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Y había un hombre (que era decir un pueblo)

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11 de septiembre de 2026

 

La historia de un tema que dedicó a Salvador Allende el creador musical de la “Canción con Todos
Crónica Digital
13 junio, 2026

Un encuentro bello y mágico en Corrientes

No hay duda que César Isella fue uno de los grandes músicos de la Argentina. Falleció el 28 de enero de 2021, pero dejó una huella profunda. Fue el autor de la música de “Canción con todos”, considerada como himno de América Latina. Ganó con su composición “El cantar es andar” el certamen folclórico del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 2010. Fue descubridor, padrino y representante de la famosa cantante Soledad Pastorutti.

Sin embargo, es menos conocido que en 1975, luego del Golpe de Estado en Chile, publicó un tema que dedicó al Presidente Salvador Allende, que por razones obvias sobre todo fue conocida en el exterior del país. Considerando que estamos en la víspera del 118 natalicio del Mandatario, el próximo 26 de junio, reconstruimos la historia de esa canción.

CANCION CON TODOS

Los inicios de Isella como solista se remiten a los postulados del “Movimiento del Nuevo Cancionero”, que habían lanzado artistas como Mercedes Sosa en 1963. En esa nueva línea artística, en 1968, lanzó su primer álbum solista llamado “Estoy de Vuelta”, que incluye temas como la bella “Zamba para no morir” de Hamlet Lima Quintana, y también un tango, la conocida “Milonga triste”, de Homero Manzi y Sebastián Piana.

En 1969 compuso la música de “Canción con todos”, a la que el poeta Armando Tejada Gómez puso la letra, tema que en 1990 fue designado por la UNESCO como un Himno de América Latina y traducido a treinta idiomas. En 1999 Estados Unidos adquirió sus derechos para ser analizada en las escuelas secundarias como material de estudio de la música y la cultura latinoamericana.

De su amplia trayectoria creativa es, sin duda, la canción más reconocida y popular en todo el mundo.

Isella ha contó que la primera vez que interpretó “Canción con todos” fue en Chile, en una reunión con el entonces Presidente Eduardo Frei Montalva. En 1995 volvió a interpretar el tema en nuestro país en la Cumbre de Presidentes de Iberoamérica, de la que participaba el Presidente de Chile, Eduardo Frei Ruiz Tagle, hijo del primero. Isella le contó la anécdota.

En el evento internacional, Isella cantó ante los dignatarios la canción y los invitó a cantarla. Entre ellos estaban personalidades que pudieran considerarse irreconciliables como Fidel Castro, Felipe González, Carlos Saúl Menem o el Rey Juan Carlos I de España.

Al año siguiente fue protagonista del Festival “Todas la Voces Todas”, inspirado en la canción, organizado en Quito por el laureado pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. En esta ocasión participaron artistas tales como Mercedes Sosa, León Gieco, Víctor Heredia, Fito Páez, Piero, Alberto Cortez, Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina. De Chile, Inti Illimani, e Isabel Parra, Ángel Parra y Tita Parra. Incluso Alberto Plaza.

En una versión anterior del festival, en su edición del 2003, César Isella la interpretó junto a Buena Vista Social Club.

En la Gran Final del programa televisivo de talentos “La Voz Chile” (2022), fue interpretada por Yordán Matamala y Florencia Santibáñez, acompañados de su coach, Beto Cuevas, el líder de La Ley hasta su última presentación un año después.

Su bien conocida letra es la siguiente: “Salgo a caminar / por la cintura cósmica del sur. / Piso en la región / más vegetal del viento y de la luz. / Siento al caminar / toda la piel de América en mi piel / y anda en mi sangre un río / que libera en mi voz / su caudal. / Sol de alto Perú, / rostro Bolivia, estaño y soledad. / Un verde Brasil besa a mi Chile cobre y mineral. / Subo desde el sur / hacia la entraña América y total. / Pura raíz de un grito destinado a crecer / y a estallar”.

El coro: “Todas las voces, todas / Todas las manos, todas / Toda la sangre puede / ser canción en el viento. / Canta conmigo, canta / hermano americano / Libera tu esperanza / con un grito en la voz”.

EL CANTO A SALVADOR ALLENDE, «Che Salvador, eterno»

El poeta argentino Eduardo Mazo recordó hace unos años en su blog personal: “Fue un once de septiembre del setenta y tres. Un monstruo clavaba sus dientes sobre la piel de un país hermano. Chile se moría en la sangre derramada de Salvador Allende. Esa misma tarde escribí el poema ‘Che Salvador’. A la mañana siguiente lo transcribí en un cartel y lo pegué en una calle céntrica de Buenos Aires. Con el tiempo el poema se hizo canción y bandera de lucha, y me sentí orgulloso. Con el asesino vinieron las crímenes que yo quise combatir con poemas. Y surgió este libro”.

