Francisco Stegmeier, el ordinario de esa diócesis, llamó a mantener la actual Constitución Política porque es “buena” y preserva los valores cristianos.

Francisco Javier Stegmeier Schmidlin

(VILLARRICA, 24/10/2020. KAIRÓS NEWS).- Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, actual obispo católico de la diócesis de Villarrica, incitó a votar «rechazo» en el plebiscito de mañana domingo, apartándose de este modo de la mínima prudencia electoral que se le exige al ordinario de un lugar.

«La actual Constitución, aunque tenga deficiencias como toda obra humana, y, por ello sea perfectible, es esencialmente buena, pues reconoce estos principios no negociables. Una nueva Constitución, a partir de una hoja en blanco, en cambio, no los asegura, al contrario, es muy probable que no sean considerados», concluyó  Stegmeier luego de señalar los valores cristianos «no negociables» donde sigue al expapa Benedicto XVI.

La reflexión fue publicada en el sitio web de su diócesis (ver aquí), y junto a ella se hallan otras reflexiones de similar calibre.

En su homilía del pasado domingo, este obispo dijo: «Si en una Constitución no se reconoce  -explícita o, al menos, implícitamente-  a  Dios trascendente, vivo y verdadero,  entonces el Estado es convertido en dios, norma absoluta de la moral. Si no se reconoce a Dios como fundamento de todas las cosas, necesariamente ocupará su lugar un falso dios. Ese falso dios es el Estado, quien se pone como norma absoluta de todo. Él dice qué es lo bueno y qué es lo malo, quién es persona y quien no lo es, a quien se le concede vivir y a quien se lo manda eliminar. No otra cosa significa la legalización de las leyes contrarias a la vida  y a la dignidad de la persona humana, como el aborto, la eutanasia y el suicidio asistido».

El 20 de julio pasado en el diario Zona Lacustre, escribió una columna en la que en parte dice: «Lo que lamentablemente venía gestándose y manifestándose desde hace más de dos siglos en nuestra historia nacional, se ha puesto aún más en evidencia desde octubre del año pasado con ocasión de la violencia social: la sociedad chilena ha perdido el Norte».

«Cura Anti Mapuche»

Ricardo Ezzati, cuando era arzobispo de Santiago, saluda a Francisco Javier Stegmeier nuevo obispo de Villarrica.

Francisco Javier Stegmeier, nació en la ciudad de Los Ángeles, región del Biobío en 1962, y fue formado en los colegios y liceos del Verbo Divino, también en Los Ángeles. Después ingresó al Seminario Mayor San Rafael, de Valparaíso, en 1982, a los 19 años. Desde 2009 es obispo de Villarrica y tan pronto asumió la diócesis, clausuró la pastoral mapuche.Stegmeier se ganó el reconocido título de «cura anti mapuche» por tomar parte en el conflicto. Como es de conocimiento de la opinión pública, el seminario San Fidel de la diócesis de Villarrica se yergue en medio de tierras indígenas, en la comuna de Padre de las Casas, y por este motivo, hace unos años, el recinto fue tomado por comunidades que reivindicaban su derecho sobre esas tierras. En esa oportunidad Stegmeier propuso vender el terreno al Estado en 4 mil millones de pesos.

También existen casos similares con terrenos que ocupa la iglesia y que pertenecen a comunidades mapuche como es el caso de Coñaripe, además de que se informó en El Desconcierto que en Lanco, región de los Ríos, en el contexto del llamado conflicto del Estado con el pueblo mapuche, la policía mantuvo un campamento con vehículos, armas de fuego y personal en nada menos que el Colegio e Internado Santa Elisa, administrado por las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús y dependiente de la diócesis de Villarrica.

Pero eso no es todo. También ha sido sindicado por las mismas comunidades mapuche como incitador a la quema de iglesias como se aprecia en la foto.

El obispo proviene de una familia con antecedentes públicos ligados a los sectores más conservadores e incluso de la dictadura.

Según información de prensa de mayo de 2016, su hermano, José Miguel Stegmeier, fue presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura del Bío Bío y ex gobernador de la misma región durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. Pero duró solo 3 días en el cargo, pues los medios de comunicación dieron a conocer que sociedades suyas entregaban apoyo financiero a Colonia Dignidad.

