Ofensiva contra la democracia bolivariana

24/01/2019
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El 23 de enero, el desconocido parlamentario Juan Guaidó, en una tarima durante una manifestación, se autoproclamó presidente encargado de Venezuela. Una declaración que normalmente sería ridícula, de novela satírica ó provocada por el sol caribeño. Pero es peligrosa porque se inscribe en una nueva ofensiva contra la democracia bolivariana. Una ofensiva dirigida desde fuera y contraria a la autodeterminación de los pueblos. Una ofensiva que busca crear un gobierno paralelo y movilizar la calle contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro para justificar así una intervención internacional.

¿Ofensiva de la derecha latinoamericana?

Hay consenso que Washington y sus aliados en la región están detrás de esta ofensiva. Los gobiernos derechistas han hecho de la revolución bolivariana su demonio preferido y su derrocamiento sería una gran victoria para la derecha latinoamericana.

Sin embargo, a diferencia de acciones que ha dejado huellas: como el marco regional con Unasur y otras instancias de integración regional propiciadas por Venezuela; los gobiernos de derecha no han conseguido victorias significativas contra Venezuela.

A pesar del fanatismo anti-venezolano del Secretario General la OEA, Luis Almagro, los gobiernos de derecha no han conseguido suficientes votos como para condenar Venezuela en la OEA. Para coordinar su campaña contra la república bolivariana debieron crear el Grupo de Lima. Han perdido aliados. México, un pilar del Grupo de Lima bajo Enrique Peña Nieto, ahora que es dirigido por AMLO, reconoce como único presidente de Venezuela a Nicolás Maduro. Bolivia y Cuba engrosaron esa mayoría de gobiernos latinoamericanos que respeta el derecho a la autodeterminación y la no intervención en asuntos internos de los Estados.

Washington y otros gobiernos del grupo de Lima desconocieron el segundo gobierno de Nicolás Maduro. El vicepresidente estadounidense Mike Pence fijó el 23 de enero como día clave de movilización. La autoproclamación de Juan Guaidó siguió un escenario preparado. Trump reconoció de inmediato la legitimidad del desconocido Guaidó. Fue seguido de cerca por el derechista presidente colombiano Iván Duque y el de Brasil, Jair Bolsonaro en Brasil y Macri de Argentina. Sebastián Piñera también lo reconoció como el “Presidente encargado” de conducir un gobierno de transición.

La ofensiva fue antecedida por la sublevación de unos 27 militares el lunes 21. Ellos llamaron a un alzamiento popular que no fue escuchado. Washington y sus aliados llaman a un alzamiento insurreccional que condenarían en sus propias fronteras.

La derecha venezolana de remolque