Brasil: De las “misiones de paz” a la “ayuda humanitaria” en Venezuela
por Raúl Zibechi (Uruguay)
7 años atrás 4 min lectura
Sábado 16 de febrero 2019 13:21 hrs.
Por fin conocemos en detalle la participación de militares en el gobierno de Jair Bolsonaro. Un informe del diario Zero Hora, de Porto Alegre, asegura que 100 oficiales ocupan los escalones superiores del gobierno, desde el presidente y su vice hasta ministros, gerentes de las grandes estatales y puestos clave para el funcionamiento del aparato estatal (goo.gl/oG4W4N).
Los uniformados se desplegaron en lugares estratégicos que les permiten tomar o vetar decisiones sobre cuestiones que van mucho más allá de la seguridad nacional o las agencias de inteligencia. Tienen peso decisivo en las gerencias de Petrobras, Eletrobras, la represa binacional de Itaipú y la Zona Franca de Manaus. Por sus cargos en los ministerios y otras entidades, supervisan la extracción de minerales, el sistema de comunicaciones, las carreteras e hidroeléctricas.
La presencia militar es especialmente fuerte, además de los siete ministros con que cuentan, en Ciencia y Tecnología (con cinco altos cargos, además del ministro), Educación, Infraestructura, Justicia, la Caixa Económica Federal (cuarto banco de Brasil) y la Secretaría General que rodea a un presidente en conflicto con su vice, al que no ha querido traspasarle el mando durante su larga internación hospitalaria, por sencilla desconfianza. Los militares no se han limitado a los espacios que siempre han controlado, como Defensa o el Gabinete de Seguridad Institucional, sino que controlan los principales resortes de la administración.
Pero el dato que permite comprender lo que está sucediendo, es que “el núcleo duro de los militares en el gobierno de Bolsonaro son oficiales boinas azules, que comandaron o tuvieron funciones en Misiones de Paz de las Naciones Unidas”, explica el periodista Kaiser Konrad [1] en el citado reportaje. En este punto empiezan a develarse los nexos entre las misiones de paz y las políticas internas en Brasil y en la región.
Cinco generales del actual gobierno son veteranos de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), donde Brasil jugó un papel determinante entre 2004 y 2017. Otros tres militares de alto rango actuaron en misiones de paz en Bosnia y Angola, entre ellos el vice Hamilton Mourão, quien fue además agregado militar en la embajada en Caracas. No es casualidad que haya sido Mourão el que pregona una salida para Maduro, que consiste en crear un corredor de escape (goo.gl/tUuL6d).
Desde hace varios años venimos señalando las conexiones entre la presencia de militares brasileños en la Minustah y la ocupación militar de las favelas, entre otras políticas de orden interno que se extienden cada vez a más estados de Brasil. Hace 10 años destacamos que los militares brasileños reconocían que las técnicas empleadas en la ocupación de la favela Morro da Providéncia, son las mismas que las tropas brasileñas utilizan en la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití (goo.gl/4pN4RB). Tomando el caso de Brasil, señalaba a propósito de las llamadas políticas sociales, que el plan Hambre Cero es compatible con la militarización de las favelas (goo.gl/XXKNTW). Ahora es necesario dar algunos pasos más, a la vista de los planes para intervenir en Venezuela.
Primero, la mayoría de las tropas de paz en Haití pertenecieron a países latinoamericanos. Más de la mitad de los 7 mil soldados provenían de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Paraguay, Honduras y Guatemala. Buena parte de ellos con gobiernos progresistas. Las fuerzas armadas de Brasil tuvieron la jefatura de la Minustah durante más de una década.
Como la tropa y los oficiales van rotando, es posible que en esos 13 años más de 30 mil efectivos de la región hayan participado en la misión de paz, una de cuyas tareas consiste en entrenarse en ayuda humanitaria.
Segundo, las fuerzas armadas de Brasil llevaron a Haití su experiencia militar en las favelas y las políticas socioeconómicas exitosas en el país, e importaron las experiencias obtenidas en la isla. Una investigación de Tamara Jurberg (goo.gl/3chj6x) analiza las relaciones entre la misión y las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), creadas en Río de Janeiro cuatro años después del inicio de la Minustah, para pacificar las favelas. Concluye que Haití fue una herramienta para mejorar las propias operaciones militares internas, o sea, el control de los pobres.
Tercero, el autoproclamado Juan Guaidó anuncia que Brasil abre el segundo centro de acopio de ayuda en el estado de Roraima, limítrofe con Venezuela. Los militares brasileños serán los encargados de ingresar al país esa ayuda humanitaria, coordinando con Colombia. Un general brasileño pasa a integrar, por primera vez en la historia, el Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos (goo.gl/Gxd4XU).
No habrá una invasión clásica, con bombardeos y desembarcos de marines. La invasión es la ayuda humanitaria, estrategia que los militares prepararon durante 13 años en Haití, con el apoyo de gobiernos progresistas.
-El autor, Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales. Artículo publicado por La Jornada de México, 15.02.19
*Fuente: Diario UdeChile
Notas:
[1] NdR piensaChile: Pareciera ser un error el nombre Kaiser Konrad, pues el artículo citado es de Humberto Trezzi, según se ve en el link que ofrece Zibecci (goo.gl/oG4W4N)
Artículos Relacionados
La economía de Estados Unidos no está logrando sostenerse
por Mario Briones R. (Chile)
11 años atrás 10 min lectura
El destino de un país
por Cristian Joel Sánchez (Chile)
3 años atrás 8 min lectura
Mayorías y minorías en el juego democrático
por Manuel Acuña Asenjo (Chile)
2 años atrás 17 min lectura
Guaidó llamó a una huelga y Maduro anunció jornadas de diálogo, para corregir errores
por Marco Teruggi (Caracas, Venezuela)
7 años atrás 4 min lectura
«A nuestro padre creador Túpac Amaru», en el aniversario de su brutal ejecución
por José María Arguedas (Perú)
2 horas atrás
18 de mayo de 2026
Tras su muerte, el cuerpo de Túpac Amaru fue despedazado; su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cuzco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Ayapata (actual provincia de Carabaya), y sus piernas en Livitaca (actual provincia de Chumbivilcas) y en Santa Rosa (actual provincia de Melgar, Puno).
El trabajo herido. ¿Por qué la desigualdad que vivimos no es natural ni inevitable?
por Rodolfo Manuel Vega (EE.UU.)
3 horas atrás
18 de mayo de 2026
Hay una frase que circula con facilidad en los foros económicos y en las declaraciones de política pública: “el mercado laboral está funcionando”. Se dice cuando el desempleo baja, la economía crece y los índices apuntan en la dirección correcta. Lo que rara vez se pregunta es: ¿funcionando para quién?
«A nuestro padre creador Túpac Amaru», en el aniversario de su brutal ejecución
por José María Arguedas (Perú)
2 horas atrás
18 de mayo de 2026
Tras su muerte, el cuerpo de Túpac Amaru fue despedazado; su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cuzco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Ayapata (actual provincia de Carabaya), y sus piernas en Livitaca (actual provincia de Chumbivilcas) y en Santa Rosa (actual provincia de Melgar, Puno).
Pueblos Originarios bolivianos caminan hacia La Paz, exigiendo renuncia del gobierno
por piensaChile
8 horas atrás
18 de mayo de 2026
Día 7 de la «Marcha Nacional por la vida y para salvar la Patria» que exige renuncia de Rodrigo Paz