Detalló que “el primer poema fue el dedicado a Salvador Allende; luego, al paso de los días y los acontecimientos que se iban sucediendo en Chile, fueron naciendo los otros versos. El libro fue publicado por primera vez en Argentina en 1974 y veinte años después, en una edición de homenaje a la figura del Presidente Allende y al pueblo de Chile, se reeditó en Barcelona”.

La canción a la que se refería fue la que musicalizó César Isella. El nombre del libro era “Che Salvador”. En la portada, una fotografía, famosa en Chile, en que un militante de la Jefatura Provincial Revolucionaria de los Sin Casa (JPR), entidad vinculada al MIR, se enfrenta con un carabinero. Curiosamente, esta imagen fue usada por la derecha para intentar criminalizar falsamente al Partido Comunista, asegurando falsamente que el civil era parte de la Brigada Ramona Parra. Un dato más: ese mirista engrosa hoy la lista de detenidos desaparecidos.

La primera edición del libro, publicado por “Ediciones May” apareció en Buenos Aires en enero de 1974 y una segunda en agosto de ese mismo año.

En el prólogo indicaba: “Estos poemas fueron escritos como homenaje a la lucha del pueblo chileno, en el centro mismo del dolor que a todos nos llenó el corazón el once de setiembre del sesenta y tres, cuando el fuego que incendiaba La Moneda nos quemaba el ropero y las esperanzas (…) Como militante y como hombre escribí estos poemas”.

Agregaba: “Nadie que sienta en su sangre el caudal de la justicia, puede soslayar su denuncia frente a la salvajería pinochetista. Todos los de este lado del pueblo, nos jugamos en Chile la salvaguarda de la hermandad popular. La solidaridad no tiene formas ad hoc, va desde el llanto íntimo y caliente a los actos más audaces de castigo y justicia. Y nada, absolutamente nada, puede ser pergeñado a espaldas de los muertos heroicos que vibran atrás de la cordillera”. Y concluía: “Chile no se rinde. Como las leyendas, que no se escriben, su victoria, algún día, irá de boca en boca, la diremos al filo de la tarde, y en la mirada de los niños que la escuchen, descubriremos el asombro y el orgullo. Ahora contamos a los muertos, una y mil veces los contamos. La suma nos dará el resultado exacto para alcanzar la victoria de Chile y de América, y defenderla visceralmente hasta el último bosque de la vida. ¿Vienes hacia el triunfo, compañero?”.

LA CANCION SALE AL MUNDO

Este es el texto del poema de Eduardo Mazo:

CHE SALVADOR

Recuerdo,
ya de niño,
me hablaban de un país
estriado hacia el Pacífico,
me decían que Chile era un perfil
de cara a la esperanza,
que su gente andaba sin apuro
forcejeándole al sol
cada mañana.

Luego,
cuando los años
se nos vinieron del oeste,
supe que Chile era un hermano nuevo,
original y hermoso,
que Chile era un silencio
y un murmullo,
una costa infinita
de este lado del mundo
y un motivo de lucha
de este lado del triunfo.

Y había un hombre
(que era decir un pueblo),
con su traje de calle
y sus ojos de abuelo,
un hombre salvador,
un che
de saco y de chaleco,
un revolucionario
con cuero y con pellejo
que supo ir a la muerte
como quien descubre un sueño

y se llenó de Chile,
ese país que es nuestro.
Yo sé que estás peleando,
che Salvador, eterno.

César Isella conoció ese poema, le puso música y lo hizo canción. Hasta que en 1975, se hizo conocida en las comunidades de exiliados en todo el mundo, luego que en septiembre de ese año, con motivo del segundo aniversario del Golpe de Estado, la Casa de las Américas de Cuba promovió el lanzamiento del disco de larga duración “Compañero Presidente”. El fonograma fue producido con la colaboración del Comité Chileno de Solidaridad con la Resistencia Antifascista, y compilaba diez canciones dedicadas a Allende por cantautores latinoamericanos.

Estaban “Chile herido”, de Jorge Coulón y Luis Advis, interpretada por Inti Illimani; “Canción a Salvador Allende”, de Ángel Parra, y “Compañero Presidente”, de Eduardo Carrasco, con la interpretación de Quilapayún. Incluía “Por todo Chile”, del uruguayo Daniel Viglietti, y “Yo pisaré las calles nuevamente”, de Pablo Milanés, en una interpretación junto al Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), entre otros. Ahí estaba también “Che Salvador” de César Isella y Eduardo Mazo.

En 2009, con motivo de los 50 años de la Casa de las América, hubo una nueva versión publicada en Cuba, ahora en formato CD.

