La voz de la abstención, los “fusibles” del neo liberalismo

La atomización del poder de los ciudadanos se inició como un proceso sistemático a nivel planetario, el que ha ido traspasando gran parte del poder que le corresponde a los ciudadanos, cada vez que vota, a través de normativas legales, tanto nacionales como internacionales, que canalizan  hacia la aristocracia política y financiera las decisiones que nos corresponden, respecto de asuntos que son vitales para nuestra vida. Ahí están los tratados de libre comercio, los acuerdos bilaterales, las concesiones mineras, los derechos de agua, los desechos tóxicos, etc.

El resultado ha sido la decepción ciudadana por falta de credibilidad en la clase política, efecto que se ratificó en las recientes elecciones municipales.  Los ciudadanos se dan cuenta del doble estándar en los discursos de los líderes políticos, dicen una cosa pero hacen otra. Un discurso que además no podrán cumplir porque no calza con la realidad mundial.  Han hecho de todo para reventar el cobre de Chile. Son cuantiosas las pérdidas que han logrado las “geniales” decisiones de los altos directivos de Codelco, que indefectiblemente llegan después de ocupar los más importantes cargos en las grandes transnacionales mineras.

La clave del porqué ocurre ello está en la conexión política. También  ocurre con la actual Ministra de Minería Aurora Williams B. No sabemos cómo se gestó su nombramiento, pero si sabemos que antes fue gerente de Administración y Finanzas de Antofagasta Terminal Internacional (ATI) controlada por el grupo Luksic, conglomerado que, a través de Antofagasta Minerals, opera diversos yacimientos, como Tesoro, Michilla o Los Pelambres. Patricio Bustamante, investigador en Arqueoastronomía, señala con mucha razón, “Sale Bachelet y entra Lagos, pero el poder sigue en manos de Luksic.  Luksic y su gente en el gobierno se están llevando Chile para la casa, llenándose los bolsillos y dejando solo basurales tóxicos por doquier”. La verdad es que yo creo que somos los ciudadanos quienes nos estamos quedando sin casa y sin país.

Que el Ministro del Interior Mario Fernández diga, “la decisión a la larga, va a ser entre Lagos y Piñera; lo otro es fantasía”  y luego para disculparse diga que fue una conversación “off de record”, agrava más sus dichos, porque no sólo es un “téngase presente para los otros líderes políticos”, es una bofetada al pueblo, porque nos están diciendo en vivo y en directo por quien deberemos  votar, y luego se extrañan por la gran abstención.

Hoy mismo, después de conseguir la Alcaldía de Providencia, Evelyn Matthei, twitteó, “por mí que ojala si hay un candidato claro, ni siquiera hubiera primarias”.  Con esas palabras, con una clara alusión a Piñera, da una señal en el mismo sentido.  Las expresiones de Jorge Burgos, ex Ministro del Interior, molesto porque la gente no fue a votar, invoca el regreso de la obligación a votar y enfatizó que el candidato D. J. Méndez en Valparaíso,  es “una persona que decía que cuando vivía en Suecia se demoraba 3 o  4 minutos en abrir un auto que no era de él”.

Si un buen número de personas votó por D. J. Méndez, fue por su  espontaneidad, su sencillez, no están eligiendo su pasado.  Y claro, no es “políticamente correcto”,  decir  que abrió autos en 3 o 4 minutos. ¿Cuántos políticos que emitieron boletas ideológicamente falsas por cientos de millones de pesos admitieron que metieron la mano? Ninguno, todos han dicho que no han cometidos actos ilícitos, esa es la diferencia con D. J. Méndez, su transparencia permite saber quién es, pero la negación de los políticos no los hace mejores que Méndez.

