolff.

Más que un grupo, fuimos una familia, que hoy sólo vive de recuerdos y de dolores.

Reconocidos actualmente como parte de la historia del teatro de Iquique, pero como un teatro pasado de moda, antiguo.

Por eso me duele tanto el Teatro en abril; por eso añoro con nostalgias la frase: Yo escribo Teatro-Teatro, y no lo que se hace hoy, como calificaba a sus obras mi amigo Luis “Paco” Rivano.

Ha sido mi afán el no olvidar este quehacer teatral, por eso todos los abriles, lo recuerdo deseándoles a todas y todos mis amigos un feliz 20 de abril, a los trabajadores teatrales; los de acá, los de allá y los del Más Allá (Q.E.P.D.); agrupación que nació bajo el alero de la Universidad del Norte, en la señorial Avenida Baquedano, y luego, en la hoy patrimonial, calle Sotomayor con Vivar; en un garaje al aire libre de la Casona de la Administración de ex Ferrocarriles de Iquique a Pueblo Hundido, y que terminó, difundiendo el teatro chileno durante una cincuentena; celebrando aniversarios bailando a la “ronda, ronda”, en la Plaza Prat, frente al Teatro Municipal; al aire libre, sin techo, sin patrocinio, que parece ser el sino de los teatristas iquiqueños.

Reitero que los teatreros del Teatro Iquique de la Universidad del Norte y luego el Teatro del Norte; no son solo recuerdos; fundamentalmente son Patrimonio inmaterial, Memoria Histórica, desde  1973-1974.

Amigas, amigos del TIUN-TENOR, una vez más ¡Feliz Aniversario!

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

Guillermo Jorquera Morales

Director del Tiun-Tenor

15.4.20

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