Los partidos neofascistas como el FPÖ no creen en la democracia
La interrelación entre el neoliberalismo y el neofascismo está siendo constantemente señalada, y así es. Sin embargo, el problema no radica en la interpretación teórica sino en la lucha práctica hacia una alternativa política en Europa, que vincule los derechos humanos universales, la democracia y la libertad con el respeto de los derechos y la dignidad de los hombres y mujeres que tienen que vender su fuerza de trabajo en la industria, los servicios o la economía del cuidado, independientemente del color de su piel, su nación o su confesión religiosa.
¿Por qué callan los corderos? ¿Cómo manipulan nuestra opinión y nuestra indignación?
Para salvar la democracia, primero hay que entender de qué padece.
Para Aristóteles, la democracia ya tenía un error de construcción: si el voto de cada persona tiene el mismo peso, ¿cómo se puede evitar que el ejército de los desposeídos expropie a los pocos ricos?. La respuesta de los padres fundadores norteamericanos, como Madison, a esto fue clara: se necesitaba una forma de democracia que permitiera a los dueños del país gobernar de facto, sin que esto lo advirtieran las masas desposeídas: nació así la «democracia representativa» y su núcleo no ha cambiado hasta hoy.
Feliz Año, a todos los que de verdad aman la Patria
Feliz año, este año, para ti, para todos
los hombres, y las tierras, Araucanía amada.
Entre tú y mi existencia hay esta noche nueva
que nos separa, y bosques y ríos y caminos.
Pero hacia ti, pequeña patria mía,
como un caballo oscuro mi corazón galopa:
entro por sus desiertos de pura geografía,
paso los valles verdes donde la uva acumula
sus verdes alcoholes, el mar de sus racimos.
Entro en tus pueblos de jardín cerrado,
blancos como camelias en el agrio
olor de tus bodegas, y penetro
como un madero al agua de los ríos que tiemblan
trepidando y cantando con labios desbordados.
El Congreso del Frente Amplio (Uruguay) en el estadio de las utopías
En medio de tantas derrotas, golpes, asesinatos, noticias negras en este continente, hoy nos llega una noticia que nos hace sentir que la lucha continúa. Este fin de semana el FA celebrará algo más que un rito y cumplirá mucho más que una formalidad, a pesar de practicarlo con regular tradición. Dará fin a un largo proceso de elaboración colectiva del puntilloso programa de gobierno para el quinquenio que se sucederá a la elección presidencial del año entrante. Algo muy infrecuente -aunque no inédito- en las experiencias históricas de izquierdas y progresismos.
Boaventura de Sousa Santos: “Las izquierdas tienen que acabar con sus dogmatismos y aislacionismos y tener conciencia que en este ciclo reaccionario”
Esta ola reaccionaria es diferente a otras, intenta acabar con la distinción entre dictadura y democracia. La democracia liberal no se sabe defender de los antidemócratas, de los antisistema como Trump o Bolsonaro que se aprovechan del sistema. Se destruye la opinión pública con falsas noticias que transforman al adversario en enemigo; con el adversario se discute, al enemigo se destruye.
Bolsonaro y los ensayos reversibles de democracia
“Todo lo que creíamos haber logrado en materia de reconocimiento de los derechos humanos, valoración de la democracia, respeto a los derechos de los consumidores y, al menos, a la seguridad de las mujeres; todo lo que creímos que era un piso para avanzar en una convivencia más amable y hacia un sistema político menos corrupto, son apenas aproximaciones y ensayos reversibles de democracia”.
Radio U. de Chile y Comisión Chilena de DDHH convocan a debate sobre soberanía
Después de La Haya: Soberanía y Derechos Humanos. ¿Una relación problemática para Chile?
“Lamentablemente, el tema de los derechos humanos está asociado a las violaciones ocurridas a partir de 1973, pero la doctrina de derechos humanos dice relación, fundamentalmente, con la democracia a la que aspiramos. O sea, la relación entre democracia y derechos humanos es fundamental y ciertamente estamos preocupados de eso”,
II. La Democracia amenazada. ¿Hacia dónde vamos?
Si bien no estamos dentro de una Democracia perfecta o tal como la desearíamos, como individuos podemos ejercer nuestra libertad para expresarnos, para crear, para pensar, para elegir, para creer, para educar, etc., aunque pudiéramos chocar con los límites de esa libertad si traspasáramos ciertos límites. Y es que nuestra libertad, como bien sabemos, termina donde comienza la libertad de otros.
¿Somos tan libres en el lugar de trabajo? ¿Podríamos ser tan libres como para vender nuestro trabajo? ¿Podríamos ser tan libres como para expresarnos dentro de un Medio de Comunicación?
Brasil: Democracia o fascismo, esa es la cuestión
Lo que está en juego es la democracia en Brasil. La necesidad de construir una alternativa válida para disputar con el candidato de la extrema derecha la elección parece ser el desafío en la recta final de la elección. Un mayor retroceso democrático en Brasil si gana Bolsonaro tendrá repercusiones en todo el continente.
La historia reciente nos enseña lo que sucedió después del golpe en Brasil en 1964 cuándo inventaron la ‘amenaza comunista’ representada por el gobierno Joao Goulart. Cualquier coincidencia con la situación actual no es casualidad, sino la estrategia del poder económico y sectores pro imperialistas de las fuerzas armadas para subordinar a América Latina al control norteamericano. En palabras de Henry Kissinger “hacia donde vaya Brasil, irá Latinoamérica”.
Demandas de transformación: patriarcado y colonialismo
La escasa oposición que recibe lo que va de gobierno de Sebastián Piñera, desde una mirada simple puede atribuirse a dos males políticos existentes: el escepticismo de la ciudadanía cansada de las traiciones de la clase política; y el relativismo, muchas justificado en el argumento de que un tercer gobierno de Bachelet, o algo similar, no representa una alternativa muy diferente. Claramente el aparente abandono de la vida política encuentra su justificación en que las últimas alianzas de gobierno confluyen a favor de la clase explotadora manteniendo la estructura de explotación e injusticia en desmedro de la clase explotada.