Siria: guerra mediática y freedom fighters (I parte)
por José Stensleger (México)
14 años atrás 4 min lectura
La crisis política de Siria nos permite retomar la inquietud planteada a inicios del año pasado, cuando en Túnez y El Cairo cayeron los gobiernos dictatoriales de Zine Abidine Ben Alí y de Hosni Mubarak: ¿ya no importa a quién beneficia o perjudica una insurrección? (Egipto y la toma del cielo por asalto, La Jornada, 16/2/11).
En las grandes tragedias humanas, nada más fácil que estar contra los unos o los otros, y nada más cómodo que optar por la neutralidad, o el desgarrado esnobismo british del colega Robert Fisk, quien a raíz de la masacre en la localidad de Houla, asegura: Pronto olvidaremos el nuevo horror en Siria (La Jornada, 29/5/12).
¿A quiénes tenía en mente el corresponsal del diario inglés The Independent? Con su proverbial talento literario, Fisk mezcló caóticamente todas las masacres que hubo durante 30 años en el mundo árabe, y dio por sentado que sus lectores están muy al tanto de lo que acontece en Siria, país donde Lawrence de Arabia dejó de ser un romántico agente del Foreign Office.
Aludiendo a la matanza de Houla, Fisk dice: “El paralelismo con Argelia es estremecedor (…), y estábamos muy preocupados de que insurgentes estilo Al Qaeda se adueñaran de Argelia, así es que al final Estados Unidos apoyó a los militares argelinos del mismo modo que los rusos apoyan hoy a los militares sirios (…) sí es una guerra civil”. ¿Entendió? Yo tampoco.
En asuntos de guerra, el término estremecedor suena perfecto. ¿Qué otra sensación depara cualquier masacre de civiles inermes, con mujeres violadas y niños degollados? En los manuales (occidentales) de estilo al uso, las expresiones son muy floridas: ataques indiscriminados contra la población inerme, contexto de violencia generalizada, ensangrentada nación, condenar la violencia venga de donde venga, etcétera.
Insertas en la llamada guerra mediática, vertidas al alimón, todas esas expresiones permiten que las mentes de Occidente se conviertan en un pandemónium semántico y verbal: Yugoslavia y Afganistán, Irak, Líbano y Sudán, Palestina y Libia. ¿Qué más da? La guerra.
Sin embargo, y en el caso de Siria, resulta interesante atender lo previsto en su blog por el analista español Juanlu González: El objetivo final es organizar una nueva campaña de bombardeos como la que lograron en Libia con intoxicaciones similares; pero necesitan aún más manipulación mediática, y no creo que vaya a tener lugar a no ser que haya una gran atención por parte de los medios de comunicación sobre una masacre.
Echando mano a cables deWikileaks, Juanlu repara en que el Pentágono reconocía en diciembre pasado: “los rebeldes sirios son bien pocos (no hay mucho del Ejército Sirio de Liberación que entrenar en estos momentos)…”, admitiendo sin pudor que trabajan con total descaro en el país:
“Las operaciones que se están llevando a cabo se realizan sin prudencia (sic), y al contar con la colaboración delictiva (sic) de toda la prensa occidental, pueden desestabilizar al país con la complicidad de unos medios que se encargan de lavar el cerebro de la opinión pública con absoluta impunidad…”
Sigue: Que las fuerzas alauitas (N de la R, del gobierno de Bashar Assad) colapsen por dentro, pero vendiéndolas como acto de represión del régimen que pretende que renuncie a su propia y legítima defensa, vendiéndola como actos de represión contra su propia población.
En todo caso, Juanlu concluye que es difícil crear una situación como la de Libia porque “…la población siria y su ejército están muy cohesionados, el apoyo de la población a los sublevados en armas es mínimo y, sobre todo, porque es bien complicado que las brigadas mediáticas engañen a todos todo el tiempo”.
