Perú: El Grupo Matte Larraín abusa del trabajador

INVASIÓN DE CAPITALES CHILENOS

La Compañía “Productos Tissue del Perú SA” (PROTISA) ingresó al mercado peruano en julio de 1995, gracias a la apertura  comercial y acuerdos de complementariedad  económica con nuestro agresivo vecino del sur. En la etapa de la dictadura  fujimorista se abrió el mercado interno dejando de lado el proteccionismo industrial al mismo tiempo que se ponía en práctica un agresivo programa de privatizaciones de las empresas públicas, que al final de cuentas significó una transferencia de riqueza desde el estado hacia los grupos de poder y las empresas transnacionales.

Ello llevó a que dictador chileno Augusto Pinochet en una reunión reservada con los empresarios sureños en Viña del Mar les dijera “compren en el Perú, que está barato”, haciendo referencia a la ausencia de planifiación estratégica del estado peruano en el proceso de privatización donde para algunos extremistas del libre mercado, se trataba de transferir al sector privado, “una empresa por semana” no importando el valor, rentabilidad ni la importancia de la empresa estatal.

Allí se inicia la invasión de capitales chilenos que algunas fuentes autorizadas estiman en la actualidad por encima de los US$ 20 mil millones de dólares, ubicándose en sectores como la banca, el gran comercio, transporte naviero, servicio aeronaútico, agroindustria, envasado de gas doméstico, energía eléctrica, hidrocarburos, farmaceútico, fondos privados de pensiones, fondos mutuos, e industrias varias.

En resumen, los más importantes grupos de poder económico chileno operan en nuestro país, atraídos por la mayor rentabilidad, sobre todo los bajos niveles salariales pues se reproducen las políticas de “cholo barato”,  los atractivos costos de la energía en relación al vecino del sur gracias al gas barato de Camisea, y la mínima propensión a tributar frente a la exigente legislación chilena.

PROTISA DEL PERÚ

En este contexto hacia 1995 se da partida de nacimiento a la empresa “Productos Tissue del Perú SA” (PROTISA) como filial del poderoso grupo Matte Larraín de Chile que a través de la matriz Empresas CMPC SA y subsidiarias tiene una red de empresas (más de 60 sociedades) dedicadas a la forestación de pino y eucalipto principalmente, además de la fabricación y distribución en las operaciones de papel pasta, celulosa, papeles y Tissue, con más de 96 años de experiencia en el mercado.

Este conglomerado CMPC es controlado por la familia Matte, en la quinta generación, a través de los hermanos Eliodoro, Patricia y Bernardo Matte Larraín, una de las tradicionales familias en nuestro vecino del sur. El grupo familiar  diversifica sus inversiones en actividad forestal y celulosa, a través de Forestal Bureo SA y Minera Valparaíso, teniendo una participación de casi el 60%, con presencia en América del Sur y Norteamérica.

Según su propia memoria, expresa que “La Compañía CMPC tiene 45 plantas de fabricación distribuidas en Chile, Argentina, Perú, Uruguay, México, Colombia, Brasil y Ecuador, y vende principalmente sus productos en Chile, Asia, Europa, Argentina y Brasil. A nivel agregado, los ingresos provienen en una proporción superior al 78% de exportaciones y de subsidiarias del exterior y aproximadamente un 22% se generan en Chile. La Compañía tiene subsidiarias para operaciones comerciales y financieras en Europa, Estados Unidos e Islas Cayman.

“Al 31 de diciembre de 2017 el Grupo CMPC está formado por 60 sociedades: Empresas CMPC S.A., sociedad matriz, 56 subsidiarias y 3 asociadas. CMPC ha consolidado todas aquellas sociedades en las cuales posee el control de la operación en sus negocios, y ha aplicado el valor patrimonial reconociendo su participación proporcional en el patrimonio de sus asociadas. Los activos totales de la matriz al 31 de diciembre de 2017 alcanzan a MUS$ 8’264,426 (MUS$ 8’289,505 al 31 de diciembre de 2016, léase (Ocho mil millones doscientos ochenta y nueve mil dólares como aclaración).”Fuente: Estados Financieros Consolidados al 31 de diciembre de 2017, Empresas CMPC S.A. y Subsidiarias.

Es decir, este grupo económico Matte Larraín es igual o más poderoso que los grupos peruanos Romero o Brescia, con una temprana internacionalzación. Lo cierto es que en nuestro país a través de CMPC Tissue e Inversiones CMPC (subsidiaria de Empresas CMPC SA) controlan a Tissue Cayman Ltda, quien tiene el 100% de las acciones de Protisa Perú S.A. que industrialemente  procesa productos de calidad reconocida como papel higiénico, pañales, servilletas, papel toalla, faciales y pañuelos de otras empresas del grupo chileno CMPC ubicadas en sudamérica. 

