Pitucos con plata. Capítulo V: El crucero de los siúticos
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
11 años atrás 4 min lectura
En la historia de Chile los siúticos siempre han sido estigmatizados: el Presidente Domingo Santamaría rechazó un gabinete ministerial, presentado por don José Francisco Vergara, por la sola razón de estar compuestos de puros siúticos; don José Manuel Balmaceda fue expulsado del Club de la Unión por favorecer también a los siúticos; en el siglo XX los radicales representaron a los siúticos arribistas, y luego les siguieron los democratacristianos.
En el patio trasero neoliberal el ser siútico consiste en asimilarse a los yanquis: hablar todo el día de Nueva York, Miami y San Francisco, fingir un acento anglosajón – como el ex Presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada – o haber ocupado un cargo en Naciones Unidas o en la OEA, o simplemente gente adinerada que puede darse el lujo de vacacionar en el país del norte – no quisiera ofender a la Presidenta de Chile, pero desde que ocupó un puesto en la ONU la encuentro un poco agringada -.
La UDI no logra equiparar su propio PentaGate – que tiene a este partido prácticamente destruido – con el ridículo crucero de los siúticos, que sólo puede demostrar cierto arribismo de algunos personajes de la Nueva Mayoría, pero que, a mi parecer, no hay nada de presunto delito, del cual la acusa la UDI, y por más esfuerzos que haga, jamás lo logrará.
La verdad es que me sentí tentado de cambiar el título de esta serie dejando de lado el de “Pitucos con plata”, por el de la última serenata de la genial orquesta del Titanic, pues pienso que más allá del hundimiento de la derecha a raíz del Penta-UDI – lo que en cierto grado es positivo para la democracia, pues la UDI sigue siendo un partido dictatorial, según el mandato de su jefe y de su maestro, Pinochet y Guzmán Errázuriz, respectivamente – estamos en una crisis estructural de la frágil democracia, tan dificultosamente conquistada.
En la historia de Chile, dos veces ha sido rechazada la derecha por la soberanía popular: la primera, en 1965, en que liberales y conservadores alcanzaron apenas un 12% de los sufragios, logrando reciclarse en el nuevo Partido Nacional, de características militaristas y fascistas que, en elecciones sucesivas, logró un promedio del 20% de los votos – podría constatarse gran capacidad de resiliencia de la derecha -; la segunda, en la actualidad que, a mi modo de ver, la recuperación va a ser mucho más difícil, pues hay un desprestigio generalizado y consciente de la ciudadanía respecto a los poderes fácticos que apoyan a la derecha, entre ellos el empresariado, la iglesia católica y, como si esta realidad no bastara, muy poca gente cree en las instituciones – el Congreso, los partidos políticos, el poder judicial, todas estas instituciones con menos de un 20% de credibilidad -.
No es grave que desaparezca la derecha, tampoco que no exista oposición, pues estamos acostumbrados a una monarquía presidencial absoluta, no somos una democracia, sino timocracia – gobierno de quienes poseen un determinado capital o cierto tipo de propiedades – y, como puede verse en la UDI, no es más que una sucursal del holding Penta, en consecuencia, sería muy fácil reemplazar a la derecha por algunos personajes claves de la Concertación – Andrés Velasco, Gutenberg Martínez, José Joaquín Brunner, Mariana Aylwin…-, pero el problema es de otro calado: estamos ante el dilema de una monarquía sin oposición alguna, que puede gobernar muchos años más si no se convoca a una Asamblea Constituyente o, simplemente, la destrucción de la democracia representativa y su reemplazo por un populismo de carácter plebiscitario, no muy distinto de lo que podemos llamar “una especie de bonapartismo”, en consecuencia, es imprescindible hoy, no mañana, fundar la república – uso este término porque fue destruida en 1973 – que permita la existencia de una democracia basada en el federalismo, la separación de poderes – el semipresidencialismo – y derechos sociales garantizados constitucionalmente.
Vivimos en un país en que los ciudadanos deben elegir entre dos malas teleseries: “Pitucos con plata” o el “crucero de los siúticos arribistas”. Es de esperar que no alcancen a tocar “el último tango” de la orquesta del Titanic.
19/01/2015
Artículos Relacionados
¿Globalización o globocolonización?
por Frei Betto (ALAI - Brasil)
20 años atrás 5 min lectura
Por qué el golpe de estado en Honduras no triunfará ni debe hacerlo
por Robert E. White (EE.UU.)
17 años atrás 4 min lectura
¿Por qué Victor Chanfreau debería sentir respeto por «la institucionalidad»?
por Pedro Matta Lemoine (Chile)
6 años atrás 2 min lectura
Chile un país a medio construir a medio terminar
por Pablo Varas (Chile)
15 años atrás 5 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Chas Freeman: La guerra contra Irán podría acabar con la república estadounidense
por Glenn Diesen - Chas Freeman (EE.UU.)
16 mins atrás
01 de marzo de 2026
El embajador Chas Freeman analiza el ataque de Estados Unidos a Irán. En una guerra de desgaste, Irán podría resistir más que Estados Unidos, y la crisis derivada de la falta de una victoria podría destruir la república estadounidense.
El Sionismo une a Kast y Zaliasnik
por Pablo Jofré Leal (Chile)
50 mins atrás
01 de marzo de 2026
La designación del abogado Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile ante los territorios palestinos ocupados revela más que un simple nombramiento diplomático. Expone la convergencia política e ideológica entre el presidente electo José Antonio Kast y uno de los principales defensores del sionismo en Chile.
El Sionismo une a Kast y Zaliasnik
por Pablo Jofré Leal (Chile)
50 mins atrás
01 de marzo de 2026
La designación del abogado Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile ante los territorios palestinos ocupados revela más que un simple nombramiento diplomático. Expone la convergencia política e ideológica entre el presidente electo José Antonio Kast y uno de los principales defensores del sionismo en Chile.
Los reyes marroquíes que afirmaron no tener soberanía sobre el Sahara Occidental
por Diego R. Cantero (España)
1 hora atrás
01 de marzo de 2026
Se cumple medio siglo desde que España se retiró de su última posesión colonial, el Sahara Occidental, en febrero de 1976. Solo cinco meses antes, el 16 de octubre de 1975, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva en la que afirmaba que, antes de la colonización española, el Sáhara no estuvo bajo soberanía ni de Marruecos ni de Mauritania
Con la imposición del neoliberalismo quien llega al poder es la patronal. Y lo hace de manera absoluta, sin ningún tipo de límites cuando se trata de la defensa de sus privilegios de clase. Lo hizo a través de la fuerza, reprimiendo, asesinando, bombardeando La Moneda, también las poblaciones, los cordones industriales y a cuantos se le opusieran. Violó masivamente los derechos humanos con el convencimiento de que estábamos ante el fin de la historia y de la lucha de clases, creyéndose impune, más allá de las leyes y de las normas de Dios y de los hombres.
Aún cuenta con la iniciativa, todavía puede seguir riéndose de todos nosotros pero no porque tenga la fuerza, no porque goce de una legitimidad a toda prueba, sino por la propia incapacidad de los chilenos, de los que vivimos de un salario, que no logramos organizarnos políticamente. En consecuencia, los únicos que podemos acabar con este festín, con los siúticos, con los pitucos y arribistas, con la hipocresía y con las mentiras de la «democracia» en la medida de lo posible somos los trabajadores, el pueblo organizado, consciente, de pie, movilizado y en constante lucha.