El fascismo / Kast / en carrera por Chile
por Pablo Varas (Chile)
8 años atrás 5 min lectura
Kast cumplió de forma eficiente el rol de vocero y predicador que le asignó la derecha piñeriana en las pasadas elecciones presidenciales, y que por esa cobardía tan característica en ellos, no podían decir lo que verdaderamente es su esencia esgrimen y sostienen.
Kast fue el gato que estaba en ese lugar para sacar las castañas del fuego. Eso, un gato.
Kast es la extrema derecha chilena reivindica el golpe militar, desconoce el apoyo en dinero y funcionarios norteamericanos a los militares que se alzaron en armas. Para ellos los detenidos desaparecidos son mentira, propaganda internacional y una infamia orquestada contra los salvadores de la patria. Niegan la validez de los Informes Valech y Rettig, y no aceptan que las Fuerzas Armadas sean expuestas al juicio de la historia.
Para la extrema derecha y su familia militar, los asesinados por la DINA/CNI eran criminales que ponían en peligro la paz conquistada por sus uniformados. Kast y los suyos son fieles defensores/sostenedores de los criminales que habitan la confortable cárcel de Punta Peuco. Consideran el periodo 1970-1973 como el peor en la historia de Chile. Defensores de Karadima, O’Railly, Hasbún y de todos los pueriles que se han quedado con el viejo discurso de los tiempos de la guerra fría.
Más allá del largo listado de asuntos que para Kast y la extrema derecha expresada fielmente en la UDI, no es un asunto que debe tomarse de manera aislada. Las apariciones de Kast son los intentos para iniciar en Chile la construcción de un proyecto político duro, con profundo asidero en el pensamiento gremialista ese que tuviera sus inicios con Jaime Guzmán. Kast y la UDI recogen la esencia de Fiducia y alimentados en la fe por el Opus Dei.
La extrema derecha chilena sabe que puede crecer en algunos segmentos de la sociedad si levanta de manera abierta su pensamiento contrario a los derechos que tienen las mujeres para tomar las determinaciones que a ellas les pertenecen.
Unidos en la Fe, es un partido político en formación pero con presencia en muchas iglesias evangélicas, aspira y trabaja en la construcción de su propia universidad para defender toda propuesta contraria a la biblia y las palabras de su rey de reyes. Son los que hablaron en el Te Deum evangélico, donde frente a Bachellet dieron muestras de su existencia y anunciaron entre gritos la condena al fuego eterno, para todo aquel que legislara a favor en la despenalización en las tres causales para el aborto y conceder derechos a las minorías sexuales. El pensamiento pentecostal, adventista y otros está en el parlamento. Allí donde se confrontan las ideas del desarrollo con los que sostiene que una sociedad puede vivir perfectamente en épocas parecidas a la medieval.
A pesar de la lentitud con la que avanzan los derechos para todos, la extrema derecha/Kast/Piñera se niega a conceder derechos para todos, no los aceptan y les causan repulsión. Allí, entre esos, Kast busca sus aliados, su proyección política, porque en Chile hay miles que piensa de la misma forma, 8% de votación de Kast presidencial no es menor, sabemos que todos ellos fueron a parar al molino de la UDI/RN/PIÑERA, pero existen.
El oscurantismo y la precariedad intelectual existen en Chile y están visibles. El parlamento es una foto clara, evidente en la forma, del tipo de sociedad y democracia que aspiran y tratan de instalar los que dicen recoger lo más sagrado del nacional socialismo. Lo más puro del pensamiento gremialista, ese de Longueira, Larraín, Leturia, Chadwick, Espina, los que gobiernan hoy la patria.
Vamos a instalar a la derecha en el centro del pensamiento de Jaime Guzmán, así dijo Gonzalo Rojas, jefe de campaña de Kast, y eso no lo pone en duda nadie.
Mucho ha costado empezar a conquistar algunos derechos conculcados desde los tiempos de la dictadura, en una transición que aún espera dar su inicio. Incontables son las traiciones en los pactos y acuerdos alcanzados entre los dos bloques que administraron el binominalismo. Siguen manchándose las calles con nombres de chilenos que luchan por sus derechos.
Hay que observar detenidamente los pasos de los pequeños reyecitos que se esconden bajo las faldas mercuriales, sus intentos y sus puntos de llegada. No hay que descansar. Con la misma firmeza de crítica que se ha levantado para denunciar al reformismo y el revisionismo, se debe identificar hacia dónde van los pasos de Kast y sus séquito.
Nulo valor tiene la defensa de la democracia de quienes masacrando a todo un pueblo se apropiaron del poder. No son creíbles sus discursos de tolerancia. El largo recorrido en la historia de Chile desde los inicios en la fronda aristocrática, está lejos de ser el país parecido a una sociedad desarrollada y democrática.
Toda la clase política aparece quemando velas para condenar la violencia, detalles más o detalles menos, en un país donde las agresiones/robos son constantes, donde nacer pobre, sin derechos, marginado es en si el primer gesto violento. Olvidan algunos ministros del actual gobierno piñeriano cuando fueron en buses de la Universidad Católica para lanzar piedras al senador Kennedy en su visita a Chile.
No está en la memoria del gremialismo/opusdei/UDI esa gran batalla que dieron egresados de la pontificia para ir a insultar y agredir a los obispos católicos que volvían a Chile luego del Encuentro en Puebla, cuando concluyeron que había que trabajar desde las bases para hacer en la tierra el reino de Dios. Esa violencia no está en la memoria de la derecha que dicta cátedra de ética/moral/principios/ cuando en realidad han sido una manada depredadora de los derechos en las grandes mayorías.
Abierto está el camino para todos aquellos que se sientan con sus derechos conculcados, con su dignidad vulnerada, con su historia negada, con sus exigencias convertidas en mercancía, con deuda histórica no pagada, con el futuro incierto….entonces abierto está el camino.
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