Se cubre la cara con su delantal

Se arrodilla en un triángulo

 que la transporta hacia un centro imaginario,

donde creía  que tenía el mundo en sus bolsillos,

mas no era más que la fuerza de su pasión.

Se cubre la cara con su delantal y

 cree estar lejos de las nubes tormentosas

y dibuja en sus pensamientos

 palabras de aliento  guerrillero,

haciendo sublime recuerdo de sus despojados,

de sus humillados, de los pobres

de su pueblo y de los asalariados de siempre …

Se cubre la cara con su delantal

y vuelve a su  tristeza sola,

a su monólogo clandestino,

a la razón de su sinrazón …

y se dice, con la cara cubierta

por su delantal y con el mundo en sus bolsillos …

 ¡hay que luchar …! ¡no hay más opción …!

¡ … es necesario continuar… ¡

Vuelve a arrodillarse en su triángulo

 que ahora la trasporta hacia un centro

ya no es imaginario …,

y sus bolsillos están vacíos

y no existe delantal que le cubra la cara,

y sólo siente como agua y arena

se deslizan por entre los dedos de sus manos

de piel reseca, áspera, curtida,

y reaparece en su mundo real,

y siente que la vida con sus propias

formas de avanzar…, la ha sobrepasado,

que quedó atrás, como perdida,

desfalleciendo, sólo atinando

a buscar en sus bolsillos,

con ansias y esperanzas,

ese mundo soñado …

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