También denunciaron que su familia Stegmeier, fueron conocidos colonos alemanes que a inicios del 1900 realizaron usurpaciones de por lo menos 2 mil hectáreas, con el visto bueno del Estado chileno (fuente ver aquí).

Carta Abierta a Stegmeier

Hasta nuestra redacción, el profesor de Historia y Geografía de Osorno, Felipe Navarrete, hizo llegar la siguiente «Carta Abierta a Francisco Javier». Dice así:

Francisco Javier, espero te encuentres bien. Estos días leí una columna que publicaste en la página oficial de la Diócesis que acompañas como Obispo sobre el proceso electoral que vivirá nuestro país este domingo. En esta invitas a todos los católicos a votar Rechazo porque esta Constitución -´perfectible- asegura una serie de cuestiones que son importantes desde la Doctrina Católica en la fe que profesamos. 

Es legítimo que en una columna de opinión, el Obispo como líder manifieste su opción política abiertamente, eso nos hace bien como sociedad puesto que muchas veces no sabemos lo que piensan nuestro líderes religioso y así  saber con quién dialogamos sobre las realidades que en nuestro país existen y cómo podemos resolver los problemas en un clima de respeto y fraternidad. Pero no es menos cierto y problemático que lo hagas en tu calidad de Obispo -cargo ostentado desde el 2009-, porque estás llamado a velar por el bien común y promover en toda instancia y nivel la participación del pueblo de Dios, mas en este contexto donde sabemos que muchos hermanos y hermanas votarán rechazo porque es el pastor quien se los dice de forma autoritaria, sin antes haber invitado a un discernimiento sobre el por qué marcar una opción por sobre otra pensando en el Chile que construiremos, y donde la voz de nuestra Iglesia es necesaria, pero no la única.

La anterior cuestión me parece no sólo irresponsable -puesto que ocupas tu importante cargo en una zona que necesita una atención pastoral especial más amplia y un diálogo que aborde los temas desde las realidades históricas en la Araucanía- sino también abusiva de poder, conciencia y espiritual, porque al demostrar preferencia a dicha opción vulneras el legítimo derecho de católicos y católicas a votar en conciencia. Esa acción efectuada por tu persona es lo que el Santo Padre les reclamó en Roma durante su viaje en el mes de mayo de 2018.

Quizás no lo entiendas del todo, pero te lo ejemplifico con una situación que muchas veces habrás observado y es cuando un papá reta al hijo menor que fue golpeado por su hermano mayor y guarda silencio frente a lo efectuado por el otro. Ese es el problema de la infantilización de la fe y la separación que hacemos en las realidades prácticas que nos toca vivir.

Pero doy un paso más allá, el plebiscito es la oportunidad de hacer un diálogo social como país, de optar y defender la dignidad de la vida como don gratuito de Dios, desde el nacimiento y hasta la muerte. Quizás no has tenido la oportunidad de escuchar el clamor de los pobres, marginados y excluidos, pero muchos de esos gritos y esperanzas están contenidos en las difíciles trabas que la actual constitución impone a nuestro país. 

Como este es un diálogo abierto en el amor, la verdad y la justicia, estoy convencido que el plebiscito es una gran oportunidad más para cimentar los cambios sociales que vendrán, pero para ello se requiere de otras intervenciones en instancias políticas para resolver los pendientes en salud, educación, vivienda, pensiones, autodeterminación de los pueblos indígenas, etc. Por tanto, claro está que no resolverá todo pero en algo nos ayudará a pensar el futuro entre todos, no de los próximos 5 años sino de los próximos 40 años.

Es mucho más lo que necesitamos dialogar -estoy disponible si así lo quieres-, pero para ello importa comprender los clamores de la humanidad que nos interpelan a ser solidarios, que nos invitan a descubrir que algo podemos hacer para ayudar a las personas a mejorar sus condiciones de vida y sin por ello hacer activismo político o descuidar lo espiritual, como siento que haces en tu columna. 

Para concluir te invito con las mismas palabras de Jesús “No tengas miedo”, porque como el Papa Francisco nos insiste en Fratelli Tutti «Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.» (FT 8)

En la libertad de conciencia de hijo de Dios. Cordialmente

Felipe Navarrete Moya
Profesor de Historia y Geografía

*Fuente: KairosNews