Caso SQM: El “caiga quien caiga” de la Nueva Mayoría, a la vuelta de la esquina

Sábado 21 de marzo 2015
La Nueva Mayoría está inquieta. Los rumores suenan cada vez más fuerte y pese a que nadie se atreve a confirmar algún nombre o establecer alguna denuncia concreta, la arista Soquimich del Caso Penta estaría pronta a estallar, apuntando a diversos personeros del oficialismo.

Fue el senador Fulvio Rossi, del Partido Socialista, el primero en ser mencionado en esta arista, encabezando una lista que según ha trascendido tendría a muchos más involucrados.

La acción del abogado militante del PPD, Samuel Donoso, cercano a Sergio Bitar y a Guido Girardi, patrocinando al ex gerente de SQM Patricio Contesse, hizo pensar en la posibilidad de presiones desde la Nueva Mayoría para evitar esta investigación.

El viernes, además, se registró una división entre el ministro y el subsecretario del Interior sobre las gestiones del Gobierno en la materia, y en las bancadas parlamentarias también existe una partición ya que un grupo plantea que los que hayan incurrido en financiamiento ilegal y eventualmente estén comprometidos con los intereses de los grupos económicos debieran ser sancionados judicial y políticamente.

El diputado del PPD, Pepe Auth refrendó ésta postura a radio Universidad de Chile, afirmando que los partidos “tienen que acompañar a la justicia en esto, y tienen que ser fríos para tomar decisiones, probablemente duras, pero que son imprescindibles para volver a partir. Hay que amputarse para que la gangrena no obligue a cortarse un brazo, una pierna, o simplemente desaparecer”.

El ex presidente del Partido Por la Democracia aseguró que “la solidaridad corporativa tiene que quedar absolutamente fuera”, ya que a su juicio “ese ha sido el principal error de la UDI”.

Varias fuentes de la Nueva Mayoría identifican a “sospechosos” dentro de sus partidos, e incluso algunos personeros aseguran que al interior de los partidos, existen operadores y lobistas, que cumplieron las mismas funciones que se le imputan a Jovino Novoa en la UDI, es decir, que actuaron repartiendo fondos de SQM para diversos candidatos.

El Partido Comunista, asegura que está a favor del “caiga quien caiga”, lo que ya se ha visto en la arremetida del diputado Hugo Gutiérrez en contra del senador Fulvio Rossi y del intendente Michel Cartes.

Entrevistado por esta radio, Hugo Gutiérrez constató la preocupación, la “protección y cobijo” de ciertas personas, pero al igual que otros personeros, emplazó a las autoridades a transparentar la situación de quienes están involucrados en el caso, que según los rumores, incluso ocuparían altos cargos en el Gobierno.

Además, el diputado comunista, reiteró que a su juicio existe una estrategia de protección desde La Moneda hasta el SII que busca generar condiciones para la impunidad de quienes han emitido boletas ideológicamente falsas.

El parlamentario hizo un llamado a asumir la crisis política y, de una vez por todas, cambiar las reglas del juego, es decir, cambiar la Constitución heredada de la dictadura militar.

“No obstante que somos parte de un programa que dice que se requiere una nueva Constitución Política, yo creo que al interior del Gobierno hay personajes que creen que no hay crisis”, señaló Gutiérrez.

Hugo Gutiérrez aseguró que el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy “ha motejado que a todos los que hablan de crisis en realidad están equivocados, que no hay una crisis”, y ante esto lamentó que en La Moneda haya quienes “creen que esto es pasajero, que va a cambiar, que la opinión pública puede ser manipulada. Ellos siempre apuestan a la falta de memoria, apuestan a la amnesia”.

El ruido silencioso del caso Soquimich parece caer como una amenaza sobre los partidos que conforman la Nueva Mayoría (PS, DC, PRSD, PPD, PC e IC) y según fuentes del oficialismo habrá pronto “chivos expiatorios”.

*Fuente: Radio U de Chile

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  • Cada intento de la derecha duopólica por acabar con la crisis de representatividad del régimen, ahondada por los casos Caval, Penta y Soquimich, han sido infructuosos. Ello a pesar de que se trata continuamente de buscar una salida negociada desde la cúspide del poder. En ese sentido debemos entender la renuncia del hijo de Bachelet y las disculpas de la UDI, el cambio del fiscal Gajardo o las audiencias que dejaron en prisión preventiva a cuatro imputados, que, aunque llevó oxígeno a ese escándalo en particular, resaltó la impunidad de los parlamentarios. Por último, no faltaron las medidas cautelares presentadas ante el Tribunal Constitucional para frenar este asunto.

    Lo que dificulta un cierre por arriba, es que, aunque marginalmente, entre nosotros se activa una indignación que produce un clima de efervescencia, de compromiso y de politización a gran escala. De hecho fue uno de los patrones quien advirtió que entre el 80% y el 85% de los chilenos rechaza las actuales instituciones. No es menor el dato porque en todos lados surgen manifestaciones, paros, marchas y reclamos que aunque todavía no logramos articular detrás de un proyecto de país inclusivo y democrático, sí se convierten en el germen del poder popular. Y precisamente es esa participación y compromiso de los trabajadores la base de la (r)evolución que permanece en el tiempo.