Una vez mas el abuso de poder de la fuerza policial se hace presente, violando impunemente los derechos humanos, esto fue comprobado y denunciado por Amnistía Internacional, Human Rigth Watch, La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y el IND de Chile. El año pasado los ataques a manifestantes indefensos terminaron con cientos de ellos  con la pérdida de sus ojos, uno de ellos fue atropellado por un zorrillo (carro policial) y en el día de ayer, un joven manifestante de 16 años fue lanzado al vacío desde un puente por un Carabinero.

Anthony Araya (16 años)

Esta acción brutal y cobarde no es aceptable, no tiene justificación, es el producto de la incapacidad de las autoridades políticas para contener un accionar que es sistemático, que esta fomentando la violencia y esta generando una brecha de desconfianza entre la fuerza policial y los y las ciudadanas, poniendo en riesgo una ya debilitada democracia. El haber hecho caso omiso de los informes de violaciones a los derechos humanos durante la rebelión social del año pasado, este gobierno permitió que los mandos superiores de Carabineros, bajo la excusa de “cumplir con su misión“, continuaran con la represión y los abusos día a día, cometiendo actos cada vez mas graves en contra de la población.

Ante la gravedad de estos hechos los ciudadanos y ciudadanas estamos cada vez mas indefensos, frente a una política de impunidad promovida por el gobierno, por la ambigüedad de parlamentarios para condenar la violencia policial y ante la grosera parcialidad de los medios de TV y prensa, distorsionando la realidad y criminalizando las manifestaciones sociales. Estamos frente a un manto de mentiras e hipocresías que nos reubican  violentamente en la pesadilla que vivimos hace 40 años, período en el cual la desigualdad frente al poder dictatorial omnipotente, escondía los asesinatos, el maltrato, las detenciones y las torturas en contra de cientos de compatriotas todos los días.

Es la realidad que se traslada hoy al país desigual en el que vivimos, el que necesitamos y queremos cambiar, situación que se transmite a través de la mentira repetida hasta que se hace verdad, presentado como victima al victimario. Haciendo aparecer a quienes están sufriendo la brutal y cobarde represión policial, como el “enemigo poderoso e implacable” que irresponsablemente el presidente de la republica identificó, para criminalizar el movimiento social.

Con todo esto y si cabía alguna duda, el actuar de Carabineros en los días de rebelión social y con lo sucedido ayer, han dejado en evidencia la herencia pinochetista, presente en todas las ramas de las Fuerzas Armadas, los mandos de Carabineros han revalidado  la Doctrina de la Seguridad Nacional [1] y las practicas que transformaron a los militares y a la fuerza policial, en el brazo armado del terrorismo de Estado.

Los continuos gobiernos democráticos (tutelados) que cogobernaron por 30 años el país, con la derecha, no eliminaron esta doctrina que corrompió a las FFAA y carabineros, permitiendo que se continúe reivindicando la ideología y la simbología dictatorial. Manteniendo, hasta hoy, las figuras de Pinochet, Leigh y Merino, las que son homenajeadas y reciben el reconocimiento de las nuevas generaciones de oficiales “por haber salvado a la patria del comunismo”.[2]

En este contexto y guiados por sus mandos superiores y oficiales subalternos formados, en democracia, en esta doctrina criminal, los carabineros no han actuado para resguardar el orden publico, al contrario, son la fuerza represiva que el gobierno esta utilizando para acallar la demanda social. Pero esto no es casual ni improvisado, la militarización del conflicto mapuche con la preparación de Fuerzas Especiales de Carabineros en técnicas de guerra de contrainsurgencia[3], comenzó hace bastante tiempo atrás y tienen hoy, su máxima expresión, en la represión violenta que han ejercido sobre la población civil en las calles de todo el país.

Lo sucedido recientemente, que un carabinero lance al vacío, desde un puente, a un manifestante no es casual, esas son actuaciones validadas en los manuales de contrainsurgencia, los que orientan la brutalidad policial. Es en esa doctrina y es en esos manuales que enseñan a detener, a torturar, a vejar y degradar la dignidad de las personas,  sometiéndolas al abuso sexual y a violaciones bajo la permanente mentira de “combatir el comunismo” y “a la violencia”.

Las lecciones vividas no se han aprendido, o no se han querido aprender, la autoridad política, los gobiernos post dictadura no se atrevieron a imponer una necesaria reforma en las FFAA ni en Carabineros, una reforma que reemplazara estas doctrinas y esas políticas  repulsivas que se mantienen en la formación militar. Con esa actitud cobarde, timorata o conveniente, se ha permitido que las violaciones graves de los derechos humanos, cometidos en dictadura, no sean perseguidos con los castigos correspondientes a la gravedad de esos hechos,  y por todo el tiempo que se requiera y con toda la retroactividad necesaria, para lograr el enjuiciamiento de sus autores.

Por tal razón, los ciudadanos y ciudadanas estamos frente a instituciones, el ejercito y carabineros, las que mientras no cambien su doctrina orientadora, la Doctrina de Seguridad Nacional, la que fue y es un peligro constante para la democracia, no dan garantías en el cumplimiento de sus deberes. Las Fuerzas Armadas  y Carabineros hoy, son instituciones corrompidas por sus mandos principales, algunos de ellos no todos, quienes y como es de conocimiento púbico, han estado comprometidos en actos graves de corrupción, enriqueciéndose con los recurso del Estado.

Por eso es urgente reformular la doctrina de defensa y de seguridad en las FFAA y en las policías, una reforma que asegure la correspondencia con los nuevos escenarios [5]. Para que estas instituciones se  vinculen con las necesidades y realidades de la sociedad en su conjunto, para que sean un aporte a los procesos democráticos que en nuestra sociedad se necesitan construir.

Todas estas reformas y con seguridad otras, son urgentes y necesarias, deben ser incluidas en los cambios profundos que hoy la mayoría de chilenos y chilenas estamos exigiendo en el país; Asamblea Constituyente, Nueva Constitución, cambios al sistema económico, político, en la Educación, la Salud, las reformas laborales y la previsión social.

Esto es el único camino para impedir que nuevamente la impunidad se inserte en la democracia, invalidando su contenido y todos los esfuerzos que hoy estamos haciendo para terminar con  la desigualdad, el abuso y la corrupción.

 

Notas:

[1] https://www.caracteristicas.co/doctrina-de-seguridad-nacional/

[2] La tergiversación de la historia y de los hechos históricos facilita el que en los institutos armados se niegue que el golpe de estado se organizó y realizó bajo la inspiración doctrinaria de la Seguridad Nacional, que el asesinato del General Schneider, comandante en jefe del ejercito, se hizo con el fin de impedir que Allende asumiera el gobierno. Se niega que el objetivo del 11 de septiembre de 1973 fue detener e impedir la consolidación del gobierno democrático y Socialista de Salvador Allende, cuya política redistributiva no convenía a los intereses de la burguesía nacional y del imperialismo norteamericano.

[3] Lo que conocimos como el comando jungla

[4] Esto, además de la preparación que se requiere para enfrentar amenazas nuevas para la seguridad: terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de personas, la migración ilegal, la corrupción, el tráfico de armas