En un estudio sobre existencialismo y alienación literaria, el crítico estadunidense Sydney Finkelstein se detuvo en una novela corta de William Styron (La larga marcha, 1952). Una de las pocas que, a su juicio, registró el impacto de la guerra de Corea (1950-53).
Finkelstein subraya que en el curso de aquella guerra se avivó en la población “…una histeria tal como no se había creído necesaria durante la Segunda Guerra Mundial. En la guerra antifascista no había habido una política de contestar a la brutalidad fascista con una brutalidad e inhumanidad semejante”.
El hecho de que la guerra de Corea fuese contra el comunismo, y de que el comunismo era por su propia naturalezala peor de las barbaries, llevó a que cualquier táctica bárbara quedaba justificada. Básicamente, la novela de Styron describe la nueva despreocupación por la vida humana, y la brutalidad del entrenamiento militar.
En sintonía, el dramaturgo John Osborne escribió años después en la revista Life: Estamos obligando a nuestros hombres en el campo de batalla a actos del más completo salvajismo.
Seguiremos, en las siguientes entregas, desmenuzando el papel de la guerra mediática en Siria, y el de los nuevos actores militares que las potencias occidentales empezaron a dar cuerda en Libia: los freedom fighters, los mercenarios.
*Fuente: La Jornada
Artículos Relacionados
“Cuba siempre quiso dialogar, el que no quería dialogar era EEUU”
por Atilio Borón (Argentina)
12 años atrás 1 min lectura
“No somos sólo 16.000 alumnos somos 16.000 familias devastadas por un robo y una mala gestión”
por Mercedes Gabriela Jorquera Leal (Chile)
14 años atrás 3 min lectura
La Teología de la Liberación respira
por Juan G. Bedoya (España)
13 años atrás 13 min lectura
Volodia fue actor de ese tiempo de inteligencia y sueños posibles
por Carlos Ernesto Sánchez (Chile)
19 años atrás 3 min lectura
El documental Naza y a la verdadera saga observada con respecto a su proyección en Costa Rica: algunos apuntes
por Nicolas Boeglin (Costa Rica)
1 día atrás
26 de octubre de 2026
La desesperación de las actuales autoridades de Israel es tal con respecto al contenido de este documental, que han prohibido su proyección en Israel, han propuesto una ley que retire la nacionalidad a cualquier periodista que critique el ejército israelí y han anunciado que sancionarán a los militares que dieron sus testimonios.
El “Pueblo Unido” en portugués, en apoyo a la campaña de @LulaOficial
por piensaChile
1 día atrás
26 de octubre de 2026
24 de octubre de 2026
Emociona escuchar «El pueblo unido» en portugués, como canción de apoyo a la lucha que da el Presidente Lula contra el bolsonarismo, el neofacismo brasilero. Vayan para él nuestras mejores vibras y que mañana el triunfo sea del pueblo brasilero, de los pueblos latinoamericanos.
El documental Naza y a la verdadera saga observada con respecto a su proyección en Costa Rica: algunos apuntes
por Nicolas Boeglin (Costa Rica)
1 día atrás
26 de octubre de 2026
La desesperación de las actuales autoridades de Israel es tal con respecto al contenido de este documental, que han prohibido su proyección en Israel, han propuesto una ley que retire la nacionalidad a cualquier periodista que critique el ejército israelí y han anunciado que sancionarán a los militares que dieron sus testimonios.
Piden al gobierno de Chile retroceder en su apoyo al ocupante marroquí del Sáhara Occidental
por Crónica Digital
2 semanas atrás
13 de octubre de 2026
Los manifestantes reiteraron su plena solidaridad con el pueblo saharaui, la República Árabe Saharaui Democrática, el Frente Polisario y su presidente y secretario general, Brahim Ghali, así como con todas las víctimas saharauis de censura, persecución, torturas, exilio y otros apremios ilegítimos en los territorios ocupados por el Reino de Marruecos.