EL GRUPO MATTE LARRAÍN EN PERÚ

El Grupo Matte en el Perú, además de Protisa S.A. que a través de sus dos plantas de Ate y Cañete construida está última recientemente y cuyo financiamiento se hace posible con endeudamiento en la banca privada mediante la figura de arrendamiento con los bancos privados, la misma que será repagada en el 2022.

A ello se suman los aportes de capitales propios, y como no puede ser de otra manera sus inversiones se financian gracias al aporte y contribución de los trabajadores que suman más de 1,100 entre obreros, empleados, supervisores y gerencia, que ven recortadas su participación de utilidades laborales correspondiente al ejercicio 2017 a pesar del fortalecimiento patrimonial y mayores ingresos.

El Grupo Matte controla a demás en la actividad papelera a la empresa Forsac Perú SA dedicado a la fabricación de sacos de papel de reconocido prestigio, siendo sus principales clientes las empresas cementeras como: Unión Andina de Cementos, Yura SA, Cementos Pacasmayo, entre otras empresas.

En la fabricación de papel en el Perú también controla a la Papelera Rímac, que fue absorbida por Protisa Perú en noviembre del 2015 con lo cual se puede decir que tiene una posición protagónica en la industria del papel y afines.

Ha sido tan rentable e importante el posicionamiento de las inversiones del Grupo Matte en el Perú,  que también se expanden al sector minero, energía eléctrica, gas, telecomunicaciones, transporte y comercio, en un proceso que denomino “invasión de capitales chilenos” que en algún momento nos pasará la factura si tenemos presente una visión histórica de largo plazo, como la de Diego Portales en Chile, que lamentablemente nuestros gobernantes ignoran.

En este contexto es que adquiere por medio de la eléctrica Colbún Perú S.A. la participación mayoritaria de la empresa eléctrica Fénix Power Perú en diciembre del 2015, con una potencia instalada superior a los 550 MW, y que através de las turbinas de ciclo combinado aprovecha los bajos precios del gas de Camisea para generar energía eléctrica en el sur de Lima (Chilca)

Es más, entre otras empresas relacionadas del Grupo, están la subsidiaria en Perú de Compañía Industrial El Volcan SA (empresa de soluciones constructivas). También tiene un fondo mutuo llamado Bice Perú, filial de Bicecorp, donde el grupo Matte tiene el 19% de participación. En la actividad de telecomunicaciones invierte en Entel Perú y Americatel Perú.

Como si fuera poco, por miembros del directorio en común se relacionan con la empresa envasadora de gas doméstico “Lima Gas “y las empresas del Grupo Interbank: Supermercados Peruanos y Homcenters.

RENTABILIDAD CON ABUSOS LABORALES

A pesar de ser una empresa exitosa en el mercado peruano con una rápida expansión que le ha permitido aumentar la capacidad de planta en Cañete, con ingresos por ventas que superan los US $ 349 millones de dólares anuales, y crecientes exportaciones en especial a los países de la Comunidad Andina de Naciones, Ecuador, Colombia, aprovechando las ventajas y preferencias arancelarias, con los beneficios tributarios de todo exportador, abusa y sobrexplota a sus trabajadores, que en última instancia han hecho posible el fortalecimiento y aumento patrimonial de esta empresa que como se expone en la gráfica respectiva se ha incrementado de forma sistemática.

Son tales los abusos, las discriminaciones, las hostilizaciones contra los trabajadores sindicalizados de la empresa Protisa que ha llamado la atención de la Comisión de Trabajo del Congreso de la República. Así, violentando las recomendaciones de la OIT respecto a la carga permitida que no debe superar los 30 kilos, los trabajadores sindicalizados son obligados a cargar bobinas de 80 a 90 kilos de una manera usual, atentando contra la salud de los trabajadores. Prueba de ello son la serie de trabajadores con problemas en la columna, artrosis en la rodilla, cardiovasculares por la excesiva carga a la que se ven sometidos.

Las faltas en la seguridad son tan clamorosas que todos los meses hay accidentes que afectan a los trabajadores, con pérdidas de dedos de la mano, electrocutados, pérdidas de falanges, presiones laborales en intensivas jornadas que arrastran accidentes de trabajo a vista y paciencia de la gerencia de gestión humana.

En resumen, debemos estar a favor de la capitalización del país con mayores inversiones públicas y privadas en el marco de los principios de la responsabilidad social, ambiental y tributaria, respetando los derechos de los trabajadores, que en última instancia constituyen el principal activo de toda empresa y la principal fuente generadora de la riqueza.

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