Tras el Golpe de Estado en Argentina, en marzo de 1976, el libro de Eduardo Mazo dedicado al Presidente chileno desapareció de las librerías, luego que los genocidas los incautaran y destruyeran, junto a otras obras. Pretendieron eliminarlo para siempre. Por cierto, como veremos, se equivocaron.

Radicado en Barcelona, Mazo se hizo conocido en su comunidad, pues cada día entre 1980 y 2005 se instalaba en Las Ramblas, el paseo peatonal más emblemático y concurrido de la ciudad, donde exhibía sus versos, adheridos a un mural de madera, para que los transeúntes conociesen parte de su labor creativa. Y así además vendía sus libros. También convocó a certámenes de poesía, bailes de tango, a tertulias en el Ateneo de Barcelona.

Asimismo, se desempeñó como periodista en el diario “La Vanguardia”, entrevistando, entre otras personalidades, a José Saramago, Santiago Carrillo y Charles Aznavour.

Falleció en Buenos Aires en mayo de 2011, unos pocos meses después que César Isella partió desde este mundo. (Nota de la Redacción de piensaChile: En verdad, Cesar Isella murio el 28 de enero del año 2021, a los 82 años y Eduardo Mazo murió el 3 de mayo de 2021)

 

UN HALLAZGO EN CORRIENTES

Tenemos a la vista un ejemplar de la segunda edición argentina del libro “Che Salvador”. Ello puede resultar sorprendente, toda vez que hemos consignado antes que la dictadura se encargó de destruir sus ejemplares, además de prohibir su circulación, por lo que está hoy completamente descatalogado y es prácticamente imposible de conseguir.

Sin embargo, hallamos el ejemplar, perfectamente conservado, en la emblemática Librería Hernández de la calle Corrientes, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ¿Cómo fue posible?

Como lo consignó “El Diario” de Argentina, con motivo de los 50 años del Golpe de Estado, en marzo pasado, “bajando las escaleras hacia el depósito (bodega) de la Librería Hernández, Damián Carlos Hernández colocó una estantería vieja y profunda a lo ancho del pasillo. El fondo era una pared de cartón prensado de ocho metros con repisas repletas. Si se corrían los libros, parecía que el sótano finalizaba ahí. Pero a un costado, detrás de los estantes, una puerta oculta de apenas medio metro se abrió una noche de mediados de 1975 y dos hombres la atravesaron en cuclillas”.

Allí su padre, junto con el periodista e historiador Rogelio García Lupo, ocultaron los libros “subversivos”, contó María Susana Hernández, Marisú, la menor de las tres hijas de Damián Carlos Hernández y Emilce García, fundadores de la librería de la calle Corrientes N° 1436. El local, que cumplió 70 años, decidió –en el marco de los 50 años del golpe– exhibir los libros que la dictadura había censurado y poner a la venta una parte de ellos.

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Marisú junto a una foto de su papá, el mítico dueño de la Librería Hernández. Lucía Merle

Cuando se pronosticaba la probabilidad de un golpe de Estado en Argentina, unos meses antes de que se produjera, Damián Carlos “imaginó el pasadizo secreto. Un muro ilusorio para ocultar más de 235 mil libros que pronto serían prohibidos”. Marisú comentó que la llama la “estantería de la resistencia”. Era un espacio del mismo tamaño que la librería, donde hoy se conservan muchos de estos ejemplares envueltos en papel madera y diarios de la época.

Apodado el “Librero Mayor” por Osvaldo Bayer, Hernández fue una figura en la circulación de ideas políticas y culturales en la Argentina de los años 60 y 70. “Su local se convirtió en un espacio de encuentro, formación y discusión para estudiantes, militantes e intelectuales, por donde pasaron personajes como Eduardo Galeano, Arturo Jauretche y David Viñas”, comentó “El Diario”.

Desde 1974, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple) lo hostigaba con llamadas: “Te vamos a reventar, librero”, amenazaban. A mediados de 1975 comenzaron el trabajo: Marisú bajaba libros y Hernández y García Lupo los pasaban hasta el lugar clandestino. “Tenían por delante seis meses de trabajo y más de 235 mil títulos por esconder”.

El 28 de enero de 1977, la represión irrumpió en la librería. Los agentes bajaron al sótano. Llegaron a la estantería, antigua y cargada de libros. Corrieron algunos volúmenes y vieron, al fondo, una pared de cartón. No sospecharon. Clausuraron el local.

Ese gesto heroico permitió hace un tiempo, en una sucesión de mágicas coincidencias, que podamos contar esta historia sobre la canción a Salvador Allende que nació en Argentina de la solidaridad con Chile de Eduardo Mazo y César Isella.

Por Víctor Osorio. El autor es periodista.

Santiago, 13 de junio de 2026.

*Fuente: Crónica Digital

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