La danza de Shiva y la aporía regeneradora del siglo XXI

NdR.: Aporía1. f. Fil. Enunciado que expresa  o que contiene una inviabilidad de orden racional. (Definición de la RAE)

La milenaria cultura de India explica el Nacimiento, Conservación y Muerte del Universo y, por extensión, de todas las civilizaciones a través del relevo de tres dioses: Brahma (Creación); Vishnú (Conservación) y Shiva (Destrucción)[1]. Nada se escapa a su inexorable ley: Todas las épocas han pasado o pasarán por esos ciclos. ¿En qué fase se encuentra la Era del capitalismo  depredador tras el Crash de 2008 y la creciente rebeldía civil que se palpa por doquier?

Existe un pensamiento generalizado de que estamos al final de una época en la que las  agonizantes estructuras de poder no acaban de morir, y las semillas de un cambio  histórico no terminan de germinar. Es como si el espíritu regenerador -y justificadamente rebelde de las nuevas generaciones-[2] se intentase aplastar presentándolo como una amenaza tercermundista que podría terminar con todos los logros de nuestra incivilizada civilización.

Algunos creen que ha llegado la hora de Shiva, que con su temible danza tritura todo lo que ya no sirve o ha dejado de tener sentido. Tras dejarlo todo reducido a cenizas, su hermano Brahma crea una nueva sociedad acorde con los cambios que demandan los tiempos. Esta comunidad puede ser mejor o peor que la anterior, eso depende del alma de sus arquitectos. Luego le tocará a Vishnú  su preservación, hasta que venga el “dios de los tres ojos”[3] y todo vuelva a empezar.

El advenimiento de esta nueva época lo explica muy bien, entre otros pensadores, el físico belga Jean Bricmont[4] en su artículo “In Memoriam, Vietnam”, publicado en mayo de 2012 en el diario francés “Le Gran Soir”[5]:

La lucha de los vietnamitas fue el principal movimiento de liberación del siglo XX, la descolonización. Concienció a una gran parte de nuestros jóvenes occidentales de la tremenda violencia de nuestras democracias en todo el mundo. En su lucha por la independencia nacional, los vietnamitas lucharon por toda la humanidad (..) Después de 1968 la toma de conciencia ha ido desapareciendo poco a poco, disolviéndose en la ideología de los Derechos Humanos, el subjetivismo, la post modernidad y el conflicto continuo de las identidades.

Ya que el texto de Bricmont invita a escribir un libro no un minúsculo análisis, me centraré sólo en dos reflexiones: La crisis de las identidades (nacionales e individuales), y la disolución de la conciencia (social e individual) en el papel, cada vez más empapado y, por tanto, borroso, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Respecto a las crisis de las identidades, que obligan a las personas y a los pueblos a reinventarse continuamente, citaré sólo dos ejemplos antagónicos: el individuo que se aferra a sus raíces, creencias, bandera, patria -y que siente terror por el cambio-,  y “el nuevo habitante planetario” (que aborrece las fronteras, desconfía de los poderes dominantes, incluyendo las religiones que idiotizan, etc.,) que aspira a convertirse en un ciudadano cosmopolita.

La disolución de la conciencia social en la borrosa y molestosa Declaración Universal de los DDHH, forma parte de una estrategia, -bien diseñada en los centros de poder-, que tiende a acallar voces y a presentarnos la actual democracia como el mejor de los sistemas posibles. La ética, la virtud, la dignidad y el crecimiento económico neoliberal son excluyentes. Aquel que crea que el éxito del capitalismo y la acumulación de riqueza garantizan la protección y aplicación de los Derechos Humanos, es un ingenuo, un hipócrita o un hijo de la gran fruta.

Numerosos pensadores, economistas, intelectuales, etc, piensan que Shiva está a punto de iniciar su danza destructora y regeneradora, y que veremos algo nuevo, a no ser que el 1% de la población mundial, que posee el 99% de la riqueza de todo el planeta[6], demuestre a las masas que se alcanzará, con duros sacrificios y paciencia asesina, el anhelado bienestar social que “la maldita izquierda populista” podría malograr.

Para terminar citemos al ex ministro de Finanzas griego Yannis Varoufakis, quien estima que  el Crash del 2008 supone un punto de inflexión en el derrumbe del sistema global diseñado por Estados Unidos, país al que considera el gran enemigo de los movimientos sociales que desean construir un sistema económico basado en la justicia social. En su “El Minotauro Global” dice:

Nada nos humaniza tanto como la aporía, ese estado de intensa perplejidad en que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos; cuando, de repente, quedamos atrapados en un punto muerto, sin poder explicar lo que ven nuestros ojos, lo que tocan nuestros dedos, lo que oyen nuestros oídos” (..) Hemos entrado en un estado de tangible aporía compartida (..) ¿Cómo responder a lo que dicen los políticos cuando los ojos y los oídos le gritan al cerebro?: ¡Eso no es verdad! ¡Las cosas no son así! ¡Lo que yo veo y oigo nada tiene que ver con lo que dicen! [7].

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para advertirnos de la dispersión de los agentes del cambio y de la  acerada unión de los hombres y mujeres que veneran el vuelo de los buitres que se ceban en las altas montañas de los sueños imposibles. ¡Basta ya! ¡La imaginación al poder! ¡Otra sociedad es posible!

 

Notas:

[1] Los tres dioses forman La Sagrada Trimurti, una especie de Santísima Trinidad, pero con un trasfondo mucho más profundo, no sólo científico sino también  metafísico.

[2] Aquí es necesario recordar que en el referendo griego, del pasado 5 de julio, más del 80% de los jóvenes de 18 a 24 años, dijeron “NO” a los rescates e imposiciones de la Troika.

[3] Otro de los nombres de Shiva.

[4] Jean Bricmont (1952), “anarquista liberal”, argumenta que “el cuestionamiento de la creencia en Dios pone en duda la legitimidad de las estructuras de poder, y sus métodos de imposición  y coerción”.  Bricmont es un acérrimo defensor de Noam Chomski, lingüista, filósofo y activista político estadounidense que ha vertido duras críticas contra el capitalismo y el imperialismo EEUU. Chomski denunció, entre otras cosas, la invasión estadounidense de Vietnam.

[5] Le Gran Soir, al igual que El Salmón Contracorriente, es un medio de comunicación que ofrece información alternativa a la prensa del “establishment”.

[6] Según un reciente informe del Credit Suisse, una de las entidades más fiables del momento en asuntos de estadística.

[7] El Minotauro Global PP. 19, 21, 37. (Ed. DEBOLSILLO)

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