Valparaiso, la receta del Movimiento Ciudadano: “Hazte cargo de lo que dices, aprende a cogobernar”

5 noviembre 2016

Marcelo Mellado en picada contra el PC: “A estas alturas, son un partido de centro derecha”

Escritor barre con analistas y medios que ningunearon la candidatura de Jorge SharpDespués del triunfo en Valparaíso, el Pacto Urbano La Matriz (movimiento que dio origen a la candidatura) tuvo un gran alivio: “Menos mal, ¡menos mal que en lo que construimos no estuvo el PC! ¡Qué bueno que ellos se fueron con los malos!”. Aseguran que, si bien el PC ha rentado desde el punto de vista del negocio político, “si hubieran estado con nosotros, nada hubiera funcionado. Todo se hubiera ido a la mierda”.

“Me siento endulzado por el odio”, confiesa el escritor, con su típica mezcla de histeria, sinceridad y digresión, dejando clarito que no tiene intención alguna de postular a un cargo. Que lo suyo es la literatura.

“El Partido Comunista siempre fue: yo voy adelante, ustedes se las arreglan atrás. Esa voluntad hegemonista siempre lo determinó, pero no existiendo eso, la cosa funcionó bastante bien para nosotros”, explica uno de los miembros más mediáticos del movimiento que nació en 2015 y que, desde la iglesia del párroco Gonzalo Bravo, inició un trabajo que finalmente redundó en la victoria de Sharp en Valparaíso.

El ninguneo no es lo único que colma su precaria paciencia: es el matonaje de la intendencia y del gobierno, “pero especialmente el deseo que tiene la derecha y la derecha (porque son lo mismo) de que todo esto se destruya, de que cualquier posibilidad fuera de ellos caiga en el fracaso (…) No hay peor enemigo que el que está herido de muerte”.

-En tu última columna hablaste de los analistas políticos con mucho odio, porque no eran capaces de leer los nuevos signos del quehacer micropolítico de las localidades.

– Son inservibles. Los sacan de las universidades cuando hay catástrofes, al igual que sacan a los geólogos cuando hay terremotos, y lo único que hacen es hablar de lo hablable, es decir, de Santiago y sus alrededores. Yo les digo: ¡váyanse a la mierda! Lo que es vivir en Santiago, en dos malditas comunas, de Las Condes a Providencia. Para ellos, fuera del duopolio, no existe nada.

-No obstante, ustedes lograron levantar un candidato fuera de la lógica del duopolio.

Sí, pero el ninguneo es insoportable. Imagínate la paranoia, desde que no se van a tirar los fuegos artificiales, hasta el matonaje de la intendencia y el gobierno. Además, hay que aguantar la estupidez de las redes sociales, todo ese fascismo interno, de los tipos que te están diciendo hípster, simplificado, elite, en fin, todo ese sentido común fascistoide. A ver, vivimos en un periodo en el que si tú quiebras la regularidad política, es algo insufrible y hay que matarlo.

-¿Les molesta que los traten de elite?

– Já, já, já. Si nos acusan de elite porque hacemos una alianza de clases, ¡es increíble! No hemos ni asumido y ya es un fracaso, todo ya fue, fue un fracaso. Es bien impresionante cómo se mueve el sentido común a partir del manejo perverso de las comunicaciones. Es como que ya hay que empezar a asumir que se vive una especie de democracia tortuosa, y que la política es sucedáneo del odio; eso hay que asumirlo, porque uno quiere matar y todos queremos matarnos y lo importante es que existen las fiscalizaciones para no cometer crímenes; y la política son fantasías criminales que tú no dices, la política está signada por el fracaso y por la torpeza, pero también por la patología y la enfermedad, y hay que dejarlo bien claro: nosotros no vamos a estar ajenos a eso.

-¿Quieres decir que se van a terminar “vendiendo”?

-Nosotros tenemos que fiscalizarnos, hay que dejar un testimonio de estar fuera de la criminalidad política que maneja esa otra elite. Nosotros, probablemente, estamos armando otra elite, que ojala sea fiscalizada por la misma gente que es parte de ella. Probablemente se van a reproducir ciertas patologías, eso es predecible; lo importante es que podamos generar una especie de sistema lo más saludable posible, de ejercicio de la ciudadanía, no es ningún invento: es reiterar fórmulas de vitalidad, de calidad de vida. Insisto, no estamos proponiendo nada nuevo, nada espectacular.

-¿Y cómo lo van a aterrizar, una vez instalados en el poder?