Ya advierten que la alta abstención es la ganadora, sin embargo, nada cambiará. Algunos harán un dramático llamado del peligro que acecha a la democracia, elevarán la retórica y  derramarán lágrimas de cocodrilo para regresar al voto obligatorio, sin embargo, lo central, la propuesta política que debiera movilizar al pueblo no está y no quieren hacer primarias limpias, honestas, transparentes que surjan desde la base.  En la derecha gritaban su triunfo y los más sectarios, decían que era una derrota que obligaba a cambiar las reformas del  gobierno. No quieren entender que ése juego que hacen produce rechazo. Participó un tercio de los votantes, y de ese tercio, la mitad corresponde a la derecha, y con ese artilugio político, quieren imponer su ideología de más neo liberalismo.

La decepción política en Estados Unidos la encarna Donald Trump, porque a Hillary Clinton se le hacen serios cuestionamientos por sus nexos con la banca y los grandes empresarios. La paradoja es que ella probablemente sea electa Presidente de Estados Unidos, precisamente porque Donald Trump se impuso en el Partido Republicano y no maneja los códigos de, “lo políticamente correcto”, que de otra forma, tal vez el cuadro sería diferente.  La clave está en entender el tipo de liderazgo que practica Donald Trump, un “deslenguado” en términos simples que dice lo que piensa  y no tiene filtros internos, aunque su programa de gobierno y algunas actitudes personales generan fuerte rechazo.

En el Reino Unido, la libra esterlina sube después de que un abogado del gobierno británico dijera que era muy probable que el parlamento tenga que ratificar cualquier acuerdo para sacar al Reino Unido fuera de la UE, es decir, no fue suficiente la participación de los 33.577.342 de personas que votaron, una participación del 72% de los ciudadanos que ahora debe ser ratificada o modificada por un pequeño grupo de políticos, respecto de una decisión que fue tomada por el pueblo, sin importar si la misma fue correcta o no.

Lo que ocurre en la economía y las finanzas tiene que ver con este mismo tipo de situaciones y menos con respecto a teoría económica, salvo que para el ciudadano común es mucho más difícil distinguir la delgada línea entre el dinero y el poder político. La persona está obligada a sufrir  todos los efectos de las decisiones que hacen los políticos, un ser aislado y sin poder. El modelo neo liberal le asigna el rol de “fusible” a cada persona y en cuyas espaldas descansa todo el peso de las empresas y su poder para asegurar las utilidades, traspasando el riesgo a los ciudadano que deben sufrir la psicosis de ser asaltado o robado producto de la crisis económica que aumenta la delincuencia. El que tiene trabajo vive la inseguridad de perderlo al año o dos de conseguirlo, los desplazados del mercado laboral no tienen ningún ingreso y venden lo que sea en la calle.

¿Cómo está recibiendo la gente el impacto de la crisis? 1.485.000 personas en Chile componen la legión de personas “fusibles” que sub emplea el modelo, un 16 % de la fuerza de trabajo por cuenta propia que sigue aumentando. Otra gran cantidad ya no busca trabajo porque no podrá trabajar nunca más, no tuvieron ninguna opción para re-capacitarse y están dañados psicológicamente después de tantos años sin trabajar, son los “fusible reventados”, el factor trabajo estable y bien remunerado escasea aquí y en todo el mundo.

La época en que la productividad requería de más trabajadores para producir en el menor tiempo posible cambió a una productividad basada en la tecnología que se logra concentrando el  capital. La globalización derribó los altos costos en los países desarrollados y creó un drama en los países pobres o en desarrollo, donde aún había industrias o manufacturas  rentables. La destrucción de trabajo es sistémica y ha llegado a niveles tan altos, como para dejar a un sencillo vendedor de carbón cesante.

El próximo paso es la caída del costo de producción en el sector de los servicios. Partirá cuando el costo sea el adecuado para instalar robots que hablan y tienen la misma capacidad para hacer la labor de un humano, sea  en el IRS (Internal Revenue Service), de EE UU., en el SII o el Registro Civil de Chile o en muchas ventanillas de atención de público del sector privado, hotelería, información, etc.  Será el fin del sector servicio, la misma actividad que en el caso de EE UU., es responsable del  70 % del PIB, en la cual se destruirán millones de puestos de trabajo en Norteamérica, además de otras partes del mundo.

