
Por la sonrisa que se les puede ver, se puede deducir que se sienten felices y orgullosas de lo que hacen. Condenamos lo que los nazis hicieron con una parte del pueblo judío en Europa, con aquellos que no pudieron comprar su libertad, pero también condenamos del modo más enérgico lo que hoy hacen.

En todas las religiones, dios es un ser todopoderoso, pero justo y magnánimo. El pueblo judío, perseguido por siglos, sabe que siempre encontró amparo y refugio en toda la región habitada por los pueblos y culturas musulmanas. Fue en los países de “cultura occidental y cristiana”, regida por reyes, zares, gobiernos y dictaduras que se hacen llamar cristianas (católicos, protestantes, ortodoxos, etc.) donde se les persiguió y masacró por miles. ¿Por qué olvidó eso el estado de Israel? (por favor no confundir estado de Israel con judaísmo).
El estado de Israel no puede argumentar que desea y busca la paz cuando educa así a sus nuevas generaciones. Sus gobernates y militares saben que esas bombas no serán arrojadas contra posiciones militares, contra trincheras y bunkers del enemigo. Ellos saben que caerán sobre edificios de vivienda, sobre fábricas, sobre aeropuertos, sobre estanques de agua, etc. La permanencia de un estado en el tiempo está estrechamente unida a la base moral y ética sobre la cual se construye. En la historia de la humanidad no existe estado que haya permanecido en el tiempo sobre la base de la fuerza, la violencia, el terror. Los grandes imperios tuvieron un comienzo y un fin, e Israel también tendrá el suyo, pues la sangre, el odio, la injusticia nunca podrán ser las bases de un edificio sólido. Sobre sus cabezas caerá un día el dolor y la sangre de los inocentes. Caerá sobre sus cabezas la maldición de sus hijos, de sus niños engañados. Y que ese día no haya nadie que diga: “yo no sabía que esto ocurría”.
Las fotos nos fueron enviadas por la Juventud Palestina de Concepción (Chile)
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