La mentira, la codicia y la guerra nos llevan al caos

Todavía me acuerdo de ese antiguo chiste que habla sobre un personaje muy conspicuo que se va a confesar. El cura le pregunta por sus pecados, y el contesta: “Fuera de Mentir, Robar y Matar, cosas que un caballero no hace, póngale todo el resto.”

Parece que estamos muy lejos de las épocas en que los caballeros pensaban que si hacían alguna de esas tres cosas, no eran caballeros de verdad. Deben haber sido los Caballeros del Rey Arturo, porque lo que es ahora la Mentira, el Robo y el Matar, aunque no sea con la propia mano, son los hobbies preferidos de la Humanidad y también de los que se dicen caballeros.

La guerra, como ser, se ha convertido en el mejor negocio de los Imperios para salir de sus depresiones económicas. Tanto así que un artículo que leí decía ingenuamente que como el PIB de USA había disminuido el 2.9% el primer Semestre de este año, los expertos económicos decían que lo más probable es que este país inventara una nueva guerra para mejorar su economía.

Y nadie se desmaya, ni se despeina, ni siquiera ese 43% de gringos que cree que el mundo fue creado en 6 días hace menos de 10.000 años. Que para creer eso hay que ser bastante biblificado, y tener los 10 Mandamientos en la punta de la uña y sentir el ojo de Jehová arriba del catre.

Para armar una buena guerra hay que Mentir. Hay que inventar un falso testimonio y publicarlo en diarios, Facebook y Twitter, así como quién no quiere la cosa.

Como ser, se cae un avión en Ucrania, y aparecen twitters de un señor que no lo conoce ni su padre, diciendo cualquier cosa. Entonces los ojos se vuelven a Moscú y emplazan a Putin por la prensa aduciendo como prueba las redes sociales. Y como tiene cara de ruso, diferente a las nuestras, puede ser el malo de la película.

Este se defiende pidiendo expertos internacionales, haciendo análisis de lo que aparece en el radar, pero las personas ya dan su veredicto. Los rusos estaban detrás de esto; aunque nadie sabe muy bien que ganan los rusos echando abajo un avión de pasajeros. Parte de la masa se conformará con esas declaraciones, que aunque se desdigan, el primer impacto quedará grabado.

Y un porcentaje de la población aprobará la idea de que los rectores morales del mundo le den una lección a Putin lanzándoles un par de bombas atómicas.

Los que somos más viejos y conocemos varias guerras que comenzaron con mentiras, o encubriendo verdades, dudamos de todo. Incluso de un supuesto culpable de lanzar bombas en el Metro que apareció en el Mercurio y que ahora quiere demandar al diario por calumnia.

Y amparados en la mentira y el encubrimiento, se agitan las masas para tener respaldo para matar y saquear a los países con la venia de muchos.

Pero en la base de todo está la mentira, mecanismo por el cual se pierde la confianza en el resto de la humanidad. Los presidentes, los ministros, los sacerdotes, los hombres de negocios, los científicos mienten con un descaro único. Se comercializa alimentos o remedios a sabiendas de sus contraindicaciones. Se contaminan poblaciones con residuos venenosos, y se niega a pie juntillas el conocimiento de lo que se está esparciendo. Se vende el puesto de Presidente con un programa que después no se cumple. Se reza el rosario con una mano y con la otra se realizan perversidades.

“El ladrón (el diablo) no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Robar, matar y destruir…en ese orden.

El Evangelio de Juan pone estas palabras en boca de Jesús. Sabias palabras porque reflejan exactamente los tres puntales de la peor naturaleza humana, esa capaz de destruir todo con tal de apoderarse de las riquezas de los demás.

Además añade en otro párrafo acerca de la cualidad de mentiroso que tiene esta personificación del lado sombrío de la humanidad.

Yo he venido para que tengan vida….Si, pero dando buenos consejos, que de no seguirse, nos vamos al hoyo ya que este mundo no es una película ni una telenovela en que al final todo se arregla, así como por arte de magia. Este es un proceso a cargo nuestro, o lo arreglamos nosotros o nos vamos a buena parte..

Esa forma de confianza en una mano invisible, como la del mercado, que va a enderezar nuestros rumbos, es una suposición peligrosa. Si no pregúntenle a los dinosaurios, amos del mundo por 600 millones de años y desaparecieron de un plumazo sin mano que los rescatara.

Porque en este momento el mundo se pasó de rosca. Las potencias buscan la guerra como si los hubiera invadido un espíritu infernal. Los militares están listos para usar sus armas, e incitados por los políticos se unen al coro que persigue la guerra.

¿Por qué se abandona el diálogo? ¿Por qué la guerra? Porque la potencia más grande ya no produce bienes y servicios suficientes, produce armamentos, ojivas nucleares, drones, bombas racimo y con eso mueve su economía. Y los Bancos de los cuales depende la industria armamentista, necesitan ganar, ganar y ganar.

Están obesos y enfermos de codicia, y juegan con la vida humana sin asco, como una manga de ludópatas en el Casino.

Y nuestros políticos sufren de contagio de desvergüenza. Mientras bombardean Gaza y nosotros nos horrorizamos, ellos pueden estar vendiendo nuestro país al Imperio, mientras revuelven la salsa de tomate en alguna cocina de la casa del Padrino.

Y como dijo un mini prócer: No todos entran en la cocina …donde se cuece el destino del país.

Julio 2014

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