Alexis Tsipras: "La democracia no puede ser chantajeada"
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, aseguró que el referéndum de hoy «no tiene vencedores ni vencidos», sino que es una «victoria en si mismo», pues ha probado que la «democracia no puede ser chantajeada».
La lección de democracia del “catalizador griego”
Con la decisión del gobierno y el Parlamento griego de convocar el próximo 5 de julio a un referendo para que los ciudadanos decidan si aprueban o rechazan el dictado de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) –la Troika-, el gobierno de Syriza ha llevado la cuestión de la crisis de la deuda al lugar que le pertenece, o sea al nivel político de la decisión popular, para que el pueblo decida la crucial cuestión política de si la sociedad existe o no, de si el pueblo es soberano o no.
"Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo"
Luego de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios han emitido en el Eurogrupo de antes de ayer un ultimátum a la democracia griega y a su pueblo. La propuesta de las instituciones incluye: Medidas que conducen a una mayor desregularización del mercado laboral, recortes en las pensiones, más reducciones en los salarios del sector público y un incremento en el IVA de alimentos, restaurantes y turismo, mientras que elimina las exenciones tributarias de las islas griegas.
Lecciones futboleras
Socialistas y comunistas, que alguna vez se plantearon como alternativa al capitalismo, hoy demuestran que no lo son. Y, lo que es peor, que tratan de mantenerse con vida haciendo concesiones en lo que alguna vez fue su ideario. El Partido por la Democracia (PPD) insiste en avanzar sin tranzar, como si tuviera fuerza para hacerlo o como si no supiera que carece de ella. Son la expresión contraria a lo que intentan hacer radicales y democratacristianos. Pareciera que el PPD intenta ocupar el lugar que ha dejado vacante la izquierda por estar en la Moneda y en la calle al mismo tiempo.
Rodrigo Avilés: trágica contradicción entre democracia y neoliberalismo, entre la vida y la muerte
Chile vive hoy una tensión que se expresa cotidianamente en diferentes ámbitos de nuestra vida. Esa tensión tiene que ver con la contradicción cada vez mayor entre, por un lado, el modelo socioeconómico heredado de la dictadura cívico-militar bajo el que vivimos y, por otro, la creciente demanda social por un país plenamente democrático. Rodrigo Avilés, dirigente estudiantil de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC, quien se debate en Valparaíso entre la vida y la muerte por las lesiones que sufrió durante la represión policial del 21 de mayo, es hoy un trágico síntoma de esa tensión.
La muerte de la política
Para la dictadura del mercado, la democracia es un aditamento, es un perfume de buena marca, no le es imprescindible, pero es mucho más presentable que las tiranías de seguridad nacional No es en el Parlamento, ni en los ejecutivos, casi autocráticos, en América Latina el campo donde se resuelve, no sólo los problemas económicos, sino también los de salud, educación e, incluso, la ética.
Crisis terminal del capitalismo o crisis terminal de la humanidad
Tenemos que redefinir y materializar palabras como libertad, justicia y democracia, de las que muchas veces se ha perdido la atención, la memoria y la práctica de su significado verbal y actual. Redefinirlas y materializarlas es parte de una tarea universal, pues en un momento de crisis mundial de las ideologías, como el que vivimos, nosotros mismos usamos esas palabras sin ver cómo las hemos redefinido y cómo las hemos materializado.
Manuel Riesco: No podemos dejar que pase más tiempo sin empezar el proceso constituyente
Sábado 2 de mayo 2015 El economista, que integró la Comisión Engel, recalcó que la necesidad de establecer una nueva Constitución es una de las propuestas centrales del informe…
¡Verdad, justicia y democracia ahora!
Chile vive una crisis institucional de enormes dimensiones, cuyo rasgo central es que sus responsables vienen compartiendo el mismo tiempo histórico desde los años 60 del siglo XX; tiempo signado por odios, violencia, traiciones y dolores. Una crisis que arrastra consigo a generaciones incapaces de superar con solvencia moral las encrucijadas que exige construir un orden democrático, no podrá ser resuelta por los caminos institucionales establecidos antes, por quienes no tuvieron el valor para enfrentar o aplicar justicia.
Democracia elitaria o democracia popular: El peligro de la reactualización del apartheid político – social de la transición
A lo que le temían en los años ochenta –y al parecer también hoy– algunas franjas del progresismo es a la posibilidad de una práctica democrática de masas, la que podría devenir en la jubilación de la generación de la transición por la vía de una autorepresentación política de los movimientos sociales populares. Y esto no ha sido ni entonces ni ahora una posición utópica o teoricista, por muy difícil que haya sido su aplicación (ni pensar su triunfo) en los años ochenta.