Insulto y agravio. Breve taxonomía de la palabra infame en el Chile post 73
por Ivan Godoy Contreras (Chile)
9 años atrás 7 min lectura
Al menos hoy – y cada vez de forma más nítida-, dos aspectos, intrínsecamente relacionados, quedan a la vista respecto a nuestra historia patria reciente. Los dos refieren a la dictadura – postdictadura.
El primero dice relación, que más allá de señalar pronunciamiento o golpe militar, lo claro es que lo ocurrido en Chile el 11 de septiembre de 1973 fue una acometida “contrarrevolucionaria de derecha”, literalmente realizada a “sangre y fuego”. Una hibridación hipócrita, que por un lado incorporaba una restauración ultra conservadora en lo valórico, y por otro, un sistema neoliberal en lo económico (Moulian, T.).
El segundo aspecto –producto del primero-, refiere a la “teoría de los dos demonios”, donde el encono de ultras de derecha e izquierda, enfrentados frenéticamente por el poder, bastaba para explicar los excesos ocurridos en la dictadura (Guzmán, N.). Tras esta teoría se instalaba interesadamente el “reparto de males y malos”, los responsables del “quiebre institucional”, que por un lado era la derecha reaccionaria representada por Patria y Libertad, y por el otro –mayoritario por cierto-, el Mir, el “mayoneso” Altamirano y el marxismo internacional.
Ciertamente en esta “teoría” (instalada interesadamente en postdictadura por los gobiernos del duopolio y su “política de los acuerdos”), “brillaban por su ausencia” precisamente los creadores de la teoría, los financista. instigadores, planificadores, co-ejecutores y principales beneficiarios del golpe militar de 1973: la oligarquía chilensis y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.
Lo que esencialmente una “contrarrevolución” y “reparto de males y malvados” en el Chile post 73 es la “palabra”. Tanto como enunciado, prescripción, mandato, ley, norma y comentario, la palabra es “performatica”, esto es, incita a la acción. De ahí que la palabra pueda ser también infinitamente virulenta y violenta (Zizek, S). Mas allá del soez insulto o el vulgar agravio, la palabra puede ser “elegantemente infame”.
“El adjetivo cuando no da vida mata”, señalaba Vicente Huidobro. En una constitución, cambiar “solidaridad” por “subsidiariedad” también mata. Hace funcionar sistemas perversos, que se mueven teniendo como único objeto la “usura”. Una ínfima prescripción desde el poder, para una etnia, género, grupo social o ideología, puede bastar para liberar toda la ira social contra los que representan una “amenaza”. ¿Como olvidar las reiteradas conminaciones del general Gustavo Leigh Guzmán en el Chile de la dictadura, en cuanto a “extirpar el cáncer marxista”?.
La palabra, como bando primero y como constitución después, fue la que perfilo el Chile de la postdictadura, refrendado por los espurios intereses económicos a través de la casta política (constitución Pinochet-Lagos). Bajo la dictadura y posteriormente bajo los gobiernos del duopolio, la palabra –como bien público-, fue también privatizada, en cuanto a buscar rédito de ella, tanto político como económico, fundamento primero del modelito modelado neoliberal del $hilean way.
Si la palabra en dictadura es “mandato”, en la post-dictadura es “eufemismo” (Hopenhayn, M), que precisa para “ser”, decir “equívocamente”. La palabra post 73 es eminentemente tramposa y siempre refiere a otra cosa para esconder su real propósito. Dice “pronunciamiento militar” cuando quiere decir “golpe militar”, “detenido desaparecido” cuando quiere decir “ejecutado político”, “cáncer marxista” cuando quiere decir “unidad popular”, “toque de queda” cuando quiere decir “represión”, “privatización” cuando quiere “decir “latrocinio”, “respeto” cuando quiere decir “abuso”.
En postdictadura se habla de “diversidad” cuando se quiere señalar “mercado”, “lucro” cuando se quiere decir “usura”, “libertad” cuando se quiere decir “desregulación”, “solidaridad” cuando se quiere decir “subsidiaridad”, “derechos” cuando se quiere decir “deberes”, “reforma” cuando se quiere decir “retoque”, “ciudadano” cuando se quiere decir “cliente”, “consumo” cuando se quiere decir “adicción”, “debate” cuando se quiere decir “coima”, “bien común” cuando se quiere decir “bien privado”, “flujo y stock” cuando se quiere decir “niños institucionalizados”.
En el Chile neoliberal, políticamente no se gobierna a través del “gatopardismo”, es otra la figura. Se gobierna pasando “gato por liebre”, ofreciendo falsas soluciones a antiguos problemas ocultando tramposamente alternativas (AFP). En la política del “gato por liebre”, por una parte hay una constante oligofrenizacion de la población, como así, una majadera arrogancia del que “siempre y en todo lugar, todo lo sabe”, porque sabe de economía. La reificación de la economía en Chile es patológica, invistiendo al dinero como deidad en su culto al mercado.
En Javiera Blanco no hay error –por mas que se desdiga-, al señalar a los niños del Sename como “flujo y stock”, conceptos ambos provenientes de la economía para referirse a variables de mercado. “Stock” no es, ni tiene porque ser, una “horrible palabra” como señala Blanco, ¿Cómo ha de serlo si lo único que hace es cuantificar mercaderías en una bodega?. El tema es: ¿cómo y porque motivo, la ministra encargada de precaver la justicia en el país, es capaz de mercantilizar el sufrimiento?
En el fondo, en el Chile neoliberal, donde dice “cliente y consumidor” debiera decir “flujo y stock”. Blanco transparento la realidad, según la ve el poder. Parafraseando a Freud respecto al lapsus linguae, podríamos decir que en Blanco ocurrió un “afloramiento involuntario de la palabra inhibida”, políticamente incorrecta, pero profundamente veraz para el que la dice.
