La ultraderecha justifica un nuevo Golpe de Estado
por Enrique Villanueva Molina (Chile)
11 meses atrás 5 min lectura
11 de julio de 2025
Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario uno de los candidatos presidenciales de la derecha chilena, dice que “apoyaría un nuevo golpe de Estado y propone proscribir al Partido Comunista “, mientras el derechista José Antonio Kast, del Partido Republicano promete indultar a los presos de Punta Peuco alegando los problemas de edad y salud de los criminales recluidos. Por su parte Evelin Matthei la candidata de Chile Vamos, la principal coalición política de la derecha, aseguró que «no había otra alternativa» que el golpe de estado y que era «inevitable que hubiese muertos», agregando que “Íbamos derecho a Cuba».
Mas allá de las explicaciones de los y la involucrada, sus declaraciones que incitan al odio reivindican la herencia de la dictadura y justifican los crímenes de lesa humanidad que cometieron los militares en ese periodo, son afirmaciones que evidencian su participación en el golpe de estado, alegando que la alianza civil militar golpista de la cual formaron parte y que derrocó a un gobierno democrático “salvo a Chile del comunismo”. Algo que no es nuevo, por cinco décadas y más, la derecha, dueña absoluta de los medios de comunicación social instalaron esta versión vulgar y mentirosa que “los militares intervinieron para salvar al país de caer en una dictadura comunista”.
Una mentira que al momento en que fue instaurada como la justificación del golpe de estado, convirtió, en primer lugar, la verdad en algo dudoso y segundo, impuso la impunidad protectora para los causantes del pasado doloroso que vivieron los chilenos y chilenas, lo que hasta nuestros días tuvo profundas implicaciones en la confianza y las relaciones humanas. Junto con ello, han intentado deshumanizar la violencia ordenada y ejercida por la cúpula civil militar, hablando de “la intervención o del pronunciamiento militar, “de un gobierno militar”, eludiendo calificar a Pinochet como dictador y a su régimen como dictadura, protegiendo de esta manera a los militares que en su nombre aterrorizaron a nuestro pueblo, calificándoles de salvadores de la patria.
Amparados en ese pasado oscuro aparecen hoy estos nuevos cultores del odio y persecutores acérrimo de quienes piensan distinto, fanáticos que nos traen a la memoria a Pinochet, Leigh, Merino, Contreras y a la oficialidad militar comprometida con los brutales crímenes que cometieron, quienes inventaron una guerra para “combatir al comunismo, exterminar el marxismo y a los marxistas”, lo que termino en una ocupación militar del país y en una cacería cobarde en contra de la izquierda chilena, reprimiendo a miles de personas desarmadas, torturadas o aniquiladas en centros de detención y tortura.
Por todo esto las declaraciones de Kaiser, Kast y Matthei, son un insulto a nuestra inteligencia y principalmente para los familiares de los asesinados y desaparecidos, no es admisible que hagan de la tragedia que significo el golpe de estado y la dictadura para la mayoría de los chilenos y chilenas, una alegoría barata, menos que amenacen diciendo que están disponibles para “apoyar un nuevo golpe de estado”.
Para quienes fuimos militares oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas de Chile, que nos opusimos a participar de la ocupación militar que la dictadura le impuso al país a sangre y fuego, que provoco la persecución, la represión, el fusilamiento y la desaparición de personas emplazamos al gobierno, a la justicia, al parlamento, a terminar con estos llamados negacionistas y de odio. Sabemos porque lo vivimos y fuimos testigos de ello que cuando la derecha se declara dispuesta a un nuevo golpe de estado lo que hace es validar la oscura doctrina de la seguridad nacional, alentando la persecución del “enemigo interno” “para preservar la seguridad nacional”, es decir, el acoso contra del ciudadano y ciudadana identificados como “agentes del desorden y de la violencia”. No se puede olvidar que bajo estas premisas doctrinarias se han formado a generaciones de oficiales y suboficiales de las FFAA y carabineros. Una doctrina militar (aún vigente) que está fundamentada en el desprecio de la política, del movimiento obrero, del sindicalismo, de la organización estudiantil, de los partidos de izquierda y de la organización social progresista, a los que se les calificó antes (y califica) como antipatriotas y enemigos de Chile y de las FF AA.
Finalmente, es sabido que el anticomunismo que alienta la derecha es un componente principal de la estrategia política y de su discurso, el que siempre fue utilizado para movilizar a sus bases y para justificar acciones políticas, incluyendo la represión y la persecución de líderes y militantes de izquierda. Pero el anticomunismo no es una exclusividad de la derecha, es también adoptado por sectores de la centroizquierda, por dirigentes políticos, quienes de manera más sutil o instrumental lo emplean como una forma de diferenciarse de la izquierda, en este caso intentando desconocer el triunfo electoral de la candidata comunista acusándola de radicalizar o de polarizar al país.
Que la visión obtusa de sociedad que la derecha quiere imponer, que sobrevive entre dos fronteras ideológicas, reduciendo todo a la contradicción entre el amigo y el enemigo interno no prolifere, porque por definición cierra u obstaculiza las puertas a una apertura democrática, solo sobrevive agudizando conflictos y negando los que crearon en el pasado, que es la corriente que viene viajando desde el norte del mundo.
Lo que es cada vez más claro, es que la derecha falta de argumentos, con opiniones que salen y validan en su trinchera, lo que pretende es volver al pasado, convertir Chile en un país de amigos y enemigos instalando el odio como desestabilizador social. Una realidad vivida que hace cincuenta años nos llevó a una espiral que desemboco en la tiranía y en el reino del miedo.
-El autor de este artículo, Enrique Villanueva M., es Suboficial expulsado de la Fach en 1973 por oponerse al golpe de estado
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