También será el comienzo de una crisis muy compleja, más que en la actualidad. Hoy los desplazamientos desde la manufactura y la producción industrial se han concentrado en una productividad basada en plantas robotizadas, donde apenas trabaja un puñado de ingenieros.  Lo que se desconoce del futuro son los efectos y las convulsiones que puedan surgir en la población que se desplazará del sector servicio. El cierre de fronteras físicas, económicas y financieras puede volverse una norma que escriba el epitafio a la globalización. Si alguien cree que se trata de una exageración, es cuestión de ver los vehículos sin conductor que se están probando en diversas partes y como se preparan las compañías de seguro para enfrentar el  desafío de responder frente a un vehículo sin chofer.

El capital se concentró y como consecuencia, concentró las fabricas, las usinas de acero y los grandes complejos industriales automotrices que producen más de 20 millones de vehículos anuales como China, donde están  los costos y las condiciones más favorables para producir, sin embargo, las decisiones de estos grandes sistemas productivos también se concentraron en manos del 1% de los dueños del gran capital, los más ricos. A nadie le importa donde están las instalaciones ni el idioma que hablan los trabajadores. La producción de las fábricas fuera de las fronteras de Estados Unidos sufre la paradoja que, con cada alza del dólar y los aumentos de las tasas que vendrán, más se aleja la posibilidad de crear trabajos estables  y el regreso de la industria a Estados Unidos.

China ha sido clave para mantener baja la inflación a nivel mundial por su masiva producción de bajo costo, sin embargo, la actividad económica acumula mucha deuda.  La deuda total de China aumentó a 220% de su PIB y se estima que la banca requiere una inyección de US$ 2 billones para limpiar el sector, parte del cual corresponde a una enorme inversión en capital de producción que no es rentable y otro por su enorme capacidad ociosa instalada que deberán amortizar para hacer la pérdida. Parte de ello está ocurriendo con la devaluación del yuan, sin embargo, los excesos de dinero han formado burbujas que harán sentir su efecto en el mundo.

Es bueno recordar que en EE UU el patrimonio neto aumentó de US$ 57,9 billones en el segundo trimestres del  2010, a una impresionante cifra de US$ 89 billones en el segundo trimestre de 2016 y todo sigue sin mejorías notorias.   La diferencia entre la Depresión de 1929 con la crisis actual, es que antes efectivamente fue de sobreproducción y hoy  es de capacidad productiva, con un elemento en común que es la falta de demanda o subconsumo. La solución aplicada por el modelo neo liberal de cerrar fábricas, despedir gente, concentrar los recursos, achicar el Estado, recortar los beneficios sociales, etc., nos lleva a la pregunta, ¿hasta cuándo?  No hay fecha, es para siempre. Para la visión del capitalismo neo liberal estos son ajuste para adecuar sus negocios en el ámbito competitivo, por lo tanto, concentrar el mercado en una menor cantidad de población, los elegidos que señala  A. Smith.

La bonanza de otras décadas, el crédito masivo sin fronteras no regresará, porque los grandes recursos naturales finitos y de bajo costo se despilfarraron a través de la asignación del mercado concentrando capital donde existe rentabilidad y demanda, la cual sigue la senda hacia los sectores más acomodados. El lujo asiático de la ciudad de Dubai es el resultado de concentrar miles de millones de barriles que fueron pagados con altos precios el barril de petróleo, que previo a la crisis del 2008 llego a casi US$ 140 el barril, el cual también pagamos en Chile.