“Todos somos Sename” porque todos somos “flujo y stock”, no solo para Blanco, no solo para la Democracia Cristiana, no solo para la Nueva Mayoría, no solo para Chile Vamos. Todos somos “flujo y stock” en las AFP, en las Isapres, en los Bancos y supermercados, en el Metro, entre nosotros mismos. El “modelito modelado” desde la White House, desde Mont Pelerin por Hayek, Friedman y Co. para el Chile post 73, es el mismísimo utilizado por la metrópoli con las colonias en el siglo XIX y XX, y no es otro que el de “flujo y stock”, para la constante expoliación de nuestras riquezas a costa de nosotros mismos.
En una breve taxonomía de la palabra infame en el Chile post 73, se puede acreditar como se proscribió veladamente la palabra “revolución”, “igualdad”, “pueblo”, “solidaridad”, “identidad”, “compañero”, “sindicato”, “marxismo”, “expropiación”, “nacionalización”, “ahorro”, “cooperación”, “popular”, “empatía”, “fraternidad”, “conmiseración”, “deliberación”, “mandato”, “revocación”, “nosotros”…
Otras quedaron bajo permanente vigilancia: “izquierda”, “democracia”, “reparto”, “representación”, “estado”, “honorabilidad”, “regulación”, “ley”, “impuesto”, “injusticia”, “derechos”, “abuso”, “memoria”, “plurinacionalidad”, “reivindicación”, “despojo”, “Araucanía”, “ideología”, “comunidad”…
Otras, las desgraciadas de antaño, se hicieron literalmente “las lindas”, para salir perfumaditas a escena: “militarizar”, “privatizar”, “empresario”, “capital”, “crédito”, “copago”, “deuda”, “competitividad”, “mercado”, “lucro”, “negocio”, “oferta”, “demanda”, “mercancía”, “ganancia”, “consumo”, “cliente”, “economía”, “emprendimiento”, “éxito”, “policía”, “yo”, “mío”…
Otras a su vez, fueron importadas desde la metrópoli y reformateadas en clave fashion-neoliberal junto a las desgraciadas de antaño: “marketing”, “managment”, “target”, “spread”,“Mall”, “link”, “tips”, “winner”, “looser”, “delivery”, “gym”, “casting”, “cofee break”, “Know how”, “mansplaining”…
Son muchos, sino cientos los sapos que esta “democracia cosmética” nos ha hecho tragar. Indolente, por no decir “caraderaja”, esta infame casta política-empresarial no tiene el más mínimo problema de operar a diestra y siniestra con la ley de Moraga, sobre todo cuando “el que caga”, es el mas débil, el más precarizado, el mas viejo, el más joven, el más niño. Es más, los ordenan en prioridades, haciéndolos competir entre ellos mismos por unos putos pesos, mientras la cota mil, con la guata y los bolsillos llenos, se regocija en sus casitas calefaccionadas mientras ve nevar.
Una mentira mas de estos malnacidos, vende patria y sinvergüenzas, es insistir que en Chile “no hay recursos”, cuando si los hay, pero están mal administrados, repartidos y mal recaudados. Hace rato, que hasta nos privatizaron el agua, mientras muchos veíamos fútbol por la tele o íbamos al mall. El reparto de la historia bajo un guionista y un director, con figuras y figurantes, héroes y malvados, tiene relación en Chile, con la privatización del país y su historia, con la privatización de la palabra.
Artículos Relacionados
¿Sabe porqué es feriado el 31 de octubre en Chile?
por Pablo Burgess
18 años atrás 17 min lectura
Los traidores a Assange
por John Pilger (Australia)
3 años atrás 8 min lectura
“¡Otra Iglesia es posible!… pero sin cómplices ni encubridores”
por Comunidad de Laicas y Laicos –Diócesis de Iquique (Chile)
8 años atrás 6 min lectura
¿Cómo derrotar los monopolios mediáticos sin afectar a la libertad de expresión? El caso de Bolivia
por John M. Ackerman (México)
8 años atrás 4 min lectura
Libro «Rebelión en Valparaíso», un regalo para nuestros lectores
por Redacción de piensaChile
5 años atrás 3 min lectura
A rechazar la Cumbre Fascista y de Ultraderecha en Santiago el jueves 3 de septiembre
por Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores (Chile)
5 horas atrás
26 de agosto de 2026
Llamamos a concentrarnos el jueves 3 de septiembre, a las 18:00 horas, en Alameda con Paseo Ahumada, para expresar nuestro más enérgico repudio a esta cumbre fascista y a la ultraderecha internacional que la promueve.
Cerimedo vs. LatAm: quién paga la tecnología de la mentira y cómo funciona
por Inna Afinogenova (México)
8 horas atrás
26 de agosto de 2026
En este capítulo de La Base América Latina, Inna Afinogenova analiza el caso Fernando Cerimedo como ventana a una estructura mucho más amplia: la maquinaria digital de la ultraderecha latinoamericana, sus granjas de bots, sus campañas de desinformación y su capacidad para falsificar el debate público.
Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover
por Taleb Alisalem (Sahara Occidental)
2 días atrás
Imagen superior: Imagen de la frontera del lado marroquí del Tarajal. (EFE) 24 de agosto de 2026 El analista y activista saharaui explica la estrategia de Rabat con las ciudades…
Colombia / Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular
por Anónimo
3 días atrás
23 de agosto de 2026
Lo que nació como experiencia localizada de resistencia empezó a convertirse en un lenguaje nacional de solidaridad. No se contagió únicamente una emoción; se contagió una manera de organizar la vida.