Informe Especial: «El fin del silencio: ‘No somos esclavas, somos mujeres'»
por Medios Nacionales
8 años atrás 5 min lectura
*Fuente: 24Horas.cl
Ex religiosas denunciaron maltratos y abusos en la Congregación Hermanas del Buen Samaritano
Este martes «Informe Especial» reveló nuevas denuncias de abusos sexuales en la Iglesia, en esta oportunidad, respecto a la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano de Molina, Región del Maule.
El reportaje «El fin del silencio: ‘No somos esclavas, somos mujeres'», liderado por la periodista Paulina de Allende-Salazar, expuso el caso de un grupo de seis mujeres que, tras décadas de silencio, decidieron compartir -incluso entre ellas- sus experiencias con al menos tres sacerdotes y otras religiosas.
Todo gatillado tras la denuncia realizada en mayo pasado por una de ellas, Consuelo Gómez, que fue religiosa de esa agrupación desde los 18 años y estuvo ahí hasta el año 2017. La mujer relató que prohibían el contacto con gente del exterior y que el miedo cundía entre ellas.
Los testimonios: «Aparte de besarme, me empezó a manosear»
En el reportaje, la ex religiosa Yolanda Tondreaux contó que un sacerdote de la congregación -que no identifican- «me abrazó, me acercó a su pecho, y después a darme besitos. ¿Es normal qué le den besos a la monja en la cara llegando en los labios? ¿Un cura?».
Por su parte, Eliana Macías relató que el religioso ingresaba a las habitaciones de las monjas mientras ellas dormían.
«La primera vez que me vio en Molina, salió de su habitación que estaba al lado de la sacristía y me preguntó cómo me llamaba y si yo era la nueva. Le dije ‘me llamo Eliana, vengo de Graneros’, y me queda mirando y me dice: ‘Esos senos están muy abajo’, y me pescó para arriba (…) Me tomó los senos para arriba», contó.
La religiosa Celia Saldivia confesó haber visto cómo un sacerdote examinaba los cuerpos desnudos de otras monjas en su habitación y que una vez que lo encaró y le preguntó por qué hacía esto, él le respondió: «Es que yo nunca he visto a una mujer desnuda y quiero verla, ¿por qué? ¿Qué tiene?».
Consuelo Gómez expuso que «a veces despertaba con él (un sacerdote) aquí (a centímetros de su rostro), mientras todas las demás dormían. Y se paseaba en bata (…) Y a cualquier hora, hasta en la noche, una de repente se levantaba al baño y se encontraba con él (semidesnudo)».
También relató abusos por parte de otra religiosa: «Había otra cama de hermanas que hacían noche. Me pongo a llorar y ella me dice ‘no llores, o me vas a obligar a subir a tu cama’. Me puse a llorar y me acuerdo que se sentó al lado de la cama, me empezó a hacer cariños y de repente la siento aquí (en su cara) y no tuve por donde escapar. Aparte de besarme, me empezó a manosear».
«Fueron varias veces», reveló. «(Yo) Tenía como 22 años, (ella) como 30 (…) No sabría si fueron meses o un año».
Denuncias de abuso de autoridad por parte de la madre superiora
Gómez acusa haberse sentido como esclava, con turnos sin descanso para atender a sacerdotes y enfermos, así como también por presenciar escenas de acoso de los prelados.
«Me prohibieron (contar), incluso en secreto de confesión. Patricia Ibarra (la madre superiora). Ella me llamó y me preguntó que qué estaba pasando con esta monja. Yo estaba llorando a mares. Lo único que me dijo fue ‘¿Y no te da asco?'».
«Ella me sacó, como si fuera una terrorista, y me quitó todo», dijo, revelando que por denunciar el abuso «me convertí en la sirvienta de ellas. (…) Me dice que parecía una perra detrás de la hermana».
Consultada sobre si la madre superiora conocía estas denuncias, Eliana Macías dijo que «sí, por supuesto».
«Fuimos a hablar con la madre y la madre nos retó, nos echó, que eramos una mentirosas, que teníamos que ir a confesarnos -más encima- con él, cuando él nos pasaba manos, nos abrazaba, nos daba besos», contó Yolanda Tondreaux.
«Las chicas jóvenes se fueron del convento por lo mismo, porque habían curas que las manoseaban», agregó.
«(Hubo) Abuso de autoridad de Patricia Ibarra hacia nosotras«, remarcó Salvidia.
Madre superiora: «Hay una comisión que está llevando todo esto»
Al ser abordada por estos testimonios y las acusaciones en su contra, Patricia Ibarra, la madre superiora, se negó a hablar.
«Hay una comisión que está llevando todo esto. No puedo hablar nada», dijo.

Renunciado obispo de Talca se escapó por la ventana
En tanto, el renunciado obispo de Talca, Horacio Valenzuela, se negó a dar una entrevista, escapándose por la ventana de su oficina. El equipo de TVN, no conforme, continuó en su búsqueda hasta que lo enfrentó, sin embargo, no habló.
Las ex religiosas aseguran que Valenzuela estaba al tanto de todo y que no hizo nada.
Junto con Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, Valenzuela es acusado de encubrir los abusos sexuales del ex párroco de El Bosque.
El prelado fue reemplazado en el cargo por Galo Fernández, quien asumió como administrador apostólico.
Galo Fernández: «Son situaciones que ameritan ser investigadas»
El obispo Galo Fernández, actual administrador apostólico de Talca, aseguró que haría todo lo posible para estar encima de esta investigación y que no vuelva a ocurrir.
«Son situaciones que ameritan ser investigadas con verdad y escucharlas (…) para dejar que resuene el dolor», sostuvo el prelado.
En paralelo, a raíz de este reportaje, uno de los denunciantes de Karadima, José Andrés Murillo, escribió en un mensaje en su cuenta de Twitter que el obispo Galo Fernández «siempre promete que investigará. Y termina haciéndose el loco. Es un embaucador. Aquí acciones, no palabras».
Obispo Galo Fernández siempre promete que investigará. Y termina haciéndose el loco. Es un embaucador. Aquí acciones, no palabras
— José Andrés Murillo (@JosAndrsMurillo) 25 de julio de 2018
*Fuente: Radio Cooperativa
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