Christine Lagarde  directora de FMI pide “medidas estructurales que estimulen el consumo y la inversión” a la vez que el mismo FMI señala que la productividad tiene que aumentar para que el crecimiento repunte. Lo único esperable con tal raciocinio es que un robot consuma en los restaurantes y salga de vacaciones. Lo que recomiendan es una contradicción, es el mismo círculo vicioso instalado en Latinoamérica, América del Norte, Europa, Asia donde se expresa la política monetaria expansiva que no resuelve el problema de la demanda. Los puestos de trabajo caen y los salarios aumentan muy poco. Aumentar la productividad genera  más desempleo estructural porque no se contratan personas, se instalan robots, un círculo vicioso infinito.

Con el  90% de los medios de EE.UU. bajo  el control de seis grandes mega-corporaciones, los estadounidenses no tienen idea de lo mal que está el sistema financiero de Estados Unidos. Según el modelo, para que aumente la riqueza, se requiere consumir más energía y realizar las actividades, sin embargo, pese a que subió el patrimonio neto a US$ 89 billones, el consumo neto de energía bajó. En el II trimestre 2016 fue de 96,5 trillones de Btu, menor que en el II trimestre 2010 que fue de 97,4 trillones de Btu, que fue cuando el patrimonio sumó US$ 57,9 billones como indicamos más arriba. ¿Cómo se explica esta distorsión en 16 años? La verdad está en las decenas de billones de dólares emitidos por la FED y otros bancos centrales para generar liquidez mundial.

La relación entre hegemonía y dólar tensiona al mundo político y al económico. La primera es indispensable para sostener un dólar que pierde valor, y un dólar débil pone en riesgo la hegemonía.  Son los mismos dólares que la FED facilita a bajísimo costo a los bancos y que luego estos prestan a las transnacionales para invertir en países emergentes o subdesarrollados. Una parte importante se convierte en deuda soberana que los países pobres colocan en los mercados pactados en dólares, los cuales caen en la trampa de la deuda que deberán pagar con un dólar y tasas más altas fijadas por la banca y una elite de políticos instalados en Nueva York, Washington o Wall Street. Producir más por menos dólares completa el ciclo que traspasa la riqueza de los más pobres a los más ricos, como lo hacen con el cobre.

Las dudas subsisten porque los resultados no han sido alentadores hasta ahora. La presidenta de la FED, Janet Yellen, dijo esta semana que el banco central de EE.UU. podría permitir que la inflación superara el objetivo, es decir, ahora el sí que si, parece que tampoco ocurrirá tan pronto, porque la inflación subyacente está focalizada en algunos sectores como la vivienda y los combustibles, pero no en las remuneraciones. Los precios de los bienes duraderos presenta un descenso del  2,3% en el último año, la continuación de una tendencia de 20 años de caída.

La tendencia en la producción industrial en Estados Unidos viene declinando consistentemente desde el 2010 y si revisamos la capacidad productiva de Estados Unidos, desde principios de 1970 presenta una línea gráfica continua que declina de 89% a 76% en el 2016.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que cada vez que escuchemos a los profetas profesionales sobre cómo crearán un nuevo futuro para el país, preguntemos incisivamente de donde vendrá el dinero, porque el problema no está en el gasto, sino en el ingreso, en especial, cuando ha hecho todo lo posible para saquear el cobre. Preguntemos  sobre los detalles del financiamiento, y si no hay una respuesta clara, olvídelo y busque otro.

Queda la sensación, a propósito del rechazo a las AFPs, que el pueblo tiene una opción y está aprendiendo a manejarse a través de la redes, un fenómeno nuevo, masivo  y transversal que está permitiendo unir a los individuos creando serios dolores de cabeza a los que se benefician invirtiendo el dinero ajeno. El surgimiento de la organización desde las bases puede cambiar el orden del poder. Los cambios que se generan desde la base, son equivalentes a una revolución y aunque habrá quienes intentarán parar sus efectos penalizando estas iniciativas, cuando los cambios son masivos y desde la base, no se pueden detener.

Mario Briones R.

Artículo publicado en Análisis, Politica y etiquetado , , , , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.