-La idea es ejercer un cogobierno responsable, para que no sea un democratismo boludo. Y esto del cogobierno no quiere decir que vamos a hacer lo que las bases quieran, ¡las bases a veces no quieren nada! O a veces quieren, como en San Antonio, construir un mall, porque existe un modelo picantoso para todo, de ser como Santiago. Lo otro es que hay detalles, temas de arrastre, que tienen que ver con cuestión municipal, así que lo primero que tienes que hacer es auditorías, pagarle a operadores políticos, es decir, te metes a un mundo que ya está enmierdado por la corruptela de años del duopolio. Ahí vamos a necesitar operatividad y creatividad política. Y te lo digo, no tenemos la varita mágica, pero sí voluntad de trabajo y equipo.

-¿A qué elite perteneces?

-Yo pertenezco a la elite rasca, a los que ganan poca plata. No tengo nada que ver con la raza oligarca de los perros, para los que hacer negocios significa despreciar a la población. Me refiero a Lagos y Piñera. Yo creo, tengo mi sensación –y aquí me meto en la ficción– de que por algo existe ese mito de que Lagos es hijo de Alessandri. El mito dice que, de alguna manera, “Alessandri volverá”. ¡Eso decían cuando salió Allende, pero ahora es con Lagos! Al menos, dice que volverá como espíritu. Como entidad política, ese señor es despreciable, y Piñera es un chulo. Ahora, me gustaría imaginar que la derecha económica va a recapacitar y van a optar por no llevar dos candidatos, ¡al menos lleven uno, pero no dos!

-Volviendo a lo que fue la candidatura de Sharp. ¿Por qué no formaron una alianza con el PC?

-¡Menos mal que no lo hicimos! El PC es un partido de centro derecha a estas alturas, y eso comentábamos después de las elecciones: “¡Qué bueno que no armamos esto con ellos, qué bueno que se fueron con los malos!” Además, les ha ido súper bien, desde el punto de vista del negocio político: tienen concejales, alcaldes, parlamentarios. Están bien, y eso fue lo que siempre quisieron: estar en el statu quo y formar parte de la institución. Si hubieran estado con nosotros, todo se hubiera ido a la mierda. El Partido Comunista siempre fue: yo voy adelante, ustedes se las arreglan atrás. Esa voluntad hegemonista siempre lo determinó. La izquierda no puede sustraerse a los modelos de producción de elite: quiere producirlo, eso es por así decirlo, una ley reproductiva

-¿Cuál es el sentir general después del triunfo?

-Estamos todos perseguidos por la sensación de fracaso, un poco por la histeria del enemigo, digamos por la derecha y la derecha, lo que llamamos duopolio: ellos prefieren que todo esto se destruya, que cualquier posibilidad fuera de ellos caiga en el fracaso y en la mediocridad, precisamente para poder mantener su poder. No hay peor enemigo que el que está herido de muerte; digo esto por los niveles de reacción histérica, fascista, del enemigo en Valpo. La sensación es casi como de campaña del terror.

-Pero la idea es seguir replicando el fenómeno…

-Ya se está replicando. En San Antonio quieren que venga Sharp a mostrarles el modelo, quizás hasta vamos a hacer un software ciudadano, que enseñe a hacer política ciudadana, pero para eso la gente tiene que hacerse cargo de sus deberes, no todo es derechos. Lo que dice el movimiento ciudadano es “hazte cargo de lo que dices, aprende a cogobernar”. No te puedes quedar en tu casa esperando a que aparezca un hijo de la iluminación que te solucione los problemas, porque ese hijo es un delincuente, un criminal, un sádico. Hay que transformar la política en algo doméstico y alejarla del gran escenario.

-¿Qué te parece, entonces, que Guillier se ponga la etiqueta ciudadana?

-Eso es una frescura. Todos se están poniendo la marca ciudadanos para que mejore el negocio. Guillier no hace más que apretar el glúteo y hablar, es un locutor que miente, es un tipo que solo viene de la cosa mediática, un conductor de noticias, alguien que habla por escrito, neutro, que inventa. ¿Y dice que está con los movimientos ciudadanos? Hasta Lagos debe haber estado con ellos alguna vez, en la universidad, como todos.

-¿Qué quisiste decir con el “ahora qué chucha hacemos”?

-Yo dije esa frase cuando sentí que habían alarmas de triunfo. Tiene que ver con una cita de Lenin, de su libro que lleva ese nombre. La pregunta es cómo hacemos para que la comunidad haga esto con nosotros, cómo podemos hacer ciudad, cómo habitamos este lugar. El problema es arrebatarle Valparaíso a los poderes fácticos, a los políticos alienados con dichos poderes.

*Fuente: El Mostrador

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  • Patricia Lagunas

    El Partido Comunista ha sido muy fuerte siempre, las me acuerdo de la epoca de la UP era el que organzaba grandes manifestaciones, el que dirigia los trabajos voluntarios, habia una organizacion increiblemente buena, el apoyo mas grande para Allende era el PC.