Brasil: El golpe parlamentario y la estrategia de la derecha
por Rafael Luis Gumucio Rivas, padre (Chile)
10 años atrás 3 min lectura
Como se preveía a la luz de los acontecimientos de los últimos días, el senado brasileño aprobó por 55 contra 22 votos el inicio del juicio político contra la Presidenta Dilma Rousseff, el cual debe ser analizado desde distintas aristas:
La primera arista se refiere a la relación entre un juicio político y el régimen presidencial. En el caso del parlamentarismo y del semipresidencialismo basta con la censura para poner fin a un gobierno – no faltan hoy los ciudadanos españoles que quisieran un juicio político ´a la manera latinoamericana´ y estadounidense para enviar a la justicia a Mariano Rajoy, jefe del partido político más corrupto de Europa, el PP -; el problema de la incapacidad del presidencialismo para enfrentar las crisis políticas sigue siendo un tema fundamental, pues en varios casos, entre ellos el de Brasil en que el conflicto no se limita sólo a una crisis de gobernabilidad, sino que se extiende a todo el sistema político.
La segunda arista dice relación con que la derecha brasilera no se repone aún de la derrota en la última elección presidencial (2014), razón por la cual busca nuevas vías – entre ellas, y quizás la más importante, el golpe parlamentario contra el gobierno legítimamente elegido – pues por la salida electoral parece casi imposible, máxime si se presenta Inácio Lula da Silva para las de 2018.
La tercera arista es el alto nivel de corrupción de la mayoría de integrantes de la casta política y empresarial brasilera – más del 70% de los diputados y senadores han sido imputados por la justicia por la mezcla entre la política y los negocios <incluso, Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados, suspendido recientemente por la justicia por corrupción, fue el principal impulsor del inicio y desarrollo del juicio político contra la Presidenta Rouseff> – que están utilizando instancias formalmente constitucionales para esconder el grado de podredumbre al cual han llegado. En el fondo, a mi modo de ver, la corrupción es consubstancial a la democracia bancaria, cuyo supuesto fundamental es la sumisión de la actividad política al empresariado financiero y mercantil.
La cuarta arista se refiere a la grave crisis económica que enfrenta Brasil: en pocos años la octava economía del mundo ha sido golpeada por una recesión, con índices negativos menos del 3%, además de una alta inflación, situación que ha puesto en peligro los enormes avances en políticas sociales llevadas a cabo por los Presidentes Lula y Rousseff y el Partido de los Trabajadores.
La quinta arista está marcada por la campaña de los medios de comunicación – casi en su totalidad en manos de la derecha financiera y empresarial – que han jugado un rol fundamental en la campaña de desprestigio al gobierno del Partido de los Trabajadores.
Una vez aprobado el inicio del impeachment, el vicepresidente, Michel Temer, deberá asumir la jefatura del gobierno durante seis meses, como está consignado en la Constitución. Este período será decisivo en la política brasilera, pues Temer, seguramente, intentará implementar una política regresiva, al gusto del empresariado y de la derecha, a fin de revertir los avances de los sucesivos gobiernos progresistas del PT y, además, preparar el terreno para la instalación de un gobierno de derecha.
Inácio Lula Da Silva tomará el mando de una campaña popular para defender los avances en materia social y, a la vez, denunciar la escasa fundamentación jurídica de este juicio político. Estos seis meses serán decisivos para retomar el protagonismo del Partido de los Trabajadores, como también emprender la renovación de una izquierda que estaba perdiendo, en forma creciente, su inserción en los movimientos sociales y, de esta manera, recuperar la confianza y los horizontes de esperanza.
Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)
12/05/2016
Artículos Relacionados
EE.UU.: A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios
por Sergio Rodríguez Gelfenstein (Chile)
7 años atrás 7 min lectura
A propósito de la alianza Falabella con D. y S.
por Finn R. Samsing A. (Chile)
19 años atrás 13 min lectura
Minsal reporta a la OMS una cifra de fallecidos más alta que la informada a diario en Chile
por Nicolás Sepúlveda (Chile)
6 años atrás 9 min lectura
¿Los medios españoles preparando la derrota o preparando un golpe en Venezuela?
por Ángeles Diez (España)
13 años atrás 10 min lectura
Las amenazas de Trump en América Latina son una oportunidad para China
por Ander Sierra (España)
2 años atrás 6 min lectura
3 Comentarios
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Carácter social de la élite política planetaria
por Manuel Acuña Asenjo (Estocolmo, Suecia)
10 horas atrás
30 de agosto de 2026
El sadismo es, también, un rasgo distintivo de gran parte de la elite política planetaria. Y como este rasgo no se presenta solo sino acoplado a su anverso ─el masoquismo─ encontramos uniones perfectas en grupos sociales ansiosos de ser conducidos por estos energúmenos que se realizan en la sumisión de sus seguidores.
El destino de un hombre
por Serguéi Bondarchuk
1 día atrás
29 de agosto de 2026
La película cuenta el destino del soldado ruso Andréi Sokolov, quien sufrió todo tipo de penurias durante la Segunda Guerra Mundialː las dificultades inherentes a la guerra y al cautiverio, perdió a su familia, pero fue capaz de mantener el honor y la dignidad, y por encima de todo un corazón amable y comprensivo que a pesar de todo aún es capaz de amar sinceramente.
El puente del fosfato: anatomía de una infiltración, ¿con Chile como laboratorio?
por José Manuel Rivero
1 día atrás
29 de agosto de 2026
Chile es el laboratorio perfecto: nunca ha reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pero su intercambio con Rabat ya roza los 80 millones de dólares y negocia el primer acuerdo comercial de su historia con un país africano, todo ello sostenido sobre la base material del fosfato.
Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover
por Taleb Alisalem (Sahara Occidental)
6 días atrás
Imagen superior: Imagen de la frontera del lado marroquí del Tarajal. (EFE) 24 de agosto de 2026 El analista y activista saharaui explica la estrategia de Rabat con las ciudades…
En la coyuntura política del Brasil actual con el caso Rousseff, lo que hay que entender y que muchos no lllegan a ello, es que los juicios políticos son políticos, no criminales, y se deciden políticamente, nos guste o no nos guste. Si se tratara de casos criminales, estarían en los tribunales de justicia. Al respecto, cabe notar que la Constitución Venezolana abrobada por Chávez, también incluye la posibilidad de juzgar políticamente al Presidente y Maduro ha declarado que de aprobarse uno en su contra, acatará la decisión correspondiente. Lo que está en juego es la democracia representativa, no la democracia popular, la que nunca ha sido institucionalizada en ningún país de América Latina ni el mundo. Ni siquiera en Cuba y mucho menos en la ex Unión Soviética pues los partidos únicos dejan fuera toda disidencia a ellos.
Hola
señor gfwestphal
Leo en su Comentario:
– “lo que hay que entender es que los juicios políticos son políticos,
y se deciden políticamente”-
…………………
Ok! Pero:
– “¿no habría que entender -también y primero- que los juicios políticos son juicios,
y se deciden judicialmente?
Tiene toda la razón, don Oscar Varela! Y el tribunal competente es el Senado de Brasil en el caso en cuestion, según la Constitución de ese país. Recuerde al respecto, que los tribunales de justicia brasileros han rechazado todos los recursos que presentó Rousseff. El tema es político, como bien dice el comentario inicial y como tal, está sujeto a celebración cuando gusta, como en el caso del impeachment de Nixon, y también a repudio, cuando no gusta.
Respecto al caso Rousseff y el Partido de los Trabajadores que la apoya, le recomiendo leer el artículo de Chomsky publicado en este medio: «“La corrupción fue tan grande en Sudamérica que se desacreditaron a sí mismos y desperdiciaron grandes oportunidades”.
Lo peor de todo es que la corrupción a que se refiere Chomsky mete en el mismo saco a los «izquierdistas corruptos» y a los izquierdistas honestos, muchos de los cuales defienden a los primeros haciéndose un daño irreparable a sí mismos y al conjunto de la izquierda latinoamericana –otra cuestión política de tremenda miopía y estupidez estratégica.
Lo que la auténtica izquierda tendría que hacer es separar aguas de la corrupción.
P.S. No por nada Bachelet es amiguis de Rousseff –